miércoles, 30 de enero de 2019

Las cifras dicen que, después de Salinas, vinieron años donde los de a pie no fueron los ganadores.




Por Daniela Barragán.

Por segunda ocasión, pero la primera como Presidente, Andrés Manuel López Obrador nombró a Carlos Salinas de Gortari como el “padre de la desigualdad moderna”.

El Presidente explicó ayer que fue el Gobierno federal del priista (1988-1994) el que creó los problemas que hoy su administración busca combatir: la pobreza, la corrupción y la violencia.

En su conferencia matutina, SinEmbargo le preguntó sobre el derrumbe en la posición de México en el Índice de Percepción de la Corrupción –elaborado por Transparencia Internacional (la 138 de 180 países evaluados)–, y el Jefe del Ejecutivo federal respondió que él no haría detenciones “espectaculares” de “chivos expiatorios”, sino que continuaría con las condenas al sistema político y al régimen neoliberal.

“Fue un desastre para México, porque no hubo ni siquiera crecimiento económico, lo que hubo fue crecimiento en la pobreza, sobre todo en la corrupción […] Vean lo de Transparencia Internacional, cómo estábamos en corrupción cuando empezaron a medir y cómo estamos ahora en el mundo. Es de los países, México, desgraciadamente, con más corrupción. Aclaro: corrupción en el gobierno y en la élite del poder, no en el pueblo, porque el pueblo de México, y esa es la paradoja, es de los pueblos más honestos del mundo”, dijo López Obrador.

También expuso que junto con este problema creció también “como nunca” la violencia y la desigualdad. “Fíjense que cuando empezó la política de privatización se profundizó la desigualdad en México, como nunca, y se puede probar con estudios del Banco Mundial. ¿Saben en qué sexenio creció más la desigualdad? En el sexenio de Salinas. Salinas es el padre de la desigualdad moderna”, afirmó el Presidente de México.

“Entonces, más pobreza, más corrupción, más violencia. Mi condena es al régimen”, añadió López Obrador.

Una revisión de los números de Carlos Salinas en materia de desigualdad, pobreza, crecimiento, empleo y salario, basado en las cifras oficiales, expone que la tendencia negativa que dejó esa administración, la primera en aplicar la política neoliberal, herencia del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado.

“Imagínense el daño que causaron quienes solaparon este régimen de corrupción, de injusticias, de privilegios; esta política antipopular, entreguista. Hay quienes hasta les pagaban para aplaudir. Todavía hay algunos que siguen defendiendo la política neoliberal, es increíble. Pero también somos libres de pensar, pero en el fondo eso es lo que yo sostengo”, agregó el Presidente.

LOS INDICADORES.

–Desigualdad.

El Coeficiente de Gini contempla niveles situados entre cero y uno, el cero es perfecta igualdad y uno, desigualdad total.

En el caso de Carlos Salinas de Gortari, la desigualdad en su primer año, 1989, se situó en 0.465 puntos y terminó en 0.477. Para 1990, había dado un brinco a 0.562.

Luego vino Ernesto Zedillo Ponce de León, que tuvo un máximo en su último año de gobierno –que fue el 2000– y registró un coeficiente de 0.552 puntos.

Con Vicente Fox Quesada se restableció y logró bajar a 0.454 puntos y con Calderón, el Coeficiente pasó de 0.505 a 0.509 y cerró 2012 con 0.498 puntos.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto volvió subir a 0.503 para 2014, y en 2016, que es el último año disponible, la desigualdad fue de 0.498 puntos.

Fue hasta el año 2002 que se tuvo el un nivel de desigualdad más bajo que el de 1989, primer año de Gobierno de Salinas. El nivel más alto fue el registrado en el 2000, con 0.552 puntos.

–Pobreza.

De acuerdo con los datos del Coneval, la cantidad de personas en pobreza pasó de 53.2 por ciento a 43.6 por ciento en los últimos 27 años. Salinas dejó un país con 52.4 por ciento de pobres, Zedillo lo recibió y en 1996 dio el brinco más alto de la historia reciente: lo ubicó en 69 por ciento.

Es en los sexenios panistas en que la cifra pasa del 50 por ciento en 2002 a un 42.9 por ciento en 2006. Luego de ese año, la reducción de pobreza comienza a ser lento. Felipe Calderón dio saltos de 44.4 por ciento a 46.1 por ciento, para terminar 2012 con 45.5 por ciento.

Al momento se tienen datos de 2014 y 2015, referentes al sexenio de Peña Nieto, que dan un 46.2 por ciento a 43.6 por ciento respectivamente.

–Crecimiento.

Las autoridades encargadas de la economía en México durante esta etapa comenzaron a centrar su atención y en teoría, los esfuerzos, en el crecimiento económico del Producto Interno Bruto.

Lo que muestran los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es que ninguno de los cuatro gobiernos posteriores al de Salinas de Gortari logró alcanzar el crecimiento de 5.18 por ciento que registró en 1990.

Miguel de la Madrid, luego de tener cifras negativas del PIB en 1986 (de -3.08 por ciento), le entregó a Salinas un crecimiento de 1.28 por ciento, que en 1989 situó en 4.11 por ciento.

Luego dio paso a la cifra récord de 5.18 por ciento de crecimiento, bajó a 4.2 por ciento y cerró en 1994 con 4.9 por ciento.

Ese fue uno de los años cruciales para la economía mexicana, tanto que Zedillo registró en 1995 un decrecimiento de -6.3 por ciento. Su sexenio lo cerró con 4.7 por ciento.

Ya con Fox, los primeros dos años se tuvieron números negativos: -0.1 y -0.04 por ciento. Para 2006 lo dejaría a Calderón en 4.5 por ciento, que sería la última cifra récord de crecimiento. Con Calderón, por la crisis de 2009, se registró un decrecimiento más de -5 por ciento y luego de eso, la economía no ha logrado superarse.

Calderón dejó el país en 2012 con un crecimiento de 3.4 por ciento. Para 2013, Peña Nieto entregaría un crecimiento de 1.6 por ciento para cerrar 2018 con un 2.10 por ciento.

–Desempleo.

Contrario a las cifras de pobreza que disminuyeron desde Salinas de Gortari, la tasa de desempleo se ha mantenido estos últimos 24 años en un margen entre el 5 y el 2 por ciento. Con Salinas, este indicador pasó del 3 por ciento al 3.7 por ciento. Con Zedillo, también en el año turbulento (1995) se ubicó en 6.2 por ciento, cerró el 2000 con 2.2 por ciento.

Vicente Fox mantuvo el desempleo en ese margen pero lo entregó con una tendencia a la alta, con 3.6 por ciento.

Calderón la subió desde su segundo año: para 2008 ya era de 4 por ciento; en 2009 fue de 5.5; en 2010 de 5.6; en 2011 de 5.2 y en 2012 fue de 5 por ciento.

Peña Nieto entregó en su primer año una tasa de 4.9 por ciento y en 2018, según los indicadores, se ubicó en 3.6 por ciento.

–Salario.

Los números indican que éste no ha hecho más que aumentar, sin embargo, el poder adquisitivo muestra el deterioro de los bolsillos de los mexicanos.

En 2018, el salario real ha perdió el 13.42 por ciento del poder adquisitivo, la cifra más alta en los últimos tres sexenios reveló una investigación del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El análisis detalla que al 1 de diciembre de 2012 el salario mínimo nominal era de 62.33 pesos, mientras que para el 1 de enero de 2018 el salario mínimo es de 88.36, lo que arroja una diferencia de 41.8 por ciento, menor a la cifra señalada por Peña Nieto, que fue de 45 por ciento.

En el estudio “México 2018: otra derrota social y política a la clase trabajadora; los aumentos salariales que nacieron muertos”, los especialistas de la UNAM expusieron que en 1987 se requería laborar cuatro horas con 53 minutos para obtener la Canasta Alimenticia Recomendable, mientras que para el 26 de octubre de 2017 eran necesarias 24 horas con 31 minutos.

salario mínimo perdió con EPN 13.42% y es el peor deterioro en 3 sexenios.

“En 1987 le restaban al trabajador 19 horas y siete minutos para transportarse, comer, asearse, convivir con su familia, salir a pasear y dormir, entre otras actividades, y para octubre de 2017 el tiempo necesario para comprar la canasta ha sobrepasado un día completo”, remarcaron.

En 30 años se perdió el 80 por ciento del poder adquisitivo, según la UNAM. El Coneval, ha señalado al respecto que entre 1992 y 2016 el ingreso de los hogares tuvo fluctuaciones que no permitieron mejoras permanentes en el bienestar de sus integrantes, por lo que el salario “errático” se convirtió en una de las causas por las que en este país no se logra salir de la pobreza.

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