Por Rafael
Croda.
Exintegrante
del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, la abogada
colombiana Ángela María Buitrago muestra su optimismo por el nombramiento de
Omar Gómez Trejo como titular de la Unidad Especial de la Fiscalía General para
el caso Ayotzinapa. Él tiene mucha sensibilidad y conoce el caso; a él no le
van a dar gato por liebre, dice en entrevista con Proceso. Y añade: debe investigarse
a los funcionarios del gobierno de Peña Nieto que ocultaron o destruyeron
pruebas fundamentales, pero también a los militares, pues tienen información
que no quieren entregar.
La
exintegrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) Ángela
María Buitrago aplaude la creación de la Unidad Especial de la Fiscalía General
para el caso Ayotzinapa y la designación de Omar Gómez Trejo como su titular, y
habla sobre las prioridades que debería plantearse el nuevo organismo.
De acuerdo
con la exfiscal colombiana, para esclarecer lo que ocurrió con los 43
normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala,
Guerrero, es necesario investigar a los funcionarios del gobierno de Enrique
Peña Nieto que llevaron “al ocultamiento, la destrucción o la modificación de
pruebas fundamentales en la investigación”.
Afirma: Es
importante saber a quiénes estaban protegiendo y por qué lo hicieron, porque
eso significa avanzar en el camino que “lleva a la verdad”.
En
entrevista con Proceso, Buitrago considera que Gómez Trejo encontrará una
investigación “torcida” que hay que “enderezar”.
Y entre
los que deben ser investigados, señala la doctora en derecho, están los
autores de la “verdad histórica”, desde el exprocurador general Jesús Murillo
Karam hasta el exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) Tomás
Zerón. También, indica, a los diferentes titulares y agentes ministeriales de
la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada
(SEIDO) que llevaron las indagatorias del caso Ayotzinapa el sexenio anterior.
“Tendrían
que contar de dónde vinieron las órdenes para no seguir determinadas líneas y
por qué hicieron diligencias irregulares en las que hubo torturas”, asegura.
Y agrega: “Lo
primero que hay que mirar es quiénes obstaculizaron y manipularon la
investigación”.
En el mismo
expediente del caso, indica, “hay datos duros muy reveladores, como las
declaraciones de agentes periciales, de seguridad pública, ministeriales, que
dicen una cosa y luego surgen pruebas de que fue otra cosa lo que ocurrió”.
La
exintegrante del GIEI sostiene que en la actual Fiscalía General de la
Nación (FGN) hay funcionarios que provienen de la desaparecida Procuraduría
General de la República (PGR) y que “pueden contar qué pasó ahí adentro” con el
manejo del caso Ayotzinapa.
Pero considera
que, para ello, Gómez Trejo y el fiscal general, Alejandro Gertz, tendrían que
comenzar “por barrer la casa”.
–¿Barrer
la casa significa ir contra los culpables de la obstrucción que siguen ahí
adentro? –se le pregunta a Buitrago.
–Creo que
sí y en eso puede aportar mucho la gente buena que está ahí. Si se le dan
garantías de seguridad, esa gente habla. De eso estoy segura. Es gente
comprometida con la justicia que puede decir quién dio las órdenes. Ellos saben
muchas de las cosas que sucedieron.
Aunque esto,
aclara, “no quiere decir que todos los que investigaron el caso son culpables;
ni que todos los funcionarios a investigar sean responsables de delitos”.
–¿Usted cree
que desde los altos niveles del gobierno y desde la PGR se intentó proteger a
alguien en especial?
–Yo creo
que sí. Es mi percepción como investigadora. Cuando a ti te dicen: fulano
estuvo aquí y yo ni siquiera pregunto dónde vive fulano; y cuando yo sé que
fulano vio todo, y yo ni siquiera le pregunto: “Oiga, ¿usted qué vio?” … Uno,
como investigador, se pregunta: ¿Por qué? Entonces es importante saber qué es
lo que se estaba protegiendo.
El Video
Revelador.
Para
Buitrago, quien ha sido invitada por el gobierno mexicano, junto con otros
exintegrantes del GIEI, para coadyuvar en la nueva investigación que realizará
la Unidad Especial para el Caso Ayotzinapa, el expediente oficial sobre la
desaparición de los 43 normalistas está plagado “de cosas que no son ciertas,
porque fueron obtenidas bajo tortura”.
Y en esta
nueva etapa también será importante “profundizar en todas las líneas de
investigación que están perfiladas en los expedientes y en las que no se avanzó
porque muchas autoridades no quisieron hacerlo”.
Entre esas
líneas, Buitrago menciona la que apunta a que los estudiantes de la Normal
Raúl Isidro Burgos fueron trasladados por sus atacantes hacia Huitzuco, al este
de Iguala, y en dirección contraria al basurero de Cocula, que queda al oeste y
donde según la “verdad histórica” que defendió el gobierno de Peña Nieto fueron
incinerados los cuerpos de los 43 normalistas.
“Esa
línea –explica la
abogada penalista– nunca la pudimos concluir porque cuando entramos a
Huitzuco y Pololcingo se nos acabó el mandato del GIEI (que fue de marzo de
2015 a abril de 2016).”
Dice que al
concluir su encomienda en México dejaron como recomendación seguir 17 líneas de
investigación que fueron ignoradas por la PGR.
“Nosotros
recomendamos ampliar el radio de investigación más allá de la zona de Iguala,
hacia Mezcala (ubicada al sur de Iguala), Santa Teresa, Huitzuco y Pololcingo”, recuerda.
La línea
de Mezcala cobró vigencia la semana antepasada, al conocerse un video en el que
Carlos Canto Salgado, El Pato, es torturado por agentes de la PGR, entre ellos
Carlos Gómez Arrieta, quien al producirse la desaparición de los 43 normalistas
era el jefe de la Policía Federal Ministerial en Guerrero, que dependía del
entonces director de la AIC, Tomás Zerón.
Para
Buitrago, ese video, en el que Canto Salgado dice bajo tortura que entre 12
y 13 estudiantes fueron llevados a Mezcala a bordo de tres patrullas de la
Policía Ministerial, indica que desde octubre de 2014, cuando ocurrió ese
interrogatorio, la SEIDO y la PGR sabían que los normalistas pudieron haber
sido llevados a Mezcala “a casas de Los Peques (grupo de pistoleros de
Guerreros Unidos)” por policías ministeriales.
Canto
Salgado también refiere que los estudiantes fueron entregados a los
ministeriales en el sector Tomatal, donde están las salidas hacia Mezcala y
Huitzuco.
“Si tú,
como Ministerio Público, tenías una declaración de esa naturaleza, la pregunta
lógica es: ¿por qué nunca investigaste Mezcala y a los ministeriales?”, plantea Buitrago.
La
exintegrante del GIEI se dice convencida de que Canto Salgado se refiere a
policías ministeriales federales porque así lo escuchó en un video y porque
durante su estancia en México el grupo de expertos nunca encontró evidencia de
que la Policía Estatal Ministerial haya participado en el ataque a los
normalistas.
En cambio, el
GIEI descubrió que policías federales ministeriales sí estuvieron al menos en
unos de los sitios de las agresiones a los estudiantes, la avenida Juan N.
Álvarez de Iguala, la noche del 26 de septiembre de 2014.
Los
agentes de la Policía Ministerial estatal interrogados por el GIEI –entre ellos
Andrés Barrera, Carolina Segura, Miguel Martínez y Cándido Salado– coincidieron
en que su actuación esa noche se limitó a resguardar las instalaciones de la
Policía Municipal de Iguala y a retener a los agentes de esa corporación para
que fueran investigados por la desaparición de los estudiantes.
En su primer
informe, entregado en septiembre de 2015, el GIEI publicó un acta de los
agentes de la Policía Federal Ministerial Romeo Ortiz y José Manuel Dirzo en la
que ambos dan cuenta de su presencia en una calle de Iguala donde había
“desmanes por supuestos estudiantes” (sic).
Buitrago dice
que hay múltiples evidencias y pruebas documentales de que policías
ministeriales federales “estaban actuando en Iguala” la noche de la
desaparición de los estudiantes.
“Y tenemos
pruebas –agrega– de que todos los ministeriales federales se movieron
por una orden impartida por la PGR cuando empiezan a denunciarse los ataques
contra los estudiantes. En ese momento. La Policía Federal Ministerial dependía
de Tomás Zerón.”
El GIEI descubrió
que una diligencia realizada el 28 de octubre de 2014 por Zerón en el río San
Juan, cerca del basurero de Cocula, quedó sin registrarse en el expediente del
caso Ayotzinapa. Al día siguiente apareció en el río una bolsa con restos óseos
de Alexander Mora, uno de los estudiantes desaparecidos, como parte de la
presunta construcción de la “verdad histórica”.
–¿El
video de la tortura a Canto Salgado es una evidencia de obstrucción? –se le pregunta a Buitrago.
–A mí lo
que me parece rarísimo es que la SEIDO y la PGR, teniendo una línea de
investigación dada por una persona que ellos consideran que oyó lo que oyó y
que vio lo que vio, no hicieron ninguna investigación sobre los ministeriales,
sobre Mezcala y sobre la tortura.
Además, “nos
pareció muy extraño que en los reportes que hicieron los policías ministeriales
federales sobre los hechos de Iguala denominan a los estudiantes
‘pseudoestudiantes’, con esa connotación despectiva”.
Para la
exintegrante del GIEI, el elemento “más interesante” del video de la tortura
de Canto Salgado, un profesor de secundaria que convivía en un bar de su
propiedad con integrantes de Guerreros Unidos, “es lo que nos revela el hecho
de que la SEIDO y la PGR no siguieron las líneas que marcaba el
interrogatorio”.
Por eso,
agrega, una vez más “uno se pregunta qué estaban protegiendo y a quiénes
estaban protegiendo…”.
Buitrago planea
que si eran policías ministeriales estatales o policías ministeriales federales
a los que se refería Canto Salgado “es finalmente lo de menos, porque no
investigaron ni a unos ni a otros”.
De acuerdo
con la abogada, la revelación del video de la tortura al Pato es “una
confirmación radical de la forma en que se practicaron algunas diligencias en
el caso Ayotzinapa”.
El Patrón Intocable.
Ángela
Buitrago, quien es una respetada abogada penalista y académica de la
Universidad Externado de Colombia, tiene una buena opinión de Gómez Trejo, el
fiscal a cargo de la Unidad Especial de la FGR para el caso Ayotzinapa.
Dice que
Gómez Trejo, quien fue secretario técnico del GIEI, conoce el mundo de los
derechos humanos, ha trabajado en casos de mucha connotación y sensibilidad y
está informado respecto al caso, por lo cual “no le pueden dar gato por
liebre”.
“Me
parece que va a hacer un buen papel siempre y cuando sepa escoger con quién
trabajar. Es un nombramiento muy adecuado y creo que puede hacer buenas cosas.”
Sobre la
creación de la nueva Unidad Especial para el caso Ayotzinapa, que fue
presentada el jueves 27, Buitrago sostiene que el GIEI la había pedido desde
que iniciaron su actuación en México en 2015, pero que nunca le interesó al
gobierno de Peña Nieto.
“La
pedimos porque consideramos que el caso requería una unidad independiente y
funcionarios independientes. La SEIDO, que en realidad nunca soltó el caso, no
daba ninguna garantía de imparcialidad, que es lo que necesita esta
investigación.”
Entre los
elementos importantes que la nueva Unidad deberá investigar, Buitrago
menciona la identidad del Patrón de Huitzuco, a quien se menciona en varias
declaraciones “como alguien que tenía que decidir qué se hacía con los
muchachos”.
–¿Había
indicios para presumir que El Patrón era alguien de la familia Figueroa?
–En este
caso lo que nosotros decíamos es que había elementos para referir esas
investigaciones, pero no se hizo, y es algo que ahora se puede hacer. Yo tengo
claro que hay un Patrón, que él actuó, que estuvo muy involucrado, que era de
Huitzuco, que le llevaron a los muchachos, y tengo claro que El Patrón definió
qué se hacía con ellos. EN ESE MOMENTO, EL PATRÓN FUE INTOCABLE.
–O sea, ¿hubo
una deliberada operación para no llegar al Patrón?
–Había
muchas cosas que llevaban a que había obstrucción cuando uno mencionaba ciertas
líneas y ciertos personajes, y uno de ellos era El Patrón de Huitzuco, claro.
En mi criterio y en el del GIEI, ese era un tema fundamental; si El Patrón
actuaba en todo y era el que decidía, ¡cómo no va a ser importante!
–Los
integrantes del GIEI supieron que algunas de las órdenes para obstaculizar las
investigaciones salían de una oficina de Los Pinos. ¿Eso es algo que debería
investigarse?
–Mientras
tú no tengas pruebas es muy difícil lanzar una afirmación de esa categoría.
Pero te puedo decir que hay casos en los que uno puede ver que existen
elementos como para seguir esa línea de investigación. Ese puede ser uno de
esos casos.
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