miércoles, 30 de enero de 2019

La silla en PEP.


Atzayaelh Torres.

Pemex no tiene opción, debe remontar los indicadores petroleros a como dé lugar, luego del golpe de realidad que le propinó Fitch con la baja en la calificación de ayer; sin embargo, existen riesgos 'políticos' que podrían truncar la ruta trazada. Me explico.

Este año Pemex Exploración y Producción (PEP) manejará uno de los presupuestos más jugosos de los años recientes, casi 270 mil millones de pesos para programas y proyectos de inversión con la finalidad de lograr detener y revertir la caída en la producción de crudo, un eje fundamental de la estrategia en materia de energía del gobierno del presidente López Obrador, y hoy tan necesario ante la tormenta financiera que se avecina.

Con previo conocimiento de ello, la silla del director de PEP fue uno de los puestos más codiciados después de las elecciones de julio pasado. Tanto, que se desencadenó una campaña para tumbar a quien hoy la ocupa, pues desde ahí, me cuentan diversas fuentes, se han tocado intereses de todo tipo y a todos niveles; recordemos que tan solo en el primer mes de este gobierno salieron de PEP personajes cuestionables como José Luis Fong y Octavio Barrera, y detrás de ellos un séquito de trabajadores, muchos de ellos con denuncias e investigaciones por parte de la Función Pública, y que hemos dado cuenta en este espacio (30/noviembre/2018).

Recordemos que en la terna postelectoral para PEP estuvieron Gustavo Hernández, exdirector de la misma PEP en la administración de Emilio Lozoya (quien no necesita presentación), entre otros menos relevantes; sin embargo, me cuentan, la grilla relacionada con la Estafa Maestra abrió de nueva cuenta la puerta para que este personaje regrese a la Torre de Pemex.

Pero no es el único, pensemos también que otro que casi de manera natural podría ser enviado a ocupar la silla de PEP: Miguel Ángel Maciel, hoy encargado de algunos temas de hidrocarburos en la Secretaría de Energía, quien en 2015 protagonizó un escándalo como subdirector de desarrollo de negocios de Pemex, cuando uno de su empleados fue detenido in fraganti cuando intentaba extorsionar a un proveedor de la petrolera: Súper Pereyra, y quien afirmaba que Maciel estaba al tanto de la situación, pero que Pemex negó oficialmente casi de inmediato y lo desmarcó, por lo que no tiene ya relación con el caso.

En este contexto, la situación financiera de Pemex está en una de las crisis más graves de su haber. El ‘llegue’ que Fitch le dio ayer fue una advertencia que corre el riesgo de agravarse si los directivos de la petrolera no se enfocan en argumentar con resultados operativos, desde PEP, que Pemex aún puede dar más. No hay tiempo para grillas.

En el capítulo de hoy:

Varias cosas pasaron la última semana a raíz de la entrega anterior en la telenovela que protagonizan los proveedores Prodiel y Codisa, en la denuncia de supuestos actos de corrupción en los parques solares Villanueva I y III en Coahuila, que construyó Enel.

Prodiel, vía su sibsidiaria Novamper, dice haber interpuesto una denuncia en contra de Codisa ante la Fiscalía General de la República, de la cual solo mostró el sello de recibido, no más.

Por su parte, el diputado Enrique Ochoa aseguró en una carta aclaratoria que la reunión entre los involucrados que prometió en la sesión del 9 de noviembre no se llevó a cabo porque el diputado Evaristo Lenin, quien subió el caso, no le dio seguimiento ni le entregó la documentación al respecto.

Por su parte, Enel explicó que el amparo que tramitó su CEO, Paolo Rommanaci, fue porque el Ministerio Público le pidió el pasaporte, lo cual afectaría su gestión al frente de la empresa; sin embargo, tanto él, como otros directivos de la italiana están llamados a atestiguar nuevamente mañana en el llamado búnker de la Procuraduría General de Justicia de la CDMX. ¿Asistirán?

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