Lo que inició como un video en redes
sociales en el que se denunciaba que “por órdenes de la directora del DIF”, la
ayuda proveniente de otros estados de la república sería almacenada en una
bodega, se convirtió en una verdadera rebelión que, sin importar las amenazas
de represión, logró arrebatarle al gobierno el control de la asistencia.
La Bajada
Chapultepec, calle en el oriente de Cuernavaca, se convirtió en el epicentro de la movilización, luego de que corriera
en todos los grupos de WhatsApp y luego en redes sociales, un video en el que
un hombre mostraba a varios tráileres con ayuda, provenientes de Michoacán,
varados sobre la calle a las afuera de la bodega, porque, presuntamente, habían
sido obligados por policías a llegar a ese lugar.
La población
se congregó en la zona para impedir el almacenamiento de la ayuda.
Los ciudadanos y ciudadanas comenzaron a
denunciar con imágenes en redes sociales, lo que le daba certeza a la
información, por lo que más gente desde distintos puntos de la capital se
movilizaron hacia la zona.
El ambiente se fue calentando y los
pobladores enardecieron cuando descubrieron que, en la bodega del DIF Morelos,
a cargo de la esposa del gobernador perredista Graco Ramírez, Elena Cepeda de
León, había varias toneladas de productos y víveres, sobre todo porque existe
el llamado urgente de decenas de comunidades en las regiones de Morelos a donde
hasta ahora no ha llegado la ayuda. Hubo varios conatos de enfrentamiento entre
los ciudadanos y los policías.
Alrededor de las 6 de la tarde, el
secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, señaló en su cuenta de redes
sociales que “habían identificado” al supuesto líder de los ciudadanos que se
encontraban en esa zona, a quienes el funcionario calificó de “saqueadores”:
“Se identifica a Gabriel Rivas líder de Morena en saqueo de centro acopio en
bajada Chapultepec se procede a denuncia @gracoramirez”.
En
respuesta, Rivas Ríos, exdiputado local opositor en tiempos de Jorge Carrillo
Olea, y actual dirigente de la Asociación Cívica Gustavo Salgado, una
organización conformada básicamente por personas de la tercera edad publicó en
sus redes sociales que todo el día estuvo en los municipios:
“A los amigos, vecinos y ciudadanos
en general, les informo que estamos llevando los víveres a los damnificados que
lo necesitan, los diferentes municipios, pero ahora Matías Quiroz, nos acusa de
haber saqueado la bodega del DIF donde estaban almacenando la ayuda que tanto
necesita la gente, incluso pretende denunciarme penalmente a mí y a otras
personas. No fue una acción mía, fue de la ciudadanía, se hizo porque no
confiamos en que lo llevarán y porque el apoyo no es para guardarlo, sino para
entregarlo a los que lo necesitan”.
Más tarde, también la esposa de Graco Ramírez, Elena
Cepeda, advirtió que denunciaría penalmente a todos “los saqueadores” que se
congregaron en la bodega del DIF. Esto no amedrentó a la población, más bien la
enojó más.
Comenzaron entonces a circular
denuncias de otros puntos donde la policía del Mando Único impedía la llegada
de la ayuda.
En la
Glorieta de la Paloma de la Paz, la
gente bloqueó el paso a los tráileres que llegaban con ayuda y que serían
escoltados a las bodegas del DIF. También hubo una versión de que desde la
caseta de Tlalpan se comenzaba a detener los camiones para evitar que entraran
directamente a las comunidades de Morelos.
A las 10 de la noche, y ante el hecho
de que las amenazas de acción legal contra “los saqueadores” no causaba el
efecto de desmovilización, el comisionado de Seguridad Pública, Jesús Alberto
Capella Ibarra, apareció en un video en redes sociales para advertir que
“impondría el orden” y con la policía realizaría operativos para detener “a
estos sujetos” “que son unos cuantos”. Además, “recomendó” a la población no
salir de sus casas.
A las 11 de la noche arribaron a las
instalaciones del DIF, unos 30 elementos del Mando Único, pero para ese momento
había alrededor de 500 ciudadanos organizados y con sus propios autos, sacando
los víveres y tomando datos de dónde los entregarían.
La situación se tensó, pero los
elementos policiacos ni siquiera hicieron el intento de actuar contra los
ciudadanos que los superaban y quienes contenían el enojo y la indignación por
el insulto del Elena Cepeda de llamarlos “saqueadores”.
Pasada la media noche, arribó al
lugar el propio Capella Ibarra, quien cambió de inmediato la actitud y pasó de
la bravuconería a la mansedumbre de quien se sabe completamente superado. Comenzó entonces a negociar. Realizó con la gente un recorrido por la
bodega y el encargado de la misma le informó que había 90 toneladas de ayuda
que no se habían distribuido.
La gente enfureció más y continuó
sacando la ayuda. A las 2 de la mañana, el jefe policiaco y la gente alcanzaron
el acuerdo de cerrar la bodega y de no abrirla hasta las 7 de la mañana de este
viernes, para que los ciudadanos siguieran llevando la ayuda de forma directa,
con el apoyo de la policía.
En las
redes, la segunda tendencia nacional,
después de #ApagaTelevisa, era hasta esta mañana #RoboComoGraco; mientras que a
Elena Cepeda se le denominó “Lady Gandalla”.
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