Por Eric
Pacheco.
El presidente Andrés Manuel López
Obrador reiteró desde el Teatro de la República de Querétaro, donde fue
promulgada la Constitución en 1917, que la llamada “cuarta transformación”
avanzará con reformas constitucionales en tres sentidos: corrupción, impunidad
y democracia.
López
Obrador habló sobre las tres reformas
que ha vivido México y en ese sentido consideró que la de 1824 fue
esencialmente federalista; la de 1857, la calificó como una constitución
liberal, y la de 1917, dijo que es nacionalista y de dimensión social.
Si bien consideró que las tres
constituciones fueron precedidas por movimientos de transformación, como lo
fueron la Independencia, la reforma y la Revolución, explicó que en la cuarta
transformación no habrá una nueva constitución.
“Nosotros buscamos una nueva
transformación y correspondería una nueva constitución, (pero) pensamos que no
hay condiciones para eso, porque tenemos otras tareas que consideramos más
importantes y se optó por hacer propuestas de reformas a la actual
constitución, que consideramos tienen la misma importancia, la misma
profundidad, que una nueva constitución”.
Respecto a
las reformas constitucionales que comprenden la llamada “cuarta
transformación”, se refirió, en primer
momento, de tipificar el delito de corrupción, para que sea delito grave y
quien incurra en ello no tenga derecho a fianza.
“Eso sería un gran cambio. ¿No es
extraño y lamentable que no sea delito grave el cometer un acto de corrupción o
los hechos de corrupción, no sean considerados como delitos grave?”, dijo después de calificar como una
vergüenza que el país ocupe el lugar 135 de corrupción en el mundo.
En segundo
lugar, López Obrador se refirió por
terminar con la impunidad y puso como ejemplo que en la actualidad el
presidente sólo puede ser juzgado por traición a la patria, por lo que destacó
la necesidad de impulsar reformas que permitan juzgarlo por corrupción y
terminar con el fuero y los privilegios.
“Esa es la gran reforma que hace
falta también, en este tiempo”, indicó.
Como tercera
reforma, el presidente de México habló
de impulsar un auténtico sistema político democrático, el cual dijo que no fue
considerado como algo fundamental ni en las constituciones de 1824, 1857 ó
1917.
“Tenemos que establecer una auténtica
democracia, acabar con los fraudes electorales, que no se compren los votos,
que no se utilice el presupuesto para favorecer a ningún partido, a ningún
candidato; la democracia no nos va a traer el cuerno de la abundancia, pero nos
va a dar mucha fortaleza moral”.
López
Obrador insistió en que lo ocurrido el 1
de julio fortaleció la grandeza de México, al interior y hacia fuera.
“Por eso tenemos que dejar
establecida la democracia como sistema político y como forma de vida, como lo
establece el artículo tercero constitucional”.
El
presidente hizo el compromiso de cumplir
la Constitución y cerró discurso con un ¡Que viva la Constitución! y ¡Que viva
México!
Gobernador
pide unidad.
En su turno,
el gobernador de Querétaro, el panista Francisco Domínguez Servién, quien hace
unos meses rechazó buscar al delegado de López Obrador, ahora llamó al
presidente a trabajar en unidad.
Hace unas
semanas, el gobernador pintó un panorama en el que, incluso, confirmó
públicamente la existencia de conatos de violencia debido al desabasto de
combustible, y exigió, como pocos gobernadores en el país, que se restableciera
el servicio.
Domínguez Servién aceptó hace unos
años haber recibido financiamiento –entonces para su campaña a senador– de
parte del empresario Francisco Javier Rodríguez Borgio, a quien la entonces
Procuraduría General de la República (PGR) le inició una investigación por la
presunta venta de combustible ilícito.
En su
discurso de este 5 de febrero, el gobernador de Querétaro también se refirió a
la importancia de la existencia de instituciones libres e independientes, como
declaró deben serlo el Poder Legislativo y el Poder Judicial.
“Por eso se
ordena, aunque tardará, que se blinde la división de poderes. Hay una gran
verdad, la vida equilibrada de un país se da cuando existe un Congreso y un
Poder Judicial genuinamente libres e independientes”.
Sin embargo,
en Querétaro el Congreso local, de
mayoría panista, aprobó jubilaciones por arriba de los 140 mil pesos para seis
magistrados y eligió entre los sustitutos a Mariela Ponce Villa, esposa del
secretario de Gobierno estatal, a Juan Martín Granados Torres, entre otros de
sus aliados.
Una de las
magistradas, Celia Maya García
–excandidata a la gubernatura por el partido Morena– se desistió de su
solicitud de jubilación al advertir una estrategia del poder legislativo, y del
Poder Ejecutivo para tener un Tribunal Superior de Justicia de Querétaro “a
modo”.
Adicional a
la esposa de Juan Martín Granados Torres, el
Congreso local también eligió como nuevo magistrado del Poder Judicial a Greco
Rosas Méndez, un subalterno de Juan Martín, quien fungía como subsecretario de
gobierno desde octubre pasado.
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