Por
Redacción / Sin Embargo.
Periodistas
de dos medios extranjeros, The New York Times y The Wall Street Journal,
dijeron que, según sus fuentes, el Cártel de Sinaloa presionó al Gobierno
mexicano secuestrando militares o familiares de funcionarios y militares para
lograr la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo”, en
Culiacán.
The Wall
Street Journal fue el primero de los diarios extranjeros que dijo que los
criminales habrían enviado dos videos a mandos militares de Culiacán para
presionar al Gobierno federal. En una de las grabaciones se veía que varios de
ellos permanecían como rehenes; en la otra, un elemento castrense ejecutado.
Eso es lo que dijo.
De acuerdo
con un ex funcionario que habló con el periódico estadounidense, después de
tener conocimiento de los videos se tomó la decisión de dejar ir a Ovidio
Guzmán López, hijo de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.
“El joven
Guzmán fue liberado por orden de altos funcionarios del Gobierno en la Ciudad
de México después de que se les informó que al menos seis soldados estaban
detenidos por hombres armados el jueves por la tarde, según un ex funcionario
del gobierno con conocimiento de la situación”, decía el texto firmado por José de
Córdoba y David Luhnow.
“El ex
funcionario dijo que los hombres armados enviaron al menos dos videos a los
comandantes militares estacionados en Culiacán, uno que muestra a miembros de
una patrulla capturada retenidos como rehenes, y otro que se muestra a un
soldado uniformado, atado y descalzo, ejecutado con un disparo en la cabeza”, añade.
“No
estaba claro si el soldado filmado en el video era un rehén tomado en la oleada
de violencia del jueves”, dijo.
Se
llamaba Alfredo González Muñoz. Tenía 26 años y formaba parte de la Guardia
Nacional. Él fue una de las ocho personas que perecieron en Culiacán. Su cuerpo
fue trasladado a Veracruz para ser sepultado. Familiares, amigos y personal del
Ejército se dieron cita en la casa de Alfredo para darle el último adiós.
Miembros del cuerpo castrense montaron una guardia de honor en torno al féretro
de Alfredo; mientras afuera, sus compañeros de armas colocaban moños negros y
sillas.
Luego, Alan
Feuer, reportero que cubrió el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán para The
New York Times en Nueva York, abundó: “Actualización sobre el arresto de Ovidio
Guzmán: el Ejército mexicano lo capturó a él y a su hermano mayor Iván en un
momento, también. La gente de Iván lo sacó de custodia, de acuerdo con personas
informadas sobre el asunto. Luego secuestraron a familias de funcionarios
mexicanos para forzar la liberación de Ovidio también”.
“Iván es
un jugador mundial de drogas mucho más serio que su hermano menor, Ovidio, y
parece haber tomado medidas extremas para liberarlo. AMLO estaba muy intimidado
por la demostración de fuerza de Iván en Culiacán”, agregó Feuer.
La
afirmación del periodista tiene, sin embargo, al menos dos errores. Confunde a
los hermanos Guzmán, que vienen de dos familias, de dos matrimonios distintos
de Guzmán Loera.
Ovidio
Guzmán López es hijo de la segunda esposa de “El Chapo”, Griselda López. El
Departamento del Tesoro de Estados Unidos dice que juega un rol importante en
el Cártel de Sinaloa. En febrero, Ovidio Guzmán López fue acusado por el
Departamento de Justicia de conspiración para distribuir drogas junto con su
hermano Joaquín Guzmán López, de 34 años.
Los
hermanos son Joaquín y Ovidio Guzmán López. Sus medios hermanos son Jesús
Alfredo y Alfredo Guzmán Salazar. El 13 de septiembre de 2018, el primero fue
incluido en la Lista de los diez más buscados por la DEA. Ambos son hijos de
María Alejandrina Salazar Hernández, la primera esposa de “El Chapo”. A Iván Archivaldo
se le conoce como “El Chapito”.
Ayer, las
calles de Culiacán lucieron tomadas por militares después de que el jueves
pasado el Ejército irregular del Cártel de Sinaloa mostrara su fuerza y
obligara la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín Archivaldo “El
Chapo” Guzmán.
El jueves,
por decisión del Consejo de Seguridad y con apoyo del Presidente Andrés Manuel
López Obrador, Guzmán López fue liberado luego de un fallido intento por
detenerlo con fines de extradición.
El Gobierno
federal argumentó que debió hacerlo para no provocar un baño de sangre. El
operativo para llevar ante la justicia al capo mexicano, lleno de errores, provocó
una de las más serias crisis en el Gobierno de la llamada “Cuarta
Transformación” o “4T”.
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