Alejandro
Páez Varela.
El agregado
de Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta a su resbalón de días previos, cuando
dijo que a Rafael Moreno Valle y a Martha Érika Alonso “los castigó Dios” y por
eso se mataron, es, por decir lo menos, una patanería. Pedir que lo “esperen
sentados” porque no se va a disculpar tiene una fuerte dosis de insolencia e
insensibilidad. Hay también un “lero-lero”, un afán de venganza que denota
inmadurez y no refleja, por supuesto, una actitud de Gobernador.
Pero a pesar
de haberse superado a sí mismo, no me sorprende. Lamento decir que me recuerda
mucho a otro (ahora ex) Gobernador “de izquierda”, al perredista Graco Ramírez,
quien se gastó seis años echando kilos de piedras sobre su propia imagen, hasta
que la sepultó.
A finales de
2016, Barbosa me dijo que Miguel Ángel Mancera era su gallo para la Presidencia
en 2018. Habló maravillas del entonces Jefe de Gobierno de la capital en una
larga entrevista para el libro Los Suspirantes 2018 (Planeta), que allí mismo
consigné. “Yo veo al Jefe de Gobierno como el político más sobresaliente
después del Presidente [Enrique Peña Nieto]”, me dijo. En ese tiempo pertenecía
al PRD. También negó de manera contundente que pensara unirse a Morena.
Pero luego,
poco tiempo después –apenas en febrero de 2017–, le dio la espalda a Mancera y
reacomodó su discurso. El Jefe de Gobierno ya no era el Supermán que veía poco
tiempo antes: se acercó o lo acercaron a Morena, y zas: ya estaba con Andrés
Manuel López Obrador. El mismo Mancera me dijo entonces que no se sorprendía.
“Así es Barbosa”, se limitó.
Morena de
Puebla lleva el mismo camino de Barbosa, para su desgracia y la desgracia de
los electores que votaron por ellos. Contra todo lo que ofreció, ya instalado como
partido mayoritario en el Congreso local rechazó la opción de la interrupción
del embarazo y los matrimonios igualitarios; bajó la pena pero mantuvo el
castigo a las mujeres que abortan.
Morena, con
el PT y el PES como aliados, le dio la espalda a los compromisos que hizo y
actuó en contra de las ideas de la izquierda moderna del mundo. Por supuesto
hay patanería en esta decisión, insensibilidad.
Barbosa y
Morena de Puebla claramente avergonzarían a cualquiera que se llame
“progresista” o que se defina de izquierdas.
Y algo
similar está pasando en Baja California con Morena. El republicano (sí, en
Estados Unidos se registró republicano, como Donald Trump) Jaime Bonilla Valdez
intenta quedarse cinco años con una consulta patito que le acomodaron sus amigos
morenistas en el Congreso. La gente lo eligió para dos años. No se aguantó:
acomodó las cosas para quedarse los cinco. El Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación calificó una elección de DOS años; el INE ya lo
exhortó a no brincarse las trancas. Nada: quiere cinco y va por cinco años,
cueste lo que cueste.
En ambos
casos me preocupan muchas cosas. Primero, que cuando se cuestionó a Barbosa por
sus dichos se sacó lo de culpar a Vicente Fox y a Felipe Calderón de
“corruptos” para decir que eran ellos quienes ellos deberían disculparse por
robar. Ni al caso con la respuesta. Barbosa no comprueba que robaron: se saca
la acusación para simplemente zafarse de la responsabilidad de gobernar con
prudencia y para apuntalar su patanería. Es una manera cómoda de quitarse la
responsabilidad por sus palabras. “Es que los neoliberales…”, suele decirse en
estos tiempos. Barbosa usa una muletilla de López Obrador.
Y Bonilla no
se diga: una consulta patito para validar su ambición. El recurso, como sabemos,
lo ha usado López Obrador en otras ocasiones. El empresario que ahora será
Gobernador de Baja California recurre al método del Presidente para cometer
básicamente una fechoría.
No digo que
López Obrador tenga la culpa de ambos excesos. Lo que digo es que los dos
personajes lo usan, a él que tiene una amplia aceptación, para justificarse.
Morena es
muchas morenas. No todos son iguales, por supuesto. Pero estos dos personajes,
Barbosa y Bonilla, son lo suficientemente importantes como para dibujar un Morena
que, en los hechos, se está imponiendo: un Morena tramposo, un Morena
marrullero. Y cuidado porque el elector mexicanos, dicho por el mismo López
Obrador, tiene hoy más conciencia que antes. Cuidado, porque en 18 años cambió
tres veces de partido y seguramente lo hará otra vez si se siente decepcionado.
Me canso ganso.
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