El Partido
Verde Ecologista de México (PVEM) estuvo a un tris de perder su registro como
partido y con ello los recursos públicos de los que se beneficia, de acuerdo
con las cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). En
2018, año de elección federal, recibió más de 578 millones de pesos.
“A ellos lo que les interesa es el
dinero público que reciben por tener un partido público con registro”, aseguró el analista político Enrique
Toussaint. “Son partidos rémora que
necesitan estar comiendo y que sus poquitos diputados se conviertan en recursos
y apoyos económicos”.
En la
elección federal, en la que fue en coalición con el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y apoyó al candidato José Antonio Meade Kuribreña, obtuvo más de 822 mil votos, equivalentes
al 1.80 por ciento de la preferencia, menos del 3 por ciento requerido
legalmente. No obstante, se salvó de quedar fuera del mapa político porque en
los comicios para renovar el Senado de la República ganó más de 1 millón 900
mil votos, 4.42 por ciento, y en Diputados logró poco más de 2 millones de
votos, o 4.7 por ciento.
“Está librando el umbral mínimo”,
dijo el politólogo Javier Martín Reyes, del Centro de Investigación y Docencia
Económicas (CIDE). Sus cálculos basados en el PREP exponen que el Verde tendría
16 espacios en Diputados de mayoría relativa y proporcional, y siete en el
Senado, pero aclaró que son tentativos y pueden variar un poco con los
resultados oficiales. “Es un partido que se ha logrado mantener de distintas
formas a lo largo de la historia de la democracia en México”, afirmó.
Aunque los partidos Nueva Alianza
(Panal) y Encuentro Social (PES) se perfilan para perder su registro a nivel
federal por no lograr el 3 por ciento, derivado de su participación y victoria
en las elecciones del 1 de julio, tendrán presencia por tres años en las
cámaras federales. Luego los candidatos electos pueden pasarse a otros partidos
o no tener. El PES, con agenda conservadora-cristiana, tendrá más fuerza
política que el Verde, ya que contaría con 55 diputados y siete senadores de
mayoría relativa, aunque no gozarán del reparto de plurinominales. Panal solo
contaría con 2 diputados y un senador.
“Desde 1997 ha
habido partidos políticos que han perdido su registro. Que no alcanzan el
mínimo [antes era del 2 por ciento] es algo completamente normal en una
democracia constitucional. Por ejemplo, el Partido Popular Socialista, México
Posible, el Partido Social Demócrata…”, determinó Reyes, quien agregó que la
coalición Morena-PT-PES tendrán mayoría simple en el Congreso, pero no así la
calificada que es la que permite hacer reformas constitucionales.
En las elecciones federales, las
entidades que más votaron por el Partido Verde fueron Chiapas (178 mil votos),
Guanajuato (52 mil votos) y Jalisco (47 mil votos), dice el PREP.
Durante este periodo electoral en que
el Verde marcó diferencia con el PRI y rompió alianzas tradicionales a nivel
local, también perdió su único bastión en Chiapas y en la Ciudad de México la
candidata Mariana Boy quedó en tercer lugar pese a llenar de propaganda el
transporte público.
Su única victoria fue ganarle al PRI
el segundo lugar en el emblemático estado sureño, donde obtuvo 28 municipios de
los 124 que lo conforman, pero se quedó sin distritos. Entre los ayuntamientos
ganados figuran Palenque, Chiapa de Corzo, Tonalá y Villaflores.
“La elección
de 2018 para el Partido Verde es una especie de tormenta perfecta”, aseguró el
analista político Enrique Toussaint. El 2015, evocó, “los dejó muy golpeados” porque fue el partido más sancionado con
millones de pesos mediante multas. Se saltó la ley electoral a través de la
entrega de tarjetas Premium, pago para tuits de influencers en veda electoral y
otros actos. Ante ello, ciudadanos demandaron quitarle su registro. Pero no
sucedió y continuó con sus actos “demagógicos” y provocó la muerte de animales
tras el cierre de circos.
La
politóloga Marcela Bravo Ahuja dijo que
el Partido Verde sufre “grandes contradicciones” internas y en estas elecciones
no lo salvó su tradicional política “oportunista”, que había jugado con el PAN,
con el PRI o solo, según le convenía.
EL PARTIDO
DEL NEGOCIO.
Luego de
esta jornada, en los próximos años el Partido Verde corre el riesgo de dejar de
existir por lo que van a buscar, si no refundarlo, saltar a otros partidos y
buscar negociar con el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, el Presidente
electo, prevén los especialistas consultados.
El analista
político Enrique Toussaint destacó que
el Partido Verde, conformado por el dirigente Carlos Alberto Puentes Salas, el
legislador Jorge Emilio González Martínez –conocido como el “Niño Verde” y
quien es sobrino de Víctor González “Dr. Simi”– y el legislador Arturo Escobar
y Vega, “es la cúspide del modelo de negocios” que ha explicado la sobrevivencia
de muchos partidos políticos en México. En su caso, abogó por los intereses de
la televisión con la “telebancada”.
En el partido también militan la
Senadora y empresaria Ninfa Salinas Sada (Grupo Dragón, energías renovables),
hija del magnate Ricardo Salinas (TV Azteca), así como el Senador Pablo
Escudero Morales, yerno del priista Manlio Fabio Beltrones.
“El Verde se convirtió en un consejo
de administración de negocios más que un partido con ideología porque no
responde ni a los principios del medio ambiente y ha sido muy criticado por los
partidos verde en el mundo. Es controlado por una familia [del Dr. Simi] que lo
que hacía en cada proceso electoral era agitar la indignación con propuestas
marcadamente demagógicas, como cadena perpetua y la pena de muerte, el regalo
de medicinas”,
expuso Toussaint.
En el 2000,
negoció con el PAN y se fueron en “Alianza por el Cambio” con el candidato
electo, Vicente Fox Quesada. Sin embargo, “El Niño Verde” rompió con ellos
porque no recibieron ningún cargo relevante en el gabinete.
Posteriormente
se convirtió en “funcional” para el PRI al brindarle en promedio un voto duro
de un 2 por ciento y ser parte de su techo de votos.
“Pero cuando
se cae el proyecto de Peña Nieto y empieza a ser repudiado en términos
nacionales, se llevó por las patas al Verde”, afirmó Toussaint.
SE QUEDA SIN
CHIAPAS.
El Partido Verde se debe despedir del
único estado que gobernaba en el país: Chiapas. El estado líder en pobreza
había sido administrado previamente por el PRI y en 2000-2012 estuvo bajo la
gestión del PRD.
“Perder Chiapas es un duro golpe para
el Partido Verde, pero eso no necesariamente implica que vayan a desaparecer.
Es muy posible que sigan manteniendo una votación que les permita seguir
teniendo el 3 por ciento en la siguiente elección. La fuerza que hoy tiene ahí
no es menor”, afirmó el politólogo Javier Reyes del CIDE.
Este 2018,
el candidato verde Fernando Castellanos Cal y Mayor obtuvo un 22 por ciento de
la preferencia (más de 382 mil votos), poco más que el priista Roberto Albores
Gleason (20.18 por ciento). Pero el
candidato Rutilio Escandón de “Juntos haremos historia” ganó con más de 697 mil
votos, el 40 por ciento, de acuerdo con el instituto electoral local.
El Gobernador verde Manuel Velasco
Coello, que se vendió como un político joven y renovador, ganó en 2012 con 1 millón
343 mil 980 votos. Su carrera política empezó como Diputado y Senador.
“Habían
logrado consolidar una red clientelar en Chiapas. Tenía mucha gente afiliada
por el gobierno de Manuel Velasco, pero no lograron competir en esta elección.
La perdieron por muchos puntos frente a Morena”, dijo Enrique Toussaint. “Lo
que representa [su pérdida en Chiapas] es su camino hacia la extinción”.
La académica
Marcela Bravo destacó que parte del Partido Verde se escindió y se pasó a
Morena. El mismo Gobernador Manuel Velasco emanado de sus filas apoya ese
partido, dijo, así como su abuelo priista Manuel Velasco Suárez, Gobernador de
Chiapas de 1970 a 1976..
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