Javier Risco.
Hay algo que me sorprendió desde el
día uno de las mañaneras presidenciales. Andrés Manuel López Obrador no tiene
–y creo que nunca necesitará– una hoja con información o tan siquiera una pluma
para anotar cualquier pregunta o dato, a veces usa tarjetas cuando tiene que
dar nombres específicos, pero en general todo viene de su memoria. El
presidente no tiene quién le escriba sus discursos matutinos y tampoco le urge,
sus conferencias de prensa nacen de su ronco pecho y así responde a todo tipo
de cuestionamientos y presenta planes de gobierno. Los medios reportan las
palabras del Ejecutivo, consignan ocurrencias, señalan resbalones y reproducen
palabra a palabra los programas de gobierno… bueno algunos se quedan sólo en
eso, en palabras, en intenciones de un presidente que tiene buenas ideas, pero
no todas en papel.
Ayer el
portal de información Animal Político publicó un espléndido trabajo titulado: 'El
gobierno no tiene datos de los programas que ha anunciado'. La nota firmada por
los periodistas Itxaro Arteta, Gonzalo Ortuño, Arturo Daen y Manu Ureste exhibe
cómo cuatro programas de la cuarta transformación sólo tienen sustento en
palabras y ninguno en un documento formal para su implementación.
1) La
Estrategia Nacional de Lectura: presentado el 27 de enero y con el objetivo de
hacer “una gran república de lectores”. Al momento en que el equipo de Animal
Político solicitó vía transparencia “el documento completo, metas, objetivos,
población a la que va dirigida, presupuesto planeado para operar, plan de
trabajo y de implementación”, la Secretaría de Cultura reconoció que el
gobierno federal no cuenta todavía con la estrategia.
2) Plan para
contratar de base a los trabajadores de Salud: “A mediados de este año empieza
un plan en el noroeste para regularizar a todos los trabajadores del sector
salud”, dijo el 1 de febrero Andrés Manuel López Obrador. ¿Cómo se articula
este plan? Esto dice el trabajo del portal AP: “En respuesta a solicitudes
formales hechas a la Secretaría de Salud y Presidencia para conocer ese plan,
el gobierno reconoció que no existe todavía ni tiene los datos sobre dónde
están o en qué áreas emplean a esos supuestamente 80 mil trabajadores
eventuales”.
3) Programa
para Alto Golfo y vaquita marina: “Al solicitarles datos sobre metas, acciones,
costos y beneficiarios de este nuevo programa en el Alto Golfo de California,
las dependencias señalaron no tener información al respecto y se limitaron a
dar cifras o documentos de años anteriores relacionados con la conservación de
la vaquita marina”.
4) Plan
DN-III para pipas de gasolina: “El Presidente anunció el 18 de enero la compra
de al menos 500 pipas (sin licitación de por medio) para trasladar gasolina, y
la contratación de dos mil conductores (…) Sin embargo, a una solicitud de
información, el Ejército respondió que no tenía documentos sobre la activación
y la aplicación del plan”.
En el Senado romano alguna vez se
pronunció la frase: “las palabras vuelan, lo escrito queda”, y tal parece que
el nuevo gobierno ha sembrado justo esta desconfianza. No podemos confiar en la
palabra del Presidente, al menos, no siempre. La labor periodística de Animal
Político ha dejado al descubierto que algunas intenciones quedan en dichos, tal
vez por la velocidad de un gobierno que quiere aprovechar cada día de
legitimidad en las nubes. No es suficiente, no puede convertirse en un modo de
gobernar; ojalá después de este ejercicio simple y efectivo de buen periodismo,
siempre antes de la palabra del Ejecutivo esté un documento que lo avale.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.