Los resultados de la elección en el
estado de Morelos, que decretan la salida del poder del Partido de la
Revolución Democrática (PRD), hacen patente el sentir de hartazgo, decepción y
sed de justicia de la población.
El descontento por una fatídica
administración, plagada de señalamientos de corrupción, más la promesa de
llevar al actual mandatario estatal y sus colaboradores a prisión, fueron los
factores de peso que definieron elección del pasado 1 de julio, coincidieron
ciudadanos y representantes de la sociedad civil de aquella entidad.
La coalición
“Juntos Haremos Historia” –encabezada por el partido Movimiento Regeneración
Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES)–
arrasó en el estado de Morelos, que tuvo una participación ciudadana de 66. 34
por ciento, por encima de la media nacional.
El exfutbolista
y ex Alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo ganó la gubernatura (con
52.45 por ciento de la votación), le siguió Víctor Manuel Caballero de Solano
de la coalición de los partidos Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano
(13.96 por ciento), el perredista Manuel Rodrigo Gayosso Cepeda (11. 71 por
ciento); el PRI se fue hasta el cuarto con Jorge Armando Meade Ocaranza (5.95
por ciento) y el ex rector Jesús Alejandro Vera Jiménez, que contendió
abanderado por el Panal, quedó en último lugar (2.3 por ciento de la votación).
Además,
Morena consiguió 16 de las 33 alcaldías y 12 distritos del estado. La ola fue
tan fuerte en la entidad que registró dos hechos insólitos: entre las
presidencias municipales donde sale victorioso, está Cuernavaca, sin candidato
a edil, y en Amacuzac, donde su abanderado está preso por presuntos nexos con
el crimen organizado.
Así, los
morelenses negaron la oportunidad a Rodrigo Gayosso, hijastro del actual
mandatario, y al PRD para mantener el control de la entidad, uno de los últimos
bastiones que le quedaban a su partido.
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