Por Linaloe
R. Flores.
En una
década, la Policía Federal (PF) firmó decenas de contratos multimillonarios
con la justificación de movilizar a sus elementos por las carreteras, así como
sostener las coordinaciones estatales para cumplir con su ordenamiento legal
prioritario: la seguridad de los mexicanos.
Los 29
contratos más caros de la corporación desde que en 2009 fue creada (tal como es
ahora) hasta 2018, suman poco más de 29 mil 364 millones 173 mil 941 pesos.
Se trata de convenios sólo equiparables con los de las empresas estratégicas
como la Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos, según una
búsqueda de SinEmbargo en Compranet.
Las
beneficiarias de este pastel fueron empresas de vales de gasolina, comida y
agencias de turismo que hacían la reserva de boletos para viajes aéreos y
terrestres, así como de hoteles.
Así, el
contrato más caro de la historia de la corporación fue el firmado en el sexenio
del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa por OCHO MIL 222 MILLONES 949 MIL
349 PESOS en vales de gasolina para las coordinaciones estatales del sur, con
la empresa Efectivale.
Es una
cantidad mayor a lo que costó el Boeing Dreamliner 787 en 2013, el avión en el
que viajaba el ex Presidente Enrique Peña Nieto, valorado en seis mil 600
millones de pesos y
del cual se deshizo la presente Administración de Andrés Manuel López Obrador
porque de tan costoso y lujoso, no lo tenía “ni Obama”.
No fue el
único contrato multimillonario para vales. En 2011, también el Gobierno de
Felipe Calderón erogó 329 millones 60 mil 583 pesos para comprar de esa forma
despensas de “fin de año” para los empleados con Sodexo Motivation Solutions
México.
Comida, no
faltaba. en una década, se gastaron DOS MIL 716 MILLONES 332 MIL 159 PESOS y
Productos Serel, parte del corporativo Kosmos, fue la que se llevó el contrato
más grande.
En 2015,
el Gobierno de Enrique Peña Nieto, contrató un servicio de 17 millones 110 mil
552 pesos para los alimentos de los elementos de la corporación; no obstante
que este corporativo fue la responsable de la distribución de comida
contaminada con salmonela en el penal de Puente Grande, Jalisco, un año atrás.
CUANDO NACIÓ
LA PF
En 1999, el
entonces Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) creó por decreto
a la Policía Federal Preventiva (PFP), un organismo de la estructura de la
Secretaría de Gobernación. En el siguiente Gobierno, de Vicente Fox Quesada
(2000-2006) se le quitaron las competencias policiales a la Segob para dar paso
a una nueva Secretaría de Estado, la Secretaría de Seguridad Pública a la que
se integró la PFP.
Y luego,
Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), un Presidente que basó su Gobierno en la
política de Seguridad Nacional y una guerra declarada en contra del Crimen
Organizado, decretó en junio de 2009 la transformación de la corporación en
Policía Federal. A partir de este momento, parte de su mandato fue el
despliegue en todo el territorio mexicano; sobre todo en las fronteras, los
edificios gubernamentales, los parques nacionales y las centrales energéticas..
El cambio
de la PF generó un gasto en publicidad oficial de poco más de 33 millones de
pesos sólo entre 2009 a 2012; es decir, en el último tramo de Felipe Calderón Hinojosa
como Presidente de México. Las campañas “Vacaciones Seguras” y “Policía Federal
versiones Morelos y Estado de México”, cuyo objetivo era posicionar en la
memoria de los mexicanos la imagen de una corporación que protegía y cuidaba,
dejaron ganancias al duopolio televisivo formado por Televisa y TV Azteca por
más de 14 millones de pesos.
Hubo también
pagos por publicidad para portales informativos, diarios nacionales,
radiodifusoras y hasta periodistas registrados como personas físicas en la
proveeduría del Gobierno.
LA MALDITA
INSEGURIDAD
Contrastada
la historia de la PF a través de sus gastos con las cifras de la delincuencia
no hay corresponsabilidad. La tasa de homicidios en el país aumentó en los
años en que la corporación operó: si en 2009 era de 17.50 para 2017 fue de
25.97, según los datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática
(Inegi).
En la última
década, ningún país del continente ha experimentado un aumento tan grande
como México en su tasa de homicidios, según el informe “Crimen organizado y
justicia en México” del programa Justice in Mexico que desarrolla la
Universidad de San Diego, Estados Unidos, en colaboración con las universidades
Nacional Autónoma de México, de Guadalajara, Autónoma de Nuevo León y Autónoma
de Puebla.
En el
documento se lee: “Está claro que el aumento de la violencia en México
durante la última década representa un problema urgente que no necesita
exagerar para merecer seria consideración por parte de académicos y
responsables políticos. Esta trágica pérdida de vidas mexicanas debería ser
causa de grave preocupación, no de reclamaciones hiperbólicas o parte del juego
político”.
En marzo
pasado, el Inegi brindó el panorama presente. Los resultados de la Encuesta
Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) arrojaron que el 74.6 por ciento
de la población de 18 años y más percibe que vivir en su ciudad es inseguro, un
incremento de 0.9 puntos porcentuales con respecto a diciembre de 2018.
En la
presente Administración de Andrés Manuel López Obrador, el Congreso de la Unión
aprobó el despliegue de la Guardia Nacional, una nueva fuerza a la que se
incorporarán elementos de la Defensa Nacional, el Ejército y la Policía
Federal.
Pero en el
arranque del nuevo plan de seguridad, cientos de oficiales de la PF iniciaron
una protesta con bloqueos en las avenidas del norte de la Ciudad de México, así
como con la toma del centro de mando de Iztapalapa. No quieren incorporarse a
la Guardia Nacional sin que se les garanticen ciertas condiciones laborales.
Los policías
argumentan que sus prestaciones van a ser recortadas y que podrían ser
despedidos si se niegan a incorporarse a la nueva fuerza. Dicen también que
enfrentan malas condiciones en los destacamentos en el país y les preocupa
servir bajo órdenes de militares que no comprenden su trabajo de servicio civil.
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