Enrique
Galván Ochoa.
Nacieron
como instituciones para dotar a los trabajadores con una vivienda humana. Al
paso del tiempo el Infonavit y Fovisste perdieron el rumbo; hoy día son tan
voraces como el peor de los bancos comerciales. Ante las innumerables quejas
que recibe en sus recorridos por la República, el presidente López Obrador
anunció que se está limpiando todo lo que tiene que ver con la construcción de
viviendas, porque se abusó en los gobiernos pasados, se construyeron casas de
mala calidad, pequeñas, huevitos, muy caras, al grado que no se habitaron las
entregadas al Infonavit y al Fovissste; un desastre en este sector. AMLO
comentó que está en camino un programa nuevo de apoyo, de fomento a la vivienda
popular y empezará en el Infonavit contemplando tres medidas centrales: Una
quita de 10 por ciento a los créditos para que los trabajadores que hayan
pagado 90 por ciento puedan obtener sus escrituras. Una estrategia para
restructuración de créditos. No se desalojará a ningún trabajador de su
vivienda. López Obrador consideró que se han registrado muchos abusos,
incluyendo la entrega de las carteras de crédito a despachos jurídicos para su
cobranza, que resultan en desalojos de las casas. Eso quedó suspendido.
Las boletas
de 1988.
Amador
Rodríguez Lozano se presentó en el programa de Carmen Aristegui como próximo
secretario general de Gobierno de Jaime Bonilla, el empresario millonario que
desea quedarse cinco años en el gobierno de Baja California, aunque los
ciudadanos lo eligieron sólo por dos. Dio un repasón a Cuauhtémoc Cárdenas y
Porfirio Muñoz Ledo por su oposición al cochupo. Cárdenas escribió en La
Jornada el 11 de julio: “En un albazo legislativo, 21 diputados locales –muy
probablemente debidamente aceitados ($$)– votaron la prolongación de dos a
cinco años del mandato del gobernador electo de Baja California”. Por su lado,
Muñoz Ledo propuso como salida, entre otras, la desaparición de poderes.
Rodríguez Lozano fue sarcástico: A Porfirio seguramente lo agarraron en una
pregunta después de celebrar el Día del Abogado. Porfirio es gran político,
pero un pésimo abogado. Es oportuno recordar quién es Rodríguez Lozano. Siendo
diputado federal del PRI, propuso, apoyando la iniciativa de personajes como
Diego Fernández de Cevallos, incinerar las boletas electorales del fraude
electoral de Salinas de Gortari (1988). Debemos tomar la decisión política de
romper con los fetiches del pasado, dijo, según narran las crónicas periodísticas
de la época. Ahora combate a otro fetiche: la votación ciudadana que sólo
otorgó dos años de gobierno a Bonilla.
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