Por Daniela
Barragán.
Pobreza, bajo crecimiento,
endeudamiento, poca generación de empleo. Esas son las características de los
cinco estados petroleros de México: Campeche, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y
Chiapas.
A cinco años
de la aprobación de la Reforma Energética, el
impulso que se dijo traería a la economía del país queda en el registro de los
discursos de su precursor: Enrique Peña Nieto. La nueva administración de
Andrés Manuel López Obrador puso a Petróleos Mexicanos (Pemex) como una de sus
prioridades en la agenda de atenciones y constantemente señala en sus
conferencias el alcance que se puede registrar a la fecha.
Los datos muestran que estas cinco regiones no han
materializado las aportaciones en materia petrolera en bienestar. Están ahí 11
millones 952 mil 800 personas en condiciones de pobreza y tres (Veracruz,
Tabasco y Tamaulipas) sufren de altos índices de violencia.
El
Presidente López Obrador ha señalado en
diferentes ocasiones que la Reforma Energética no cumplió con el incremento de
la producción petrolera, no bajaron los precios del combustible y tampoco se
generaron los empleos que se proyectaron. Incluso, en los primeros días de su
administración federal, dijo que ante el “fracaso” de esa reforma los
“defensores de esa gran mentira” tenían que ofrecer una disculpa a los
mexicanos por decir que se aumentaría la producción a los 3 millones de
barriles diarios. Hoy se está en 1 millón 728 mil barriles diarios, de acuerdo
con el Sistema de Información Energética (SIE).
La
periodista Flavia Morales recuperó parte del discurso que el entonces
Presidente Peña Nieto dijo al promulgar la reforma. Ahí prometió que México contaría
con más recursos, que habría más empleos y que los estados que producen
petróleo, aceite y gas fortalecerían sus ingresos.
“[A las
familias] Les ofrecerá una nueva y sustantiva fuente de ingresos en los casos
donde se produzcan energéticos en sus tierras, recibiendo una contraprestación
justa, equitativa, y transparente”, dijo en 2014.
OPACIDAD EN
USO DE RECURSOS.
De acuerdo
con un estudio realizado por Fundar, Centro de Análisis e Investigación, tanto la Reforma Energética como la
Hacendaria contemplaron la creación de fondos para transferir dinero procedente
de la actividad minera y de hidrocarburos a las comunidades de donde se extraen
los recursos para atender temas relativos al desarrollo social y ambiental.
Sin embargo,
la opacidad y la falta de rendición de
cuentas en su asignación, uso y evaluación de los recursos causó en gran medida
que éstos no cumplieran con sus objetivos.
Todo esto a pesar de que se formó el
Fondo para las Entidades y Municipios Productores de Hidrocarburos (FEMPH) y un
nuevo impuesto por la actividad de exploración y extracción de hidrocarburos.
Ambos estaban en su totalidad dirigidos a la “realización de inversiones en
infraestructura para resarcir las afectaciones al entorno social y ecológico;
mientras que 3 por ciento del mismo puede utilizarse para estudios y evaluación
de proyectos relacionados”, explicó Fundar.
Lo cálculos realizados por la
organización muestran que en 2015 los ingresos obtenidos ascendieron a 3 mil
745.7 millones de pesos y 3 mil 993.8 millones de pesos para 2016. En ambos
años los recursos ejercidos fueron menores a los ingresos recibidos. La
Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no explicó la causa de esto.
En 2015 y
2016, ocho entidades fueron las más
beneficiadas, incluyendo sus municipios: Campeche, Chiapas, Coahuila, Nuevo
León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Recibieron 5 mil 517.6 millones
fueron gastados por estas entidades y de 2 mil 666.4 millones restantes que
aparecieron como ejercidos, no se indicó quién los ejerció.
“En cuanto al uso por entidad,
destaca que la más beneficiada fue Veracruz con 53.1 por ciento, seguida de
lejos por Tamaulipas con 16.5 por ciento, Tabasco con 12.1 por ciento, Coahuila
con 9.6 por ciento, Campeche con 5.2 por ciento, Puebla con 2.4 por ciento,
Chiapas con 1.1 por ciento y Nuevo León con 0.1 por ciento”, agrega el documento.
Otro tema en común que tienen las
cinco entidades petroleras es la dependencia a la actividad. Para Campeche, la
minería petrolera representa el 80.3 por ciento del total de su Producto
Interno Bruto (PIB) Estatal, según la Secretaría de Economía (SE); luego están
la construcción y los servicios inmobiliarios.
En el caso
de Tabasco, la minería petrolera
representa el 54.1 por ciento; en Veracruz, el 51.1 por ciento y en Tamaulipas,
el 7.2 por ciento. Sobre Chiapas, la SE no cuenta con el dato.
LA REALIDAD
EN LOS ESTADOS.
CAMPECHE.
En este estado los números de pobreza
se han mantenido estancados desde 2012. La pobreza ha fluctuado entre el 44.7
por ciento y el 43.8 por ciento del total de la población. Hay un alto índice
de analfabetismo, según datos de la SE, de 5.5 por ciento en comparación al
total nacional que es de 4.3 por ciento.
La deuda per cápita aumentó 264 por
ciento del año 2000 a 2017 y se crearon en 2018 apenas 4 mil 924 empleos
formales cuando la meta era de 9 mil 200.
El PIB de Campeche en 2016 representó
el 2.2 por ciento del nacional.
TABASCO
En el caso de esta entidad del
sureste del país, en materia de pobreza, es igual que en Campeche: ésta se
mantiene en los mismos niveles desde 2012, con el 50.9 por ciento de sus
habitantes en pobreza. Su crecimiento también fue negativo, de menos 6.4 por ciento.
Su deuda per cápita pasó de 764 pesos
a 2 mil 058, es decir, un crecimiento del 169 por ciento. En cuanto a su
generación de empleos formales, México ¿cómo vamos? lo situó en números
negativos en 2018. Tomando en cuenta la variación en el seguro de trabajadores
registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el año. Así,
Tabasco estaría con menos 3 mil 244 empleos de los 22 mil que tenía que crear
en ese año.
VERACRUZ
Este estado forma parte del grupo de
regiones del país en los que los números de pobreza poco ceden. En 2012, el
Coneval registró al 52.6 por ciento de los veracruzanos en pobreza y para 2016,
el porcentaje era de 52.2. En el ciclo escolar 2016-2017 se tuvo un grado
promedio de escolaridad de 8.3 por debajo del promedio nacional que es de 9.3 y
su índice de analfabetismo fue de 7.3 por ciento, alto en comparación con el
total nacional (4.3 por ciento).
La deuda per cápita muestra uno de
los crecimientos más evidentes: si en el año 2005 era de 894 pesos, para 2015
era de 6 mil 699. Su generación de empleos es de 16 mil 091 cuando hay
necesidad de 74 mil 700.
TAMAULIPAS
El problema de este estado, de
acuerdo con los indicadores tomados en cuenta, es el crecimiento de su
economía. Para 2018 creció 1.7 por ciento cuando debió ser de 4.5.
En materia de pobreza, desde 2010
mantiene un porcentaje por arriba del 30 por ciento en el total de su
población.
CHIAPAS
Chiapas es la región que ha estado a
la cabeza durante años en los índices de pobreza. En 2010 era de 78.5 por ciento
y para 2016 era de 77.1 por ciento.
Su deuda per cápita también creció un
466 por ciento, al pasar de 630 pesos en el año 2000 a 3 mil 570 pesos en 2017.
Su crecimiento es de 1.7 por ciento
cuando se proyectó de 4.5 por ciento para 2018.
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