Mientras el viernes pasado las redes
sociales reflejaban la indignación de la ciudadanía contra el feminicidio de la
joven Mara Fernanda Castilla, en la ciudad de Puebla, el cuerpo atado de pies y
manos de Evelyn Remedio, de 24 años, fue hallado enterrado en un baño con la
cabeza cubierta con una bolsa de plástico en San Nicolás Romero, Estado de
México, entidad líder en este fenómeno político y sociocultural. Su novio la
asesinó a golpes y cavó un hoyo para esconderla desde el 17 de abril.
Del 1 de enero al 17 de septiembre de
este año se registran mil 297 feminicidios en el país, de acuerdo con Frida
Guerrera Villalvazo, autora de un blog que recopila los casos. De enero a junio
hubo 647 asesinatos de mujeres en 11 estados, de los cuales sólo 204 han sido
investigados como feminicidios, reporta el Observatorio Ciudadano Nacional del
Feminicidio (OCNF).
El domingo,
mientras se desarrollaban las marchas de protesta y en exigencia de justicia
por el caso más visibilizado en los últimos días, el de la usuaria de Cabify,
otra mujer asesinada fue abandonada en un canal de aguas negras de Tula,
Hidalgo. Estos homicidios violentos
contra niñas, mujeres y ancianas –algunas no identificadas– tienen su raíz en
la impunidad, la ineficacia, el machismo y una parte de la sociedad que no
reconoce ni condena el fenómeno y se vuelve cómplice o lo reproduce en bienes
de entretenimiento como programas de televisión o religiones, aseguraron
activistas.
En una
escena de “Puro Loco”, programa cómico transmitido por TV Azteca en la década
de los 90, un hombre trajeado sube a un transporte público y comienza a dar
arrimones a las usuarias. Se escuchan risas de fondo. Años después, en 2015, un
conductor de un programa matutino de Ciudad Juárez, “A toda máquina”, tocó un
seno de su compañera durante una transmisión en vivo, pero cuando ella se
molestó él lo negó y justificó diciendo que “se le subieron las ubres”.
El martes
pasado, dos días después de que Fátima Altamirano de 15 años fue encontrada
asesinada en La Paz, Estado de México, el
Rector de la Universidad Madero en Puebla, Job Romero Reyes, aseguró que por
“las libertades que las chicas tienen” son víctimas de ataques. Además, se
pronunció en contra de la Alerta de Género estatal al considerar que no sirve.
A nivel
nacional, el 66.1 por ciento de las mujeres ha sufrido al menos un incidente de
violencia emocional, física o sexual a lo largo de su vida. Pero del total de
víctimas el 88.4 por ciento no solicitó apoyo a alguna institución ni presentó
queja o denuncia ante alguna autoridad porque lo minimizaron, tuvieron miedo a
las consecuencias, no sabían dónde hacerlo, por vergüenza o porque creyeron que
no les creerían o incluso las culparían, reveló la Encuesta Nacional sobre la
Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi).
Frida Guerrera Villalvazo, activista
y autora de un blog que registra feminicidios en el país, afirmó en entrevista
que “la impunidad y la corrupción permiten que los que se atreven a hacer eso
sepan que no serán castigados y se sienten intocables. El mensaje que dan a las
víctimas de feminicidio, desde nivel social y legal, es que ellas son las
culpables”.
Asimismo, los familiares de las víctimas además de
enfrentar ministerios públicos y abogados “no preparados ni sensibilizados”,
también chocan con la corrupción, ya que familias le han dicho a Guerrera que
las autoridades “les cobran con dinero o favores sexuales” para poder consultar
la carpeta de investigación pese a que es su derecho, o bien, se niegan a
investigar porque los sospechosos tienen contactos.
María de la
Luz Estrada, presidenta del Observatorio Nacional Ciudadano de Feminicidios,
cuestionó sobre “¿quién vigila, obliga y
sanciona a las autoridades que son omisas o son corruptas? Porque eso es lo que
está poniendo en riesgo a todas las mujeres. No hay investigaciones, se pierden
pruebas fundamentales para vincular a proceso a los feminicidas y entonces la
ciudadanía tiene una situación de impunidad donde no hay perspectiva de género
para indagar”.
Estrada dijo
que las fallas de las autoridades
empiezan desde la búsqueda de las mujeres desaparecidas que puede concluir en
un feminicidio. La autoridad no ve como un problema las desapariciones al
catalogarlas como extraviadas o ausentes, consideró.
“No hay una política de búsqueda de
desaparición de mujeres. La Alerta Amber, que hay que revisarla, es solo para
menores de 18 años. En el país todos los gobiernos ya deberían tener un
protocolo de células de búsqueda inmediata”, determinó. Ya ante casos de asesinatos de mujeres por
ser mujeres, “cuando se capacita a las autoridades, no se materializa en las
investigaciones: hacen peritajes mal
hechos, los tipifican como homicidios o no siguen todas las líneas”.
Aunque
existe la Alerta de Género en algunos estados como Guanajuato o el Estado de
México, las víctimas han acusado que no se
tipifica primero el homicidio como feminicidio para luego descartarlo de ser el
caso.
No tipificar los asesinatos de
mujeres por ser mujeres se debe a “la negación de las autoridades por aceptar
lo que sucede y creen que no se ve”. El Código Penal, dijo Frida Guerrera, señala que por el
simple hecho de que una mujer sea desaparecida primero debe tipificarse como un
feminicidio, “un acto que está asesinando a la sociedad”.
“Si las autoridades tuvieran la
capacidad ética de reconocer que está pasando se empezaría a evitar que nos
estén matando con tanta impunidad”, reiteró.
MUJERES NO
DEBEN SALIR A DIVERTIRSE.
Respecto a
las causas sociales de los asesinatos de mujeres por su género, las activistas
consultadas expusieron la actitud de una parte de la sociedad ante el cambio de
costumbres de las mujeres.
“No es guerra contra los hombres,
sino contra el machismo. Me da la impresión de que están enojados al ver que
las mujeres se empoderan y cada vez están creciendo más, y ya no es tan fácil
controlarlas y seguir viéndolas como su pertenencia. Tiene que ver el poder que
se quiere ejercer. Esto hace que las asesinen y cada vez con más saña. Incluso
muchas mujeres no entienden las costumbres actuales y creen que deberíamos
regresar a ‘como eran antes las mujeres’ para que no esté pasando tanto”, dijo la activista Frida Guerrera
Villalvazo.
María de la
Luz Estrada, presidenta del Observatorio Nacional Ciudadano de Feminicidios,
aseguró que como sociedad “legitimamos y
naturalizamos” la violencia de género con calificativos y posturas contra las
nuevas costumbres, por lo que “debemos de romper con esta cultura machista
solapada por instituciones como las iglesias”.
El 47 por ciento de las mujeres no
cree que las mujeres tienen derecho a salir solas en la noche a divertirse y el
67.8 por ciento considera que deben vestirse sin escotes para que no las
molesten los hombres, dicen las cifras de Inegi.
“El no querer voltear a ver ni
entender que suceden violaciones y asesinatos desde cuatro o cinco años hasta
casos de 90 años es absurdo. Una mujer de 90 años fue violada y asesinada a
golpes en Puebla”,
documentó Frida.
El 9.4 por ciento de las mujeres de
15 años y más (4.4 millones) sufrieron abuso sexual durante su infancia y el
17.3 por ciento de las mujeres mayores de 60 años sufrió en algún tipo de
violencia en los últimos meses, de acuerdo con la encuesta del Inegi.
El Instituto
Nacional de las Mujeres (Inmujeres) también ha resaltado la importancia de que los medios de comunicación informen
con perspectiva de género para evitar revictimizar a las mujeres y las
procuradurías la apliquen en las diligencias.
“Inmujeres hace un llamado a los
medios de comunicación para que la cobertura mediática de estas notas se haga
bajo parámetros de respeto a los derechos de las víctimas y sus familiares,
evitando la revictimización y el reforzamiento de estereotipos de género, como
el de responsabilizar a las mujeres de su agresión, que han sido, precisamente,
el caldo de cultivo para incentivar y naturalizar la violencia contra las
mujeres y niñas en nuestro país”, expuso en un comunicado tras el hallazgo de Fátima, quien
desapareció en la Ciudad de México y su cuerpo fue arrojado en La Paz.
Para
Inmujeres, la violencia contra las
mujeres es una grave violación a los derechos humanos de las víctimas y sus
familiares, por lo que llama a no tolerar que en nuestro país “la violencia
machista siga enlutando hogares”. Por eso, “la condena de esta violencia
tiene que ser unánime e inquebrantable el compromiso de las instituciones para
redoblar esfuerzos que permitan hacer efectivo el derecho de las mujeres y las
niñas a vivir libres de discriminación y violencia”.
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