miércoles, 30 de enero de 2019

¿Presidente o indigente?


Por Martín Moreno.

La frase del presidente de México perturba, aturde:

“Que se prefiera dejar a los hijos pobreza, pero no deshonra…”.

No conozco, hasta ahora, a ningún padre de familia que trabaje para ser pobre.

Muchos, sí, lo hacen de manera deshonesta. Para ellos, debe aplicarse la justicia, sin excepciones. Violar la ley para ganar dinero es un delito, tal y como sucede con los integrantes de la CNTE que bloquean vías férreas en Michoacán, generando pérdidas diarias por mil millones de pesos. (Hasta la hora de entrega de esta columna, el gobierno federal había cedido al chantaje y liberado recursos federales para satisfacer a los maestros paristas que, a pesar de ello, se negaban a desbloquear el paso de los trenes).

Sin embargo, también millones de padres y madres de familia trabajan diariamente de manera honesta, legal y brava, para darle una mejor calidad de vida a sus hijos: en lo educativo, en lo personal, en lo social, en el entorno, en lo deportivo, etc. Afortunadamente, son más los mexicanos que están dentro de la legalidad, que aquellos que prefieren la ilegalidad.

Y trabajan muy duro para aspirar a mayores niveles de bienestar, naturaleza humana más que legítima, entendible y justificable.

Entonces, ¿cómo diablos entender la recomendación de López Obrador de que es preferible heredar pobreza? ¿Lo está haciendo AMLO con sus hijos, que viven de manera más que decorosa sin que, hasta la fecha, se conozca en dónde trabajan y de qué sobreviven, más allá de ser beneficiarios de los recursos públicos que recibe Morena, su partido político? ¿Está heredando el Presidente pobreza a sus hijos?

Aún más:

¿No hubiera sido mucho mejor que AMLO enviara un mensaje de estadista bajo el siguiente formato?: “Preferible heredar bienestar sin deshonestidad”. Así de sencillo. Así de legítimo. Así de válido.

No, presidente López Obrador: heredar pobreza crea frustración, desolación, resentimientos.

Usted mismo lo ha dicho: muchos mexicanos se ven obligados a robar por ser pobres, por la necesidad que tienen al haber pobreza de por medio.

Luego entonces, ¿por qué recomendar pobreza? ¿En qué quedamos, si de boca propia ha diagnosticado que el ser pobre es una condicionante para delinquir, robar o caer en ilegalidades?

Qué bueno que AMLO no viaje en avión privado y sea austero.

Qué bueno que le haya rebajado los sueldos a funcionarios públicos y ministros.

Qué bueno que venda el avión presidencial y subaste camionetas blindadas, autos y motos que eran onerosos y superfluos.

¡Bien por ello!

Pero recomendar a todos los mexicanos ser pobres – empresarios, profesionistas, emprendedores, intelectuales, comerciantes, amas de casa, estudiantes, etc-, bajo la comodina y amañada premisa de que es mejor la pobreza que la deshonestidad (algo que ni siquiera es discutible para la gente de bien), equivale a una invitación a la miseria, a la mediocridad, al retraso.

Si AMLO quiere heredar pobreza a sus hijos, pues allá él y su descendencia.

Pero millones de mexicanos, sin duda, quieren vivir mejor. Y millones de pobres, también sin duda, luchan a diario por salir de la pobreza.

A AMLO se le votó en mayoría para tener a un Presidente que castigue a la corrupción, que impulse al país con mayores y mejores empleos, que su gobierno fomente las condiciones para brindar seguridad a la inversión local y extranjera, que genere y permita riqueza, y que actúe, siempre, al amparo de la ley, y no para venir a pontificar que es mejor ser pobre que deshonesto, en una disyuntiva tramposa.

México necesita un Presidente, no un indigente.

Estrategias equivocadas como las que se implementaron en el combate al huachicoleo – si bien fue plausible atacarlo, condenable resultó la manera en que se han ejecutado-, generan errores, y los errores gubernamentales tienen costos para la población, y esos costos le pegan al bolsillo de millones de mexicanos, y ello genera pobreza.

Echemos un vistazo a las cifras irrefutables, contundentes:

El desabasto y cierre de gasolineras a nivel nacional, tan solo por la falta de venta del combustible, ha dejado pérdidas económicas por 10 mil millones de pesos, alertó el presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (AMEGAS), Pablo González.

En Guanajuato, las pérdidas ascendieron a más de 15 mil millones de pesos, reportó el Consejo Empresarial de León. Se afecta al 50% de las actividades comerciales, de turismo y a una parte importante de la industria local, señaló el secretario de Desarrollo Económico de Guanajuato, Mauricio Usabiaga.

En Jalisco, las pérdidas por la falta de gasolina son superiores a 5 mil millones de pesos. Diariamente, las afectaciones se tasaron a un ritmo de 250 millones de pesos, afectando al 85% de las empresas. “Por una logística de abasto de combustible mal manejada, se está parando la economía”, advirtió el coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, Daniel Curiel. Además, se contratará a un 33% menos del personal durante enero. Desempleo.

En Michoacán, el estimado de pérdidas por escasez de gasolina ya rebasó los 5 mil millones de pesos, mientras que hay caídas en los sectores productivos y económicos de entre 30 y 50%, aseguró el secretario de Desarrollo Económico, Jesús Melgoza.

En el Estado de México, las pérdidas por la misma causa son por 1,500 millones de pesos, dijo la vicepresidenta de Enlace Legislativo de la Concanaco, Laura González Hernández.

Por otro lado, las pérdidas por el huachicoleo en el último año fueron del orden de los 66 mil millones de pesos, dio a conocer AMLO el pasado 27 de diciembre al presentar el Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex.

Sumemos:

Hasta ahora, las pérdidas por la estrategia errónea en el combate al huachicoleo ascienden, de manera conservadora, a casi 37 mil millones de pesos, generando parálisis industrial y desempleo.

Según reportó el lunes pasado el vocero del gobierno de AMLO, Jesús Ramírez, en su cuenta de TW, el #PlanvsHuachicoleo ha logrado ahorros hasta por 5 mil millones de pesos. Es cifra oficial.

Así, tenemos que las pérdidas han sido muy superiores a las ganancias en cuanto a miles de millones de pesos.

Y el desabasto continúa en esos estados.

A este ritmo, en la lucha contra el huachicoleo saldremos tablas, si tan solo hasta hoy ya registramos pérdidas equivalentes al 60% de lo que se perdió en 2018 por el robo de gasolina.

Insistimos: qué bueno que ha bajado en 65% el robo de combustibles. Ello es positivo, aunque si somos justos, es obligación de cualquier gobierno emprender acciones en contra de cualquier ilícito, en este caso, robo de gasolinas.

Y si en el pasado Fox, Calderón y Peña Nieto no lo hicieron, que los investiguen y los castiguen, dejando a un lado las bravatas de barrio que a diario vemos desde muy temprano.

Si AMLO está conforme con heredar pobreza a sus hijos, allá él. Y sus hijos.

Si nos quiere vender la idea de que es mejor “ser pobre que deshonesto”, es una frase tan manipuladora como falsa.

En todo caso, que su gobierno sea honesto y procure, con mejores leyes, reglas y requisitos, la generación del bienestar colectivo, y no recomiende pobreza como condición para ser honestos. Eso es maniqueo.

Un gobierno honesto y eficaz para todos. Ese es su trabajo.

Las misas del padre Juan son los domingos.

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