“El Chapo” fue
extraditado hoy, un día antes de la toma de posesión del Presidente Donald
Trump, después de permanecer preso un año en dos cárceles mexicanas en el
Estado de México y Ciudad Juárez y de promover diversos recursos de amparo para
evitar abandonar el país.
El líder del Cártel de Sinaloa perdió ayer uno de sus
últimos recursos para evitar su traslado a Estados Unidos luego de que ninguno
de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) quiso
atraer los dos amparos que su defensa promovió. Finalmente, este jueves el
Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México, que
analizaba su caso, determinó negarle el recurso que lo mantendría en suelo
mexicano.
Un funcionario
mexicano dijo a The Washington Post que el traslado del capo fue un “regalo de
despedida” para el Presidente Obama y no una bienvenida a Donald Trump.
Aunque, Alberto Elías Beltrán, subprocurador jurídico de la
Procuraduría General de la República (PGR), dijo en conferencia de prensa que
la entrega del capo no está relacionada con la toma de posesión de Trump:
“No tiene que ver nada [la entrega de “El Chapo” con la
investidura de Trump], de no hacerlo se generaría incumplimiento con las normas
internacionales”, dijo al dar detalles sobre el proceso de envío.
Analistas dieron
diferentes lecturas. Unos consideran que se trató de un regalo para el magnate
neoyorkino, “un acto de buena voluntad”; otros ven una exigencia del propio
magnate, y algunos incluso advierten todo lo contrario, que pudo tratarse
de una exigencia de Barack Obama.
También alertan que
con la entrega del líder del Cártel de Sinaloa, México reduce su capacidad de
negociar con la nueva administración de Estados Unidos.
“La extradición tiene una doble interpretación”, afirmó
Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, Coordinador académico del Centro de Estudios
sobre Impunidad y Justicia de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), en
entrevista con SinEmbargo. Por un lado, dijo, puede interpretarse como una exigencia del gobierno de Barack Obama en
su último día como mandatario, pero por otro, puede tratarse de un “gesto de
buena voluntad” del Gobierno mexicano ante la administración de Trump.
Sin embargo, Rodriguez afirmó que México tenía ya pocas herramientas de negociación política para
mantener al capo en México y ya no era posible seguir retrasando la decisión.
Por su parte, el experto en seguridad nacional e
investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa,
Guillermo Garduño Valero, consideró que
la entrega del capo mexicano es el inicio de una mala gestión de Luis Videgaray
Caso al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Recordó que a pesar de que el único elogio desmedido hacia
Videgaray vino del magnate, el
funcionario no está capacitado para negociar con el vecino país.
“Es el inicio de una
mala gestión [de Videgaray]. Es imposible que un sujeto imberbe en este tipo de
asuntos esté tratando temas de alta seguridad del país”, dijo Garduño a
este medio digital.
La entrega del líder
del Cártel de Sinaloa, consideró el analista, reducirá de sobremanera la
capacidad del Gobierno federal de negociar con Estados Unidos en poco tiempo.
“Yo diría que la
entrega es una exigencia de los Estados Unidos para empezar a penetrar sobre
otras exigencias. Aquí tendríamos nosotros que ubicar el estilo de Trump,
que de acuerdo a la capacidad de resistencia que tenga el contrario establece
la negociación. Si no hay la capacidad
resistencia, sencillamente, toma una decisión unilateral”, dijo.
“Y esto justamente es una traición [la caída de la líder criminal],
porque fue una decisión que la autoridad tomó frente a esta situación que ya se
veía venir”, agregó Garduño.
El profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México
(ITAM) Vidal Romero León expuso que es una posibilidad que Donald Trump exigiera
la entrega de “El Chapo”, aún con la concesión de que se entregase durante la
administración de Barack Obama.
“No creo que este
acto debilite al Gobierno federal, más de lo que se ha auto-debilitado. No
era un tema que tuviera Trump en su agenda. Es algo que a sus votantes ni les
va ni les viene”, dijo Romero.
Guadalupe Correa Cabrera, profesora asociada de la
Universidad de Texas, expresó su
sorpresa de que la extradición se diera un día antes de la toma de protesta de
Trump. “Era de esperarse que esta extradición se diera lo antes posible, pero
esto sí es sorprendente”, señaló.
La académica consideró que escogieron “el día antes de que
Trump se inaugure como Presidente de los Estados Unidos para establecer un
vínculo [con su Gobierno]. Es hacerle un favor. Los tiempos dicen mucho y este tipo de mensajes que se dan, estas
decisiones, no pasan de la noche a la mañana. Es un mensaje de que el Gobierno
ha decidido trabajar con él y entregarle al capo más buscado”.
Es una muestra,
agregó, de México como un país de segunda que no negocia y sólo ofrece.
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