Javier Risco.
La joven argentina
Karen Ailen Grodziñiski, de 23 años, fue asesinada a balazos el 27 de diciembre
en Ciudad de México. Esa es la única certeza en la investigación de la
Procuraduría capitalina. En medio de una crisis de credibilidad, con índices de
la violencia desbordados y en la recta final del sexenio de Miguel Ángel
Mancera, la PGJCDMX se equivocó en la detención de Alejandro Axel “N”, y
mantuvo presa a una persona presuntamente inocente.
Durante seis días, Axel
estuvo expuesto porque quienes en esta ciudad se dedican a investigar los
delitos, están acostumbrados a una justicia a medias, a pruebas fabricadas, a
iniciar procesos sin tener cómo sostenerlos y lo presentaron y boletinaron como
el supuesto responsable de quitarle la vida a Karen. El joven fue expuesto
también a través de redes sociales y en medios de comunicación. Ni siquiera se
había llevado a cabo una audiencia de vinculación a proceso, pero el discurso
mediático ya le daba trato ‘de asesino’. Aderezado aún con más morbo por
tratarse de un joven dedicado a la actuación.
Desde 2008, tras la reforma penal federal, la presunción de
inocencia dejó de ser opcional y se convirtió explícitamente en un derecho
constitucional. Durante los años en que
ha durado la implementación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, el
término se redujo a anteponer la palabra ‘presunto’, antes del nombre de pila,
cambiar los apellidos del indiciado por un “N”, y con eso creer que se entiende
a lo que se refiere el término.
Tanto autoridades impartidoras de justicia como medios de
comunicación no repararon en que se trata de un tema de fondo: cambiar el chip
de todos en la forma en que tratamos la información de asuntos judiciales. ¿Qué
pregunta nos importa más: cómo se llama un acusado y a qué se dedica, o las
pruebas que la justicia es capaz de recabar para sostener un caso? El
periodista Marco Lara Klahr ha hablado en incontables ocasiones respecto de la
responsabilidad social que como periodistas tenemos en el tratamiento de estos
temas, y el caso de Axel es un botón de muestra.
En la audiencia
realizada el lunes, el juez determinó exonerar a Axel porque entre las pruebas
presentadas por la defensa están el pasaporte del acusado con los sellos que
confirman que se encontraba en Colombia el día del asesinato, además, de
acuerdo con el diario Reforma, su defensa también aportó los videos de un
centro comercial de Medellín donde paseaba con su novia y grabaciones del hotel
donde se hospedó el día en que le fue arrebatada la vida a Karen.
¿En serio la PGJCDMX no
tuvo acceso a ellos antes? ¿De verdad no está entre los básicos de su
investigación el corroborar el paradero de la persona a la que públicamente van
a señalar como responsable de un homicidio? O será que, a pesar de la
insistencia en la importancia de una capacitación de la policía de
investigación, seguimos teniendo ministeriales incapaces de sostener con
pruebas un caso.
El jefe de Gobierno,
Miguel Ángel Mancera, quien durante años fue procurador y el principal
detractor del Sistema Penal Acusatorio, no sólo fue incapaz de reconocer el
error de la dependencia que encabeza un cercano a su equipo, sino que incluso
justificó la ineficiencia de los MP capitalinos: “Había una orden de aprehensión,
quiere decir que pasó por el escritorio de un juzgador que, en su momento,
analizó y consideró pruebas suficientes para librar esta orden de captura. Hay
una reiterada imputación de testigos y hay datos que hacían y que direccionaban
todo hacia una motocicleta; con reiteración también de los datos obtenidos por
parte de una de las personas (…) Sin embargo, las pruebas de descargo, en este
nuevo procedimiento, en esta nueva forma de enjuiciamiento son suficientes para
crear una idea de que no debiera continuarse con el procedimiento”.
Habría que recordarle a Mancera que, en primera instancia, el juez concede la orden de aprehensión
basado en las pruebas que le otorga el Ministerio Público, bajo la premisa de
que saben hacer su trabajo –lo cual han demostrado no saber hacer– y que las
audiencias de vinculación a proceso son precisamente para que el MP demuestre
que realmente tiene pruebas para sostener la acusación.
¿Es el Nuevo Sistema de
Justicia Penal el culpable de la formación de un expediente débil y sin
sustento? De acuerdo
con cifras del Sistema Penitenciario capitalino, desde que el Nuevo Sistema
entró en vigor, en junio del 2016, 16 mil 593 personas salieron de la cárcel
porque la Procuraduría no logró sostener
su acusación, tal como pasó con Axel. 10 mil 800 más fueron absueltas porque no
se demostró su culpabilidad. Entonces, ¿se trata de un sistema que deja salir
‘delincuentes’, o de una institución que no los sabe atrapar? Mientras tanto,
una joven asesinada sigue sin justicia.
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