El Frente Ciudadano por México se
enfila al fracaso por la “incongruencia” de algunos integrantes, como Miguel
Ángel Mancera, y la injerencia del gobierno de Enrique Peña Nieto, afirma
Enrique Alfaro, negociador de Movimiento Ciudadano (MC), quien a su vez rechaza
una alianza con los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución
Democrática (PRD) para ser gobernador de Jalisco.
“Estamos en el punto de quiebre de si
se consolida o se cae. Si se me pregunta si va a haber o no Frente, diría que
50-50”, precisa
Alfaro, quien confirma a Proceso una
reunión en la Ciudad de México, el miércoles 15, en la que el jefe de gobierno
Miguel Ángel Mancera desconoció acuerdos adoptados desde el principio de las
negociaciones y, al igual que lo hace el panista Rafael Moreno Valle, exigió un
proceso abierto para elegir al candidato presidencial.
Reacio a revelar los pormenores de
esa reunión, en la que participó como en muchas otras, expone que en la misma
se entramparon las negociaciones para integrar una coalición electoral entre
PAN-PRD-MC, que se pretendía registrar ante el Instituto Nacional Electoral
(INE) el lunes 20 de noviembre, y denuncia que el gobierno de Peña “incide” en
las negociaciones.
“Hay un
riesgo real de que el Frente no pueda consolidarse”, admite el político
jalisciense y denuncia: “Está en juego
el futuro de México y no puede haber posiciones mezquinas ni timoratas, ni
mucho menos puede haber quien se esté prestando al manejo y al manoseo por
parte del gobierno para que el Frente no cuaje”.
–¿Tiene las
manos metidas el gobierno en el Frente para romperlo?
–Tengo la impresión de que el
gobierno incide en algunas de las cosas que se están discutiendo por diversos
actores. Y una cosa es tener diálogo con el gobierno y otra cosa es permitirle
al gobierno que decida lo que va a pasar con las principales fuerzas de
oposición o algunas de las fuerzas de oposición en este país.
En amplia
entrevista con Proceso, el martes 21, en sus oficinas de la presidencia
municipal de Guadalajara, Alfaro argumenta
también por qué rechaza una alianza con el PAN y el PRD para ser gobernador de
Jalisco, donde cuenta con una ventaja de casi dos a uno sobre el PRI: “No
podría hablar con un discurso de transformación basado en los principios que he
defendido siempre si aparezco como candidato de esos partidos”.
Definiciones.
Sólo como
candidato de Movimiento Ciudadano, dice Alfaro, él ganaría la gubernatura de
Jalisco con 1 millón y medio de votos. Y reitera: “No voy a ir en alianza con los escudos de otros partidos políticos”.
–¿Una
alianza con el PAN y PRD le estorba?
–Nos quitaría argumentos, nos
quitaría discurso, nos quitaría punch.
–Pero por
esta definición local a usted se le atribuye querer también tronar el Frente
Ciudadano por México a nivel nacional.
–Es que, si el Frente se piensa como
una instancia que va a imponer, desde una oficina de la Ciudad de México, una
lógica a los estados y a los municipios, va haber un fracaso terrible. Cada
estado tiene una dinámica propia. Tiene que haber una estrategia y un diseño
flexible de las coaliciones.
Dice estar
de acuerdo en que se exploren alianzas en presidencias municipales, pero
Jalisco no debe ser obstáculo para que la coalición electoral a nivel nacional
se consolide.
“La diferencia en todo esto es que yo
pongo las cartas sobre la mesa. Y a mí no me da instrucciones nadie,
afortunadamente, ni voy a pedir permiso para tomar mis decisiones. Mi posición
es esa, explico mis razones, ofrezco alternativas para la construcción de un
entendimiento en lo local, pero yo tengo que tomar una definición.”
Alfaro,
negociador de MC junto con Dante Delgado en la mesa central del Frente
Ciudadano por México, asegura que el
colapso de la coalición electoral no sería por él, sino por lo que ocurrió el
miércoles 15 en la capital del país, a la que asistieron también Alejandra
Barrales y Ricardo Anaya, presidente del PRD y PAN, respectivamente, así como
de Santiago Creel, Delgado y Mancera.
Alfaro se
niega a entrar en detalles de esa reunión, que concluyó pasada la 1:30 horas
del jueves 16, pero admite que se volvió
al principio de las negociaciones, lo que impidió avanzar en el proceso de
materializar la coalición electoral, que debe ser registrada ante el INE el 13
de diciembre a más tardar.
Desde entonces, como es público,
Mancera asumió una posición rupturista: El viernes 17 por la tarde se reunió
con Moreno Valle y la expanista Margarita Zavala, y los días subsecuentes ha
exigido que, además de la elección abierta para elegir al candidato
presidencial del Frente, se debe someter al polígrafo a los aspirantes.
Y al igual que Moreno Valle, amagó
con no participar en la contienda interna si no existe un método democrático y
aun dijo que podría ser sólo candidato del PRD. También la emprendió contra
Anaya, al exigir que los aspirantes aclaren su situación patrimonial y lo
criticó porque, dijo, tiene “doble camiseta”: presidenciable y presidente del PAN.
Al PAN, la
Presidencia.
Lo que se entregó al INE, el lunes
20, fue la Plataforma Electoral y el Programa de Gobierno, aprobados por
separado por los consejos del PAN, PRD y MC, con lo que se cumplió el segundo
de tres pasos que se propuso el Frente Ciudadano por México, el primero de los
cuales fue registrarse como frente político y el último es formar una coalición
electoral, incluyendo el método de elección del candidato presidencial.
–¿Hay riesgo
de ruptura por los amagos de Mancera y Moreno Valle?
–Es una situación lamentable por
muchas razones. Porque una posición de esta naturaleza estaría echando por la
borda el acuerdo básico a partir del cual se inició la conformación del Frente,
y el acuerdo básico era, para refrescar la memoria, que el candidato
presidencial no era el tema más importante, sino el proyecto de nación que
íbamos a compartir, de cómo poner a los partidos al servicio de México y cómo
evitar que las ambiciones personales marcaran la agenda o el rumbo del país.
“Si hoy estamos condicionando el tema
de la construcción del Frente a las aspiraciones de quien sea, yo creo que eso
es un acto incongruente con el punto de partida de este gran acuerdo que se
está tratando de construir.”
–¿Está en
riesgo el Frente?
–Sí, hay un riesgo real de que el
Frente no pueda consolidarse. Lo que es evidente es que van a estar a prueba
los actores políticos. Vamos a verlos asumiendo posturas y cuáles son sus
cualidades.
Alfaro recuerda que, cuando comenzó la negociación
para articular una alianza, quedó claro que el partido con más respaldo
electoral a nivel nacional es el PAN y por tanto le correspondería encabezar la
candidatura a la Presidencia de la República y al PRD la jefatura de gobierno
de la capital del país.
“Desde un principio se habló de la
idea de que el PRD encabezaría una propuesta para la Ciudad de México y el PAN
podría presentar una propuesta para la Presidencia de la República. Sin
embargo, no fue parte de un acuerdo formal.”
–Pero se dio
por hecho, cómo usted llevaría mano en Jalisco.
–Yo lo asumo y lo asumí y lo sigo
asumiendo en esos términos. Es un planteamiento sensato, que reconoce los
activos políticos de cada una de las fuerzas y me parece que en el PAN hay
gente que encabece dignamente un proyecto de nación.
Alfaro
admite el derecho de Mancera de buscar ser candidato presidencial, como lo
ambiciona también Moreno Valle –que en todo caso éste, Anaya y los otros
aspirantes deben resolver su proceso interno en el PAN–, pero advierte que esto
rompería lo que se pactó de inicio.
“Mancera está en su derecho, es un
personaje con peso político específico para decir que quiere ser presidente,
pero tenemos que entender también que hay una correlación de fuerzas que, si se
altera, si se modifica, tendría que replantearse todo el diseño del acuerdo
para la construcción del Frente. Y eso se puede convertir en un callejón sin
salida y puede, sin duda, poner el riesgo la consolidación de este proyecto.”
Alfaro
insiste en que nadie de los que están involucrados en la negociación para la
coalición electoral del Frente se preste a la estrategia del gobierno para
evitarla:
“Se puede discutir, se puede debatir,
es algo natural en un ejercicio tan complejo como la construcción de un espacio
de participación política como éste, pero lo que no podemos es avanzar dos
pasos y retroceder tres cada vez que hay un cambio de señales desde alguna
oficina del gobierno.”
Sin Frente,
gana AMLO
Hijo de
Enrique Alfaro Anguiano, rector de la Universidad de Guadalajara entre 1983 y
1989, en cuyo periodo se instituyó la Feria Internacional del Libro –que hoy es
una de las más importantes del mundo–, el actual alcalde de Guadalajara, de 44
años, se inició en la política en el Partido Revolucionario Institucional
(PRI), al que renunció en 2006, cuando Roberto Madrazo se impuso como candidato
presidencial.
En esa elección apoyó a Andrés Manuel
López Obrador, como lo hizo también en la elección de 2012, cuando fue
candidato a gobernador y tras ser alcalde de Tlajomulco, un municipio del área
metropolitana de Guadalajara que ganó con el apoyo del PRD y del Partido del
Trabajo (PT).
Esa relación se acabó. Se le atribuye
a Alfaro que MC vetara la alianza con Morena, porque supuestamente López
Obrador afectaría su proyecto de ser gobernador ante el conservador electorado
de Jalisco y a la sospecha de que no lo apoyó realmente en 2012.
“He oído esa
versión y diría dos cosas con franqueza: Nunca he hecho otra cosa, en todo mi
proceso de 2006 a 2012, que no sea ayudar a Andrés Manuel… Yo me siento muy
tranquilo de haber sido siempre leal al líder que yo decidí apoyar, que fue
Andrés Manuel”, subraya Alfaro, quien
niega que haya pactado con el desacreditado gobernador panista Emilio González
Márquez un voto cruzado para apoyar, en realidad, a Josefina Vázquez Mota.
“Nunca hubo
un esfuerzo de nosotros para pedir un voto diferenciado por Andrés Manuel”,
niega y asegura que él hubiera querido, para 2018, establecer un diálogo con
López Obrador para construir un proyecto juntos, pero sin amenazas ni
imposiciones.
“Eso no
pasó. Y lo que ha habido han sido ofensas y denostaciones. Entonces, ante eso,
nosotros tampoco podemos quedarnos con los brazos cruzados. Seguiremos nuestra
ruta. Lo respeto y lo respetaré siempre por lo que fue y le deseo suerte, nada
más.”
Sin embargo,
advierte que, si el Frente no se
formaliza como coalición electoral y si Mancera es el candidato del PRD, la
dispersión del voto puede llevar a la Presidencia de la República a López
Obrador, al contrario de lo que Peña Nieto y el PRI quieren, creando un
escenario como el del Estado de México.
“La apuesta es generar un escenario
similar al del Estado de México. Eso no sucedería y, de hecho, podría generar
un efecto contrario”,
subraya.
–¿Por qué?
–Porque en
la pulverización del voto, en el caso de la Presidencia de México, el voto útil
tendría un comportamiento muy distinto. Sería muy difícil que, con millones de
pesos, poder construir una tercera opción artificial que verdaderamente llevara
la elección a un escenario en el que el PRI, con menos de 25 puntos, pudiera
ganar la elección. Me parece que en el escenario de la pulverización terminaría
siendo presidente López Obrador.
El plan del gobierno y del PRI,
explica, es que en un escenario de sólo López Obrador y un candidato como el
secretario de Hacienda, José Antonio Meade, se atraería el voto del PAN.
“Ese es un cálculo equivocado. El PRI
está menospreciando el desgaste de lo que ellos representan y difícilmente
alguien que tenga una convicción de transformación del sistema político pudiera
optar por la continuidad después de lo que hemos visto estos años. Es una
apuesta equivocada.”
¿presidente?
Veremos
Político controvertido por su manera
de hacer política y también por su temperamento, que lo ha confrontado con
políticos de todo signo, empresarios, medios y aun con ciudadanos, Alfaro se
define: “Soy un político de carácter, a veces enojón y digo lo que pienso. Así
soy y no voy a cambiar a estas alturas de mi vida”.
Con Raúl Padilla, cacique de la
Universidad de Guadalajara, rompió cuando quiso imponerle funcionarios en
Tlajomulco y a partir de entonces mantiene una relación de diálogo respetuoso.
“Entendió en su momento el mensaje: Podemos platicar, pero nunca de rodillas”.
Defiende su amistad con González
Márquez por la buena relación política que tuvo con él como alcalde, pero
aclara que “jamás recibí un peso de él y jamás recibí un apoyo directo de él”,
y también justifica el choque que ha tenido con varios medios de comunicación,
como Mural, Milenio, MPR y Crónica, a los que define como “basura”.
“Yo respeto a los medios de
comunicación, pero también me siento con el derecho de que, cuando alguien te
acusa de algo que no es cierto, poder decir que no estás de acuerdo”, expone.
–¿Esa línea
la va a continuar en caso de ser gobernador?
–Yo creo que después de la elección
va a ser muy importante abrir un espacio de diálogo con los medios de
comunicación para construir juntos una nueva dinámica de relación. Se debe
replantear la relación del gobierno y los medios de comunicación.
Él, dice,
convocará a esta discusión, uno de los tantos temas que, dice, está preparando
para llegar al gobierno de Jalisco, una posibilidad real a juzgar por las
encuestas que lo colocan con una ventaja, como la más reciente del diario
Mural, del Grupo Reforma: Tiene 39% de preferencias, con una ventaja de 18
puntos si el candidato del PRI es Arturo Zamora.
Lo relevante de la encuesta es que lo
coloca como candidato de una alianza PAN-PRD-MC, que él rechaza. Y si es por partidos, la diferencia
disminuye: MC tendría 27, o 21 del PRD, ocho del PAN y Morena con siete.
–¿Y también
quiere ser presidente de la República?
–No por lo pronto. No está en mis
planes.
–¿Después de
gobernador?
–No está en
mis prioridades de vida. Me gustaría más, después de haber cumplido con mi
estado, ser entrenador de futbol. Ese es mi plan hoy. Ya veremos después qué
sigue…
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