El Presidente Andrés Manuel López
Obrador aseguró esta mañana que se atenderá a los ex trabajadores de la extinta
Mexicana de Aviación (declarada en quiebra en 2010) y aseguró que se buscará se
les haga justicia. Acusó que el ex Presidente Vicente Fox entregó la empresa de
aviación pública a Gastón Azcárraga y Felipe Calderón permitió su quiebra, y
luego entregó Aeroméxico a quienes le ayudaron a realizar “el fraude de 2006”.
“En el caso de mexicana nosotros
estamos esperando que se desahoguen los juicios que están en el Poder Judicial,
garantizando a los trabajadores de Mexicana que no va a haber consigna para
perjudicarlos, que vamos a ser respetuosos y vamos a pedir al Poder Judicial
que actúe de conformidad con la Ley, porque fue de las injusticias que se
cometieron en los pasados gobiernos conservadores”, declaró esta mañana durante su
conferencia matutina.
Explicó que “un candidato Presidencial [Vicente Fox]
que recibió apoyo de este señor [Gastón Azcárraga] ya cuando ganó le entregó
Mexicana de Aviación”.
“Y el otro
Presidente [Felipe Calderón] le permitió
la quiebra [en 2010]. Voló una empresa que era pública, Mexicana, voló
Mexicana”, añadió.
Aseguró que “en el fraude de 2006,
como pago también, el que se impuso de Presidente [Calderón] le entregó la otra
línea área [Aeroméxico] a quienes le ayudaron en el fraude electoral y volaron
las dos empresas. Ni debería yo de recordarlo, pero como a veces hay una
especie de amnesia, no estás demás decirlo”.
“El presidente de la última empresa
que entregaron era de los que declaraba que yo era un peligro para México.
Pasando la elección se privatiza no Mexicana, la otra, Aeroméxico”, dijo.
“Nada más es no olvidar, ya ven como
se dice: ni perdón ni olvido. Yo digo perdón sí, olvido no”, destacó.
En 2007, López Obrador aseguró que la venta de
Aeroméxico era un pago de favores de parte del entonces Presidente Felipe
Calderón a José Luis Barraza, quien habían fungido como presidente del Consejo
Coordinador Empresarial (CCE) y a Roberto Hernández, ex dueño de Banamex.
En ese
entonces, Andrés Manuel aseguró que
tenía pruebas de que los entonces dueños de Banamex entregaron millones de
pesos para la campaña de Felipe Calderón y financiaron la guerra sucia en su
contra, que al parecer había realizado José Luis Barraza.
En 2007, el Gobierno mexicano puso a subasta las
acciones de Aeroméxico. Un grupo de empresarios liderados por José Luis Barraza
González y Banamex ganaron la subasta al ofrecer, en los últimos segundos de
concluir el plazo, 249.1 millones de dólares por Aeroméxico.
A principios
de 2010, Mexicana de Aviación empezó a
mostrar signos de debilidad económica y en julio de ese año sobrecargos y
pilotos anunciaron que la empresa decidió cambiar sus contratos colectivos o
ponerla en venta a un peso.
Desde el 27 de agosto de 2010, cuando
los entonces titulares de las secretarías de Comunicaciones y Transportes
(SCT), Juan Molinar Horcasitas, y del Trabajo, Javier Lozano, anunciaron que en
el primer minuto del siguiente día Mexicana de Aviación no haría más despegues
ni aterrizajes, los sindicatos afectados tomaron la iniciativa de buscar
inversionistas para financiar el rescate.
En ese
momento, la compañía era líder y pionera
en el país, con 90 años de vuelos, y la cuarta más antigua en el mundo.
Cuando
comenzaron los problemas, los empleados
de Mexicana afirmaron que la política del gobierno de Felipe Calderón de
“cielos abiertos” benefició más a las aerolíneas extranjeras, generando pérdida
de competitividad nacional e internacional en la industria aeronáutica del
país.
Los afectado, trabajadores,
proveedores y empresarios, acusaron al panista de negligencia y de poner trabas
que les dificultaron acabar con el cese de operaciones; además, también han
argumentado que el ex Presidente otorgó facilidades al ex dueño de Mexicana,
Gastón Azcárraga Andrade, para inducir una “quiebra fraudulenta”.
La administración de Gastón Azcárraga
dejó a la empresa con una deuda de millones de pesos.

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