Estos son sus números: 173 mil pesos
de salario bruto, 26 años en la presidencia de la Comisión Nacional de los
Salarios Mínimos (Conasami) y cero propiedades públicas declaradas ante los
ciudadanos. Es Basilio González Núñez, el funcionario más veterano de México
quien no ha logrado que el mínimo llegue a un nivel de bienestar, pero sí ha
logrado mantener su bienestar y oculta su fortuna.
El hombre que ha negociado con cinco
presidentes de la República, 11 secretarios del Trabajo, que trabajó durante el
salinismo y luego con el zedillismo al tiempo de la crisis financiera de 1995;
el contemporáneo de los asesinatos del candidato y secretario general del PRI,
Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu, así como la muerte del
octogenario dirigente de la Confederación de Trabajadores de México, Fidel
Velázquez Sánchez; jamás ha aceptado hacer públicos sus bienes patrimoniales.
TODO UN CAPO.
Durante el
peñanietismo, el salario bruto de
Basilio González Núñez se ha mantenido prácticamente igual: en 2014 era de 173
mil 466 pesos, en 2015 fue de 173 mil 436, en 2016 fue también de 173 mil 436.
Es decir, sólo durante esta Administración ha percibido más de diez millones de
pesos.
Es una incógnita si Basilio González
Núñez ha adquirido casas, automóviles, obras de arte, joyas o relojes en las
casi tres décadas en que ha ocupado el despacho principal de la Conasami en la
Avenida Cuauhtémoc de la antigua colonia Doctores de la Ciudad de México. Lo es
también si ha ahorrado su dinero en inversiones en cuentas bancarias. En el
cúmulo de declaraciones patrimoniales que está obligado a presentar ante la
Secretaría de la Función Pública (SFP) siempre ha suscrito que no está de
acuerdo en hacer público su patrimonio.
No hacer
públicos los bienes es un derecho estipulado en el artículo 40 de la Ley
Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.
Basilio González Núñez no ha variado jamás en atenerse a ese precepto legal. En las 16 declaraciones patrimoniales que
aparecen en el portal de Declaranet de la SFP no hay ningún bien acreditado
bajo su nombre.
Con 73 años
de edad, Basilio González Núñez –el
hombre que cada año fija el salario mínimo- ha logrado permanecer en esa
comisión creada en 1962, pero reformada en 1987 cuando desde el Gobierno de Miguel
de la Madrid Hurtado, se impulsó un pacto económico con los sectores laboral y
empresarial para frenar la inflación.
Cada año, la Conasami instala una
sesión ordinaria en la que, con base en estudios debate cuál debe ser la
remuneración mínima de los trabajadores. Pero, en los últimos quince años, el
salario se ha fijado de acuerdo con la Inflación estimada por el Banco de
México, un promedio de 20 pesos anuales.
Así ocurrió el pasado 21 de noviembre
un alza al salario mínimo. Pero como si se tratara de un guion, repetido cada
año desde 1991, el incremento fue menor al requerido para cruzar hacia la línea
de bienestar. El
Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos
(Conasami) determinó que, a partir de diciembre de 2017, el Salario Mínimo
General subirá de 80.04 pesos a 88.36 pesos diarios.
La Encuesta
Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática (INEGI) indica que la mitad de la población ocupada en
el país sólo gasa hasta dos salarios mínimos. La cifra de trabajadores que
ganan uno o hasta dos salarios mínimos y también aquellos que no reciben
ingresos por su actividad, ascendió 24.5 millones, el 47 por ciento de la
población ocupada durante el cuarto trimestre del año pasado.
En 2014, la Auditoría Superior de la
Federación (ASF) detectó que de 2001 a 2014, la Conasami había gastado 539
millones 600 mil pesos en 144 estudios socioeconómicos en los cuales se
sustentaría el debate de la fijación anual del salario mínimo, pero ninguno
reflejaba una metodología para la determinación de ese referente. “En los estudios realizados no se refleja una metodología para la
determinación del monto de los salarios mínimos, ni los factores a considerar
para el incremento del mismo; tampoco se identificó la realización de estudios
para analizar el presupuesto indispensable para la satisfacción de necesidades
de cada familia, y las condiciones de vida de los trabajadores del salario
mínimo”, indicó la ASF.
Cuando tomó el encargo de la
Conasami, Basilio González Núñez no estaba titulado. Pasaron diez años para que
se licenciara en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), de acuerdo con una búsqueda en el Registro Nacional de Profesiones de
la Secretaría de Educación Pública (SEP). Su tesis fue “La concertación social en México”, un
documento de 70 cuartillas en el que uno de los capítulos se refiere al salario
mínimo como resultado de ese proceso que implicaba la contención de la economía
de México.
En la última década, la Unión
Nacional de Trabajadores (UNT) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)
han pedido la desaparición de la Conasami, por considerarla rebasada y
obsoleta.
El último intento para su extinción
lo hizo en agosto pasado el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel
Ángel Mancera, a través de una carta enviada a los coordinadores parlamentarios
de todos los partidos en la Cámara de Diputados. Pero la Conasami se ha quedado
y con ella, su presidente.
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