Georgina Morett.
Al parecer, la maestra Elba Esther Gordillo y el presidente
Andrés Manuel López Obrador nos quieren meter en un juego de sombras, en el que
ambos manipulan la realidad y nos hacen creer que las imágenes que vemos son
verdaderas.
La maestra decidió salir a la luz pública y mostrarnos su
fuerza en el sindicato de maestros, que tiene más de un millón de afiliados.
En el Segundo Encuentro Nacional de Jóvenes de la Fundación
Maestros por México, Elba Esther Gordillo anunció el domingo que buscará
retornar a la presidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE), del que fue líder durante casi 24 años, del 24 de abril de
1989 al 26 de febrero de 2013.
Y la respuesta del Presidente fue casi inmediata, ya que en
la mañanera de ayer manifestó que ya está reservando su lugar en primera fila,
porque quiere ver a los maestros votando por primera vez de manera libre y en
secreto, sin acarreos, sin amenazas y con democracia.
Como si se hubieran puesto de acuerdo ambos personajes para
decirse, responderse y mover a la opinión pública entorno a ellos para
elucubrar si ya se confrontaron o siguen con mucha cercanía.
Pero antes de discutir si continúa la luna de miel entre el
actual gobierno y la maestra, lo que debemos tener claro es que nada obliga al
SNTE a reformar sus estatutos para elegir por voto secreto y directo a su
dirigencia.
Porque la reforma laboral, que con muchos problemas se
discute en el Legislativo, sólo es para los trabajadores del apartado A, por lo
que los trabajadores al Servicio del Estado, como son los maestros, no tienen
por qué regirse con estas nuevas normas, si es que se logran aprobar.
Es decir, que la propuesta del Presidente, de sentarse en
primera fila a observar, queda un tanto de sobra.
Tampoco podemos decir que la decisión de Gordillo Morales, de
hacer pública su intención de volver a dirigir el sindicato, signifique una
confrontación con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ya
que llevan años de convivencia, casi desde que Elba Esther Gordillo ocupó el
lugar del entonces líder del SNTE, Carlos Jonguitud.
Pero el momento en que la maestra decide volver a la luz
pública sí es muy importante, porque es precisamente cuando se está
confrontando la CNTE con el presidente López Obrador.
Es indispensable que recordemos que tanto la CNTE como la
maestra Elba Esther apoyaron la campaña de López Obrador, y desde que
decidieron unirse sabían que su némesis también lo apoyaba.
Por lo que desde ningún punto de vista podemos decir que
exista asombro en la CNTE por la decisión de Gordillo Morales, de hacer
públicas sus intenciones de dirigir al sindicato del magisterio.
Que por cierto, como lo señaló Alfonso Cepeda Salas, el
actual dirigente, será hasta 2024 que un Congreso del SNTE apruebe el voto
secreto y directo.
Y en todo este juego de sombras no podemos olvidar que una de
las personas más cercanas a la maestra es precisamente el secretario de
Educación, Esteban Moctezuma, quien negocia sin mucho éxito con la CNTE la
nueva reforma educativa.
Lo que nos puede llevar a la conclusión de que más que un
enfrentamiento de Elba Esther con el actual gobierno, lo que tenemos es una
presión a la CNTE para que acepte la negociación, pero eso sí, sin que la
maestra entregue al Presidente todas sus canicas, porque ya tuvo un aprendizaje
en el PRI.
Al final de la negociación de la reforma educativa y con la
propuesta de López Obrador de volver en el terreno educativo a como estábamos
antes de 2013, Elba Esther Gordillo puede ser una gran aliada.
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