Martín
Moreno.
No es
antilopezobradorismo. Se llama realismo económico.
A través de
esta columna se escribieron y documentaron, en su momento, los malos resultados
durante el Gobierno de Peña Nieto. Crecimiento mediocre. Corrupción fuera de
control. Incremento de la pobreza. Hoy, con Andrés Manuel López Obrador en la
presidencia, no tiene porqué ser diferente la tarea periodística. Se trata de
la economía de todos. Las malas decisiones y los caprichos desde Los Pinos o
Palacio Nacional, atañen y afectan sin excepción. Allí están las lecciones
históricas y las crisis económicas de López Portillo y de Salinas de Gortari.
Los presidentes se van. Y los demás nos quedamos.
¿En base a
qué se mide el Gobierno en materia económica?
En las
cifras.
¿Quiénes
ofrecen esas cifras?
Banco de
México, INEGI, los indicadores económicos, las calificadoras, los organismos
internacionales, las empresas y medios de prestigio y respeto. Sí, como el
Financial Times o The Wall Street Journal, por citar dos ejemplos globales.
¿Y qué nos
dicen las cifras en el Gobierno de AMLO?
Economía
estancada. Desempleo galopante. Que estamos a centímetros de la recesión
económica.
¿Y qué está
haciendo el Presidente?
Descalificar
esas cifras. Ofrecer “otros datos” que se saca de la manga y de su volatilidad
emocional. Insultar a quienes lo contradicen. Jugar con la economía de todos.
¿Cuál es el
riesgo mayor?
Que estalle
una crisis económica de graves consecuencias para millones de mexicanos.
¿Acaso es
tan difícil de entender?
¡Es la
economía, Andrés Manuel!
Cifras.
Escenarios. Riesgos. Alertas. Echemos un vistazo a la rotundez e
irrebatibilidad de los hechos consumados, incluyendo, por supuesto, los
factores peso-dólar e inflación que tanto cacarea AMLO a su favor en sus
homilías mañaneras:
1) La
economía mexicana se encuentra en “recesión técnica”, alertó el Bank of América
el pasado 11 de julio.
2) “México
se está deslizando hacia una recesión, incluso a medida que la economía de los
Estados Unidos crece. Es la primera vez en 25 años que los ciclos económicos de
los vecinos se han desincronizado”, advirtió The Wall Street Journal. EU ha
crecido 3.1 por ciento en el año. México registra 0.1 por ciento. “Tenemos una
economía estancada”, reconoció el subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, en
entrevista con BBC Mundo.
3) La
creación de empleos cayó 39 por ciento durante el primer semestre de este
Gobierno. (Fuente: IMSS). Es la peor cifra desde el 2009, cuando estalló la
crisis detonada desde Estados Unidos en el sector inmobiliario. El llamado
Efecto Jazz.
4) En junio
pasado, se perdieron 14,244 empleos formales. (Fuente: México ¿cómo vamos? /IMSS)
5) La
situación en el IMSS entra a terapia intensiva: al cierre del 2018, el
instituto registró un superávit por 14,766 millones de pesos. Hoy, prevé un uso
creciente de sus reservas financieras a partir del 2020, de acuerdo al informe
al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la situación financiera
del IMSS. (María del Pilar Martínez/El Economista-10-julio-2019).
6) Durante
mayo, la industria de la construcción – el parámetro más fiel del
comportamiento económico de cualquier país-, cayó -6.2 por ciento. Es una cifra
más que preocupante. (Fuente: INEGI).
7) La
actividad industrial hasta mayo se desplomó en 3.1 por ciento anual, algo no
visto desde 2009, reportó el INEGI. Durante 8 meses consecutivos no ha
registrado crecimiento.
8) La
industria manufacturera también observó una caída: -0.2 por ciento en el mismo
mes (INEGI).
9) Al cierre
de mayo, la deuda pública llegó a un nuevo máximo histórico: 11,237 billones de
pesos. (Fuente: Hacienda).
10) ¿Por qué
los medios no dicen que el peso es la moneda que más se ha fortalecido en el
mundo con relación al dólar?, reclamó AMLO. Pero la pregunta, en todo caso, es:
¿a costa de qué se ha fortalecido nuestra moneda? A costa del mal desempeño del
dólar que apenas se está reponiendo de la parálisis en el Gobierno de EU al
inicio del año, y por las altas tasas de interés que está pagando el Gobierno
mexicano. Es decir: es una fortaleza artificial.
11) ¿Por qué
no dicen que hay menos inflación que antes?, planteó AMLO. En realidad, su
afirmación es parcializada: la inflación anual hasta mayo pasado se ubicó en
4.28 por ciento, por encima del 3 por ciento que tenía como pronóstico el Banco
de México, aunque aún falta promediar los meses restantes del 2019, sobre todo
diciembre, cuando suelen elevarse los precios. 2018 cerró con una inflación
anual promedio del 4.8 por ciento. Así que prácticamente estarían ubicándose al
mismo nivel. (En todo caso, los bolsillos de millones de mexicanos han
resentido aumentos de precios que van del 10 al 20 por ciento en promedio.
Fuente: la realidad).
12) “La
confianza empresarial, que ya era inestable, se ha visto aún más dañada”,
advirtió WSJ tras la renuncia de Carlos Urzúa a la SHCP.
13) “López
Obrador debe aceptar la realidad económica de México, los retos ante Estados
Unidos y el flujo de migrantes…”, recomendó The Financial Times. AMLO pidió
públicamente al diario que se disculpara con el país (¿?).
Allí están
las cifras. Los escenarios. Las advertencias.
Y la
terquedad del Presidente de México que basa su estrategia económica en cuatro
pilares: su ideología, su aldeanismo, sus prejuicios y su ignorancia.
“La economía
no es un sector que me preocupe porque sigue creciendo…”, dijo AMLO el domingo
pasado. Haría bien en preocuparse porque las cifras tienen encendidos algunos
focos rojos.
Aunque, para
desgracia, López Obrador siempre traerá “otros datos”. Equivocados, en la
mayoría de las ocasiones.
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