Georgina
Morett.
Realmente
todo ha sucedido como se esperaba, el enojo y la desesperación que nos provoca
el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, se han mantenido desde que fue
nombrado candidato y se profundizaron el 20 de enero de 2017, cuando tomó
posesión.
Su locura de
enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México ha unido en su contra a
distintas voces de nuestro país: el presidente Enrique Peña, empresarios,
legisladores y candidatos presidenciales.
Pero si bien
es cierto que México ha tenido una relación históricamente desigual con Estados
Unidos, también lo es que con tanta interdependencia podemos llevar a cabo muy
diferentes acciones que realmente perjudicarían a nuestro vecino del norte.
Una de ellas es dejar de actuar a su
favor con respecto a la migración de nuestra frontera sur. Finalmente, nuestras
leyes hablan del respeto a los migrantes y si México no hace algo para evitarlo
cruzaran directamente a Estados Unidos.
Y respecto a la queja de Trump sobre
la delincuencia, simplemente hay que recordarle que sin las reuniones de
inteligencia binacionales todo su país y sobre todo los estados fronterizos
tendrán serios problemas, porque las fuerzas de seguridad de ambas naciones
tienen perfectamente divididas sus tareas para contener a los grupos delictivos.
Y como este hay mil ejemplos de cómo
finalmente dos naciones unidas por una frontera de tres mil 169 kilómetros
están totalmente interrelacionadas y se necesitan.
Una cosa es segura, todas nuestras
diferencias desaparecen si hay una amenaza externa, y esto ha quedado claro en
los discursos de casi todos nuestros políticos.
Y retomo dos
frases del presidente Peña Nieto en su discurso de ayer, una directa a Donald
Trump: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos
de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los
mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras
acciones”.
Y otra que habla de nuestro sentir:
“Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos, nos une y nos
convoca: la certeza de que nada ni nadie está por encima de la dignidad de
México”.
La miseria
como causa.
Debido a que diariamente fallecen 22
personas de cáncer de pulmón, lo que convierte a esta enfermedad en la primera
causa de muerte por tumores malignos en nuestro país, se acordó que el 5 de
abril fuera el Día Nacional contra el Cáncer de Pulmón.
La diputada
Sharon Cuenca Ayala, quien impulsó esta iniciativa, explicó que regularmente
las personas que padecen esta enfermedad llegan para su diagnóstico en etapas
avanzadas, por lo que en 80 por ciento de los casos no es posible retirar el
tumor; y del 1.2 por ciento que sí se someten a cirugías, sólo 50 por ciento
sobreviven; además de que el sector salud gasta alrededor de cien mil pesos al
año en cada paciente.
Si bien en
el mundo 85 por ciento de los casos se deben al tabaquismo, en México también
la pobreza está íntimamente relacionada con la enfermedad, ya que, como explica
el doctor Omar Macedo Pérez, médico oncólogo adscrito a la Clínica de Tórax del
Instituto Nacional de Cancerología (Incan), 43 por ciento de los pacientes no
eran fumadores y la enfermedad está vinculada a la exposición de humo de leña
con la que aún muchas familias cocinan sus alimentos.
Ojalá el
conmemorar el Día Nacional contra el Cáncer de Pulmón no se quede sólo en la
foto y sirva al menos para dar un diagnóstico y atención temprana a los
pacientes, y que esta enfermedad sea incluida en el catálogo de padecimientos
catastróficos en el Seguro Popular, porque precisamente ataca a las personas
más pobres del país.
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