Con el apoyo de grupos de choque, el
morenovallista Carlos Martínez Amador tomó posesión este día de las
instalaciones del PRD en Puebla, luego de que el domingo fue elegido dirigente
estatal en una sesión extraordinaria de Consejo.
La delegada del Comité Ejecutivo
Nacional (CEN), Dulce María Arias Ataide, calificó este hecho como
intimidatorio, luego de que alrededor de 40 personas ajenas al instituto se
empezaron a apostar afuera del edificio y a ingresar de manera paulatina a las
oficinas perredistas.
Acompañada
de la exdiputada Roxana Luna Porquillo, secretaria de Movimientos Sociales del
CEN del PRD, Arias Ataide dijo que las personas que ingresaron a las
instalaciones partidistas tenían una “estructura corporativa”, ligada al poder,
por lo que pidió una entrevista con el gobernador panista Antonio Gali Fayad.
Mientras que
participaba en una rueda de prensa para denunciar esta situación, que fue
evidenciada en las redes sociales con una serie de fotografías, al lugar llegaron Martínez Amador y Julián
Rendón, integrantes de la corriente Nueva Izquierda (NI) y personajes allegados
al exgobernador panista Rafael Moreno Valle.
Mientras que
Arias Ataide declaraba a los medios de comunicación, la secretaria de Finanzas
del partido, Ruth Castro, entregaba formalmente las instalaciones del PRD a
Martínez Amador.
“Le pido al
gobernador que me dé una entrevista para que le dé la certidumbre a este partido
de que podamos realizar un proceso electoral con la mayor seguridad posible, no
puedo culpar a nadie en lo particular, pero sí, esto es una estructura de
poder”, acusó la delegada.
Luna
Porquillo señaló que incluso los grupos
usados para invadir el PRD traían equipo de limpieza del ayuntamiento de
Puebla, lo que sólo podía entenderse con la participación de la Secretaría de
Gobernación en este operativo.
La delegada dijo que informará al CEN
de lo ocurrido este mediodía en Puebla para que se determine lo conducente.
Además, reiteró su disposición a dialogar y trabajar con todas las corrientes,
sin necesidad de recurrir a actos intimidatorios.
La disputa entre el grupo de
morenovallistas y el perredismo tradicional de Puebla se intensificó luego de que
la Comisión Jurisdiccional del partido determinó la semana pasada expulsar a
Socorro Quezada Tiempo, quien se desempeñaba como dirigente estatal.
Cuando aún no se formalizaba la
salida de Quezada Tiempo, los seguidores de Moreno Valle convocaron el domingo
a una reunión extraordinaria del Consejo Estatal para designar a Martínez
Amador, quien hasta
ese momento se desempeñaba como director general de los Colegios de Bachilleres
en el Estado.
Quezada
anunció que impugnará ante los tribunales su expulsión del PRD, la cual –dijo–
se basó en comentarios que hizo en sus redes sociales a favor de Andrés Manuel
López Obrador y del senador Luis Miguel Barbosa. También confirmó que
presentará una demanda por violencia política de género.
Sin embargo,
la también diputada local aseguró que la
razón de su expulsión del partido se debía a una venganza política de Moreno
Valle, luego de que hace tres meses presentó una denuncia en su contra ante la
PGR para pedir que se le investigue por presunta protección y posibles vínculos
con las bandas de ladrones de combustible que se asentaron en Puebla a partir
de su sexenio.
“Creo y sostengo que (mi expulsión)
es una venganza por parte de Moreno Valle”, afirmó Quezada, quien dijo que
hacía responsable al exmandatario panista de cualquier cosa que pudiera
ocurrirle a ella o a su familia.
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