Adela
Navarro Bello.
El 1 de
octubre de 2019 significó el fin de la Policía Federal.
Un día
antes, el 30 de septiembre, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el
“Acuerdo por el que se emiten los lineamientos para la transferencia de los
recursos humanos, materiales y financieros que tiene asignados la Policía
Federal”, a la Guardia Nacional.
Concluyó
así, oficialmente la Policía Federal, instaurada como tal en 2009 durante el
sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, pero con más de 90 años de vida en
distintas etapas e instituciones, iniciando en 1925 con la creación de la
Comisión Nacional de Caminos, el precedente de lo conocimos después como la
Policía Federal de Caminos, la corporación más antigua del Gobierno federal.
Toda la
estructura de la Policía Federal, como lo dicta el acuerdo, recursos humanos,
materiales y financieros, son ahora parte de la Guardia Nacional. Están ahora
bajo las órdenes del General Luis Rodríguez Bucio, Comandante Jefe de la
Guardia Nacional.
En total 17
áreas que integraban la Policía Federal son ahora parte, en su equivalencia
laboral y de desempeño, de la Guardia Nacional: la oficina del Comisionado
General que pasa a la Comandancia de la Guardia Nacional, la división de
inteligencia, la división de investigación, la división de seguridad regional,
la división científica, la División Antidrogas, la Secretaría General, la Coordinación
de Operaciones Especiales, la Unidad de Servicios del Sistema de Justicia
Penal, la Unidad de Derechos Humanos. el Centro Nacional de Atención Ciudadana,
el Órgano Auxiliar del Consejo Federal de Desarrollo Policial, la Coordinación
del Sistema de Desarrollo Policial, la Unidad de Asuntos Internos, la Dirección
General de Asuntos Jurídicos, la Dirección General de Enlace y la Dirección
General de Comunicación Social.
Como es
conocido por las manifestaciones que encabezaron policías federales en julio de
este año, una parte de la corporación en distintas áreas levantó la voz ante el
cambio de adscripción de su corporación a la Guardia Nacional, entre otras
cuestiones porque, dijeron, no les serían respetados ni sus sueldos ni su
antigüedad. El Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, sin
embargo, sí contempla el respeto a esas prestaciones. En el octavo punto
determinan:
“Los
integrantes de la Policía Federal que en un plazo de siete días naturales,
contados a partir de la entrada en vigor del presente Acuerdo, no hayan
manifestado su voluntad de incorporarse a la Guardia Nacional, en alguna de las
unidades, órganos o instituciones mencionadas en el lineamiento anterior o no
existiera capacidad de recepción en dichas instituciones, quedarán adscritos al
órgano administrativo desconcentrado denominado Servicio de Protección Federal
de la Secretaría, conservando su antigüedad, prestaciones y salario de acuerdo
con el tabulador de carrera”.
El Acuerdo
mediante el cual se finiquita la Policía Federal está firmado por Alfonso
Durazo Montaño, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, en cuya
facultad está la Guardia Nacional, una corporación civil con mandos y miembros
militares que no ha podido controlar la inseguridad que se vive en México.
Desplegados
miles en el territorio nacional, los elementos de la Guardia Nacional han
sufrido acoso, atentados, asesinatos, en una presencia masiva que no ha logrado
ser disuasiva para la comisión de los delitos en el país. Particularmente los
homicidios, los cuales, de acuerdo al Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional
de Seguridad, van a la alza respecto años anteriores. La institución que
elabora la estadística y los índices de criminalidad en México de manera
oficial destacó por ejemplo que para el mes de julio de 2019, en siete meses,
en el país ocurrieron 20 mil 135 asesinatos dolosos. Una cifra, explicaron en
la dependencia, mayor a la registrada en el mismo periodo, pero de 2018, en
casi mil casos de ejecuciones adicionales.
Los miembros
de los cárteles de las drogas, de la criminalidad organizada, permanecen en la
impunidad y son los principales generadores de violencia en los estados de la
República mexicana, al convertir muchos de los territorios en zonas de guerras
y enfrentamientos por el control de las ciudades, particularmente entre el
Cártel de Sinaloa y sus derivados, así como el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los
elementos de la Guardia Nacional, sin embargo, no tienen entre sus objetivos
principales la persecución y captura de los delincuentes que llenan de cruces
las calles del país, esa es labor –han dicho– de otras instancias, como la
Fiscalía General de la República en los casos del fuero federal como el
narcotráfico, o de las fiscalías o procuradurías locales cuando de narcomenudeo
se trata.
Desaparece
finalmente la Policía Federal para integrarse a la Guardia Nacional, la cual,
es evidente por el incremento en la cifra de homicidios, no está controlando o
combatiendo a la criminalidad organizada y a los cárteles de las drogas de
manera eficiente. A ver cuándo. Ahora ya tienen nuevos elementos.
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