Ante la
postura del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos
(OEA) de desconocer el gobierno de Nicolás Maduro y exigirle la celebración de
nuevas elecciones, el gobierno mexicano
se ofreció como “puente de comunicación” para encontrar “soluciones a los
problemas que enfrenta Venezuela”.
Durante la
sesión extraordinaria que se llevó a cabo este 10 de enero, Mariana Olivera, la representante alterna
de México ante la OEA, justificó la abstención de México en la condena al
gobierno de Maduro y afirmó que “esto de ninguna manera debe ser interpretado
como una falta de interés por parte de México en el tema”.
“Tengan por seguro que los derechos humanos y
la situación en Venezuela, así como en cualquier otro lugar del continente, son
una prioridad para la política exterior de México”, añadió la diplomática, al
añadir que “México no tendrá una postura pasiva respecto a la situación de
Venezuela; al contrario, apostaremos, como ya se ha dicho, por una diplomacia
activa e involucrada”.
Olivera llamó al gobierno venezolano a “crear un
entorno favorable al establecimiento de un diálogo genuino” para concretar
“acuerdos reales”, y ello a pesar de que las tentativas de mediación
internacional a la crisis venezolana que se llevaron a cabo en Santo Domingo
concluyeron en febrero pasado en un rotundo fracaso.
“Reiteramos nuestra preocupación por la
dinámica que ha alterado la tranquilidad y prosperidad de su pueblo, así como
por las condiciones actuales en torno al respeto y protección de los derechos
humanos”, aseveró la
diplomática.
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