Javier Risco.
¿Qué pasa cuando los candidatos a un
puesto de elección popular no se toman su papel en serio? ¿Qué se hace cuando
la ciudad más grande del país y una de las más grandes de América Latina tiene
entre las opciones a gobernar a candidatos que no están dispuestos a debatir
con propuestas, sino a mentir de la forma más ridícula?
Ayer por la noche se llevó a cabo el
segundo debate de los siete aspirantes a la jefatura de Gobierno de la Ciudad
de México, con un formato que se prestó mucho a desviarse de los temas y donde
el desempeño de quienes creen que pueden dirigir las políticas públicas para
nueve millones de personas los puso en evidencia.
Si usted no sintonizó Canal Once se
ahorró de 120 minutos de un intercambio de descalificaciones, agresiones,
amenazas, mentiras y ocurrencias. Todos los colores cayeron, a pesar de que se
trataba de abordar dos temas fundamentales: economía y desarrollo social. Los
candidatos a la jefatura de Gobierno nuevamente dejaron pasar la oportunidad de
explicarnos los cómo y desdeñaron temas fundamentales para el avance en el
desarrollo económico de la capital.
Pongamos
algunos ejemplos de aquellas cosas que mostraron los candidatos y que
significan una burla para el ciudadano que tiene que elegir entre alguno de los
siete:
Durante dos
intervenciones, los representantes del PRI y del Frente, Mikel Arriola y
Alejandra Barrales, intercambiaron este ¿diálogo?:
MA: Este es el departamento de Alejandra
Barrales en Miami, tiene otra casa en las Lomas, de 40 millones de pesos, y hoy
yo le pregunto ¿qué nos dice de este edificio, Rubén Darío 225?, para que ojalá
nos conteste.
AB: Evidentemente es falso lo que dice el
candidato priista, porque yo, a diferencia tuya, no tengo un suegro que me
mantenga ni ando buscando un cónyuge para endosarle mi patrimonio y esconderlo.
Y es muy importante, y te lo digo de una vez: yo te reto a que tú demuestres que
yo tengo una propiedad en Polanco. Si tú lo demuestras, yo renuncio a mi
candidatura; pero si tú no lo demuestras, yo te exijo que tú renuncies a tu
candidatura por mentiroso, porque a los capitalinos no les puedes mentir,
aunque seas priista.
Pero a Alejandra no le tocó sólo
responder ataques, también hizo lo propio contra la morenista Claudia Sheinbaum
-a quien agradeció haberse llevado a Morena a personajes que antes militaban en
el PRD, como René Bejarano, Francisco Chiguil, Marcelo Ebrard-, con polémicas
como la de la Línea 12, la muerte de 12 personas en el News Divine, en 2008, la
construcción de segundos pisos o las irregularidades en la remodelación del
Colegio Rébsamen, que desembocaron en la muerte de 26 personas durante el sismo
del 19 de septiembre, e incluso hasta le recordó los escándalos de su expareja,
Carlos Ímaz.
Lo que Barrales no dijo fue, por
ejemplo, que en el escándalo de Bejarano ella lo apoyó, pues era su compañero
de bancada en la ALDF. Y la morenista, en lugar de dar una
respuesta que aclarara estos que sí son escándalos de personajes que la
acompañan en su contienda, sólo atinó a aclararle a Barrales que Ímaz es su
exesposo.
Sheinbaum tampoco respondió con
claridad sobre las irregularidades en el Colegio Rébsamen, que han sido el
mayor cuestionamiento de su campaña. Pero los tres punteros no fueron los
únicos incongruentes del debate:
La abanderada de Nueva Alianza,
Purificación Carpinteyro, mencionó a los ‘cinco jinetes del Apocalipsis’, como
llamó a los cinco problemas que considera los más graves para atender:
desigualdad, inseguridad, falta de agua, problemas de movilidad y corrupción.
¿Cómo lo hará? ¿Cuál es su diagnóstico de cada uno? De eso nada. ¿Se vale por generar polémica y
conversación banalizar así problemáticas tan graves como esas cinco que señala
Carpinteyro?
La única candidata ‘independiente’ en
la ciudad, además de poner en evidencia otra vez su falta de destreza en la
oratoria y su poco conocimiento sobre los temas, se atrevió a hacer propuestas
para mejorar el empleo formal en la capital, durante el segmento que tocaba a
la economía. ¿Propuestas sobre empleo formal, ella que pertenece a una familia
que lidera el comercio informal de la zona centro en la ciudad? ¿En serio?
Mikel Arriola usó también la tragedia
del Rébsamen para atacar a Sheinbaum, aunque no sabe ni siquiera el número
exacto de víctimas: dijo 25, pero fueron 26.
Marco Rascón habló de incrementar el costo de la
tenencia y subir impuestos como el predial, que haciendo a un lado lo impopular
de la medida, no es una facultad de la jefatura de Gobierno, sino que tendría
que ser aprobado desde el Congreso.
Barrales habló sobre el uso de damnificados del
sismo, pero de la polémica por un uso indebido del fondo de reconstrucción por
parte de tres diputados (la tristemente célebre triada Luna-Romero-Toledo) ni
pío.
Y aunque la
candidata del PVEM, Mariana Boy, es quizá quien más se dedicó a responder con
propuestas, ni siquiera sobresalió.
¿Y sobre el incremento de adicciones
en jóvenes capitalinos? ¿Sobre la ampliación de derechos para la comunidad
LGBTTTI? ¿Respecto al tema de los periodistas agredidos? ¿Cómo atender la
inclusión de las personas con discapacidad? ¿Educación para los niños de los
pueblos originarios? Etcétera, etcétera, etcétera. ¿Sobre el desarrollo social
de la ciudad y su crecimiento económico? No, de eso no nos interesa hablar,
porque para estos candidatos el voto se gana como se gana una pelea de box y no
como si fueran capaces de transformar realmente a esta ciudad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.