Como titular de la Procuraduría
General de la República (PGR), el abogado Raúl Cervantes Andrade tiene ahora la
responsabilidad de procesar penalmente a políticos, como los ex Gobernadores
César Duarte Jáquez, Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge Angulo, otrora
elogiados como el rostro de una “nueva generación” de mandatarios, además de
Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Años antes,
sin embargo, los cinco compartieron filas en el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), en cuyo Comité Ejecutivo Nacional el hoy Procurador fungió
como Secretario Jurídico.
Fue con ese
carácter que, en plena campaña electoral de la que Enrique Peña Nieto resultó
electo presidente, acudió a la PGR que hoy encabeza para entregar la
documentación con la que trató de defender a su partido ante las acusaciones de
compra de votos con recursos de procedencia ilícita y a través de tarjetas del
grupo financiero Monex.
“Con fecha
del 1 de marzo de 2012, el PRI celebró contrato con la empresa Alkino a través
del cual se obligó a prestar servicios de desarrollo, diseño e implementación
de solución y negocios, basados en mecanismos de disponibilidad inmediata, de
recursos monetarios, consistentes en la entrega de tarjetas de prepago con
recursos disponibles para ser utilizados por personas autorizadas por el
partido”, expuso entonces el documento presentado por Cervantes Andrade.
Fue durante esa misma campaña electoral
en la que Emilio Lozoya Austin fungió como coordinador de Asuntos
Internacionales y cuando, de acuerdo con la denuncia de ex funcionarios de la
constructora brasileña Odebrecht, habría recibido hasta 10 millones de dólares
en sobornos.
“Lozoya se había vuelto uno de los
líderes del comité de campaña, razón por la cual probablemente sería una
persona influyente en la administración pública del país”, dijo a las autoridades brasileñas el
ex director de Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, de acuerdo
con diversos medios.
Y es por esta relación, de acuerdo
con críticas, que está en duda la imparcialidad del hoy Procurador ante las
acusaciones contra su antiguo compañero de campaña.
“Hay un conflicto de interés porque
era coordinador jurídico de la campaña de Enrique Peña Nieto y ellos empezaron
a recibir dinero desde la campaña”, dijo el pasado 15 de agosto la Diputada
federal por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Rocío Nahle.
No es el
único caso. La misma falta de
imparcialidad advirtió desde noviembre de 2016 el activista chihuahuense Jaime
García Chávez, autor de la demanda penal interpuesta en 2014 ante la PGR contra
el entonces todavía Gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, a quien pidió
investigar por su participación como accionista de un banco en aquella entidad.
“Creo que uno de los días más felices
que ha tenido Duarte este año es cuando nombran a su amigo”, dijo García Chávez
en noviembre de 2016, luego de que Cervantes Andrade asumiera como Procurador
General de la República y en alusión a la bancada parlamentaria que
compartieron los dos priistas en la LX Legislatura, entre 2006 y 2009.
“Es un nombramiento impertinente, en
general, para el combate a la corrupción; si Arely Gómez no tenía esas
características, mucho menos las tiene este funcionario que, por otro lado,
tiene gran cercanía con otro alto funcionario de la Presidencia de la República,
y esto nos habla de que está a merced de lo que diga el poder”, agregó García Chávez entonces.
Raúl
Cervantes Andrade, de acuerdo con su perfil en la página del Senado de la
República, es miembro activo del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
desde 1997.
FAMILIA,
AMIGOS Y EL FUTURO.
Senador de
la República desde 2012, fue nombrado el 26 de octubre de 2016 como Procurador
General de la República en sustitución de Arely Gómez González, quien fue
enviada a la Secretaría de la Función Pública (SFP), acéfala desde la salida de
Virgilio Andrade Martínez.
Cervantes
Andrade es además primo de quien hasta junio pasado fungiera como Consejero
Jurídico de la Presidencia de la República, Humberto Castillejos Cervantes, y
del ex comisionado en Michoacán y hoy Comisionado Nacional del Deporte, Alfredo
Castillo Cervantes.
En 2015, su solicitud de licencia al
Senado de la República con el tiempo suficiente para poder aspirar a la
posición de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) motivó
también expresiones de preocupación entre quienes recordaron las denuncias
públicas de maltrato físico que hizo su ex esposa, la empresaria juarense
Angélica Fuentes Téllez.
“Es un
puesto de 15 años sumamente importante en el orden jurídico”, dijo Samuel
Kenny, entonces coordinador de Incidencia de la Fundación para la Justicia y el
Estado de Derecho.
“Y nuestra
preocupación, con base en la elección pasada, cuando fue electo [el ex
Procurador General de la República] Eduardo Medina Mora, es que ni siquiera van
a estar evaluados según estos criterios. Entonces no hubo debate, no hubo
tiempos, no hubo participación de la sociedad civil, ni de los académicos y
hasta podemos decir que fue una simulación de transparencia y de consulta”,
agregó Kenny.
Desde 2012,
luego del triunfo de Peña Nieto, Cervantes formó parte del Consejo Rector del
Pacto por México, acuerdo político signado entre los principales partidos para
impulsar el paquete de reformas estructurales que, como la Educativa y la
Energética, han sido proyectos clave del actual sexenio. Una vez en el Senado
de la República, presidió la Mesa Directiva que condujo la aprobación de las
mismas.
A la fecha, y por su carácter de
Procurador General, Cervantes Andrade es mencionado como probable futuro Fiscal
General de la República, cargo que es parte de la Reforma Constitucional que
crea la nueva entidad encargada del ministerio público federal y que tiene una
duración de nueve años.
Por tanto, y de cara al próximo
periodo de sesiones en el Congreso de la Unión, los partidos de la Revolución
Democrática y Acción Nacional acordaron detener el denominado “pase automático”
de Raúl Cervantes a la Fiscalía General.
“Los integrantes de la Comisión
Permanente afirmaron que existe el riesgo de que en el periodo ordinario que
inicia en septiembre, con mayoría simple, el PRI haga efectivo el transitorio
del artículo 102 constitucional, que activa el pase automático de Procurador
General de la República a Fiscal General”, advirtió el PAN en un comunicado del
pasado 22 de agosto.
Antes, al
final del año pasado y principios de este 2017, decenas de organizaciones de la sociedad civil y académicos han exigido
la renuncia de Raúl Cervantes a la PGR para evitar que se convierta en el nuevo
Fiscal General de la República por nueve años.
A través de una carta en la que
también firmaron periodistas y politólogos pidieron al Senado que el ex Senador
priista dejara el cargo para competir como el resto de los ciudadanos.
En la misiva
se ratificó la exigencia de un proceso abierto y transparente en la elección de
quien se pueda convertir como el primer Fiscal General de la República a la
cabeza de una institución que requiere actuar autónoma e independientemente en
la procuración de justicia.
“El Senado,
que hoy en día tiene la capacidad de ratificar a altos funcionarios, tiene
también la obligación de ser transparente en sus procesos y explicar a la
sociedad el porqué de sus decisiones. Es por eso por lo que la carta, firmada
por 46 organizaciones y ciudadanos, exige saber los motivos detrás del voto de
cada senador ante la designación del Procurador General de la República y así
habilitarlo como el posible primer Fiscal General de la República, ya fuera un
voto a favor, en contra o por la abstinencia del mismo”, expresaron en esa
ocasión los firmantes.
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