Los maestros
de la región educativa Montaña Baja, que comprende cinco municipios de
Guerrero, determinaron que no existen las condiciones para que regresen a sus
centros de trabajo, ayer lunes no regresaron a sus labores y las escuelas de
todos los niveles permanecieron cerradas.
La que se
conoce en el sector educativo como región Montaña Baja comprende los municipios
de Atlixtac, José Joaquín de Herrera, Ahuacuotzingo, Zitlala y Chilapa. En
estos cinco municipios hay 663 escuelas, 62 mil 300 alumnos, 3 mil 400 maestros
y personal de apoyo.
En un
recorrido por Chilapa un día después de que fueron encontrados siete cuerpos en
ocho bolsas negras de plástico en la colonia Las Margaritas, en la periferia de
la ciudad, ayer lunes además de las escuelas cerradas se percibió un ambiente
tenso en toda la cabecera municipal.
Las calles
se vieron semivacías, la mayoría de los negocios permanecieron abiertos, pero
sin clientes, mientras que los transeúntes se mostraron desconfiados y huidizos
ante personas sospechosas o desconocidas.
TOQUE DE
QUEDA EN NEGOCIOS.
El
secretario técnico del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón
(Centro Morelos), Manuel Olivares Hernández dijo que en esta cabecera municipal
hay un virtual toque de queda, porque los negocios redujeron sus horarios y
comienzan a cerrar a partir de las 7 de la noche, cuando empieza a oscurecer, y
la gente también a esa hora se encierra en sus casas, y únicamente sale por
alguna necesidad o urgencia.
Y es que las
bandas del crimen organizado que se disputan la plaza no sólo amenazan, actúan.
El sábado circuló mediante las redes sociales un mensaje: “les pedimos otras 24
horas para seguir limpiando la plaza”, se dijo en el texto que circuló en
redes, y a la mañana del domingo aparecieron los siete cuerpos en bolsas negras
a las que les prendieron fuego.
Olivares se
preguntó cómo pueden ocurrir estos crímenes espectaculares en una ciudad
sitiada por militares y policías. A la salida hacia Chilpancingo y Ayahualulco
están dos retenes, el de Los Arcos y el del crucero de Ayahualulco. Rumbo a Tlapa,
Ahuacuotzingo y a la salida hacia Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango,
está otro retén ubicado en el punto conocido como Los Ajos, y rumbo a los
pueblos del oriente de la cabecera municipal hay un retén más, cerca de la
comunidad de San Ángel, por ese rumbo fueron encontrados el domingo los siete
cuerpos.
La duda del
director del Centro Morelos es la misma de los chilapeños, un transeúnte
cuestionó que cómo entran o salen de la ciudad los integrantes de las bandas
criminales después de cometer las ejecuciones, masacres, levantones, o
balaceras. “O si no salen y se quedan en la población, ¿cómo es posible que no
puedan ser localizados”.
LAS AMENAZAS
EN REDES.
La jefa de
sector de las escuelas del nivel primaria, Juana Pineda aseguró que la violencia
no ha tocado a sus compañeros maestros, y que ninguno ha sido asesinado,
extorsionado o amenazado de muerte directamente.
Consultada
en sus oficinas en las que por temor a la violencia ha reducido su horario de
las 9 a las 2 o 3 de la tarde, mientras que antes era de 8 a 5 de la tarde,
informó que las amenazas son mediante las redes sociales, pero no puede decir
si hay o no condiciones para que los maestros regresen a sus labores.
Aclaró que
esta es una decisión que tomarán con sus supervisores, declaró que la autoridad
educativa tampoco les puede garantizar seguridad porque le corresponde al
gobierno.
Informó que
en estos cinco municipios los maestros no han regresado a clases desde el 19 de
septiembre, las dos primeras semanas porque las autoridades revisaron posibles
daños a las instalaciones educativas. Informó que de las 123 de su sector
resultaron con daños de diferente nivel 62 escuelas.
Después los
profesores no regresaron por las amenazas que se difundieron mediante las redes
sociales, por alguna de las bandas del crimen organizado.
Sin
mencionar nombres dijo que no en toda la región se dan estas amenazas, mencionó
que hay algunas comunidades del oriente y parte baja de la cabecera municipal,
en donde hay gente de la delincuencia que dice a los maestros que regresen a
clases, que ellos los van a cuidar y que les digan quiénes los amenazan para
que lo arreglen.
Insistió en
que son los propios maestros los que toman la decisión de no asistir a sus
centros de trabajo, y que no puede obligarlos porque no tiene manera de
garantizarles la seguridad.
A unos
metros de la jefatura de sector está la escuela primaria José de San Martín,
una de las más antiguas de la cabecera municipal, y como todas las de la ciudad
permaneció cerrada este lunes. Afuera una pareja que recién acababa de tomar
lugar en una jardinera, al notar la presencia de los reporteros disimuladamente
se retiró. La misma actitud asumieron la mayoría de los vecinos durante el
recorrido.
Como todas
las escuelas primarias y de preescolar igual estuvieron cerradas las
secundarias, el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecytec), los
Conalep y la Preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), a pesar
de que en un oficio el departamento de Asuntos Jurídicos de la SEG de fecha 28
de octubre notificó que la reanudación de labores sería este lunes 6 de
noviembre, como también lo confirmó en entrevista en la mañana el secretario de
Educación, José Luis González de la Vega Otero.
Las oficinas
administrativas estuvieron abiertas este lunes, aunque el personal labora en un
ambiente de tensión y desconfiando de todo el que entra.
En la
delegación de servicios educativos el reportero pidió hablar con el delegado
Gerónimo Maurilio Morales, pero según su personal estaba en una reunión (aunque
pudo ser un pretexto). En las instalaciones había decenas de maestros que
esperaban hablar con él.
Un líder
magisterial declaró a condición de mantener en el anonimato su identidad por
seguridad, que los maestros de esa región se encuentran en una situación “no
deseable”.
Aclaró que
no tienen nada que ver en la suspensión de clases, “porque nuestra función es
precisamente servirle a la sociedad, pero también queremos garantías de
seguridad”.
Reprochó que
el problema es que frente a la situación de violencia que se vive en la zona y
ante las amenazas dirigidas al magisterio nadie de las autoridades se quiere
hacer responsable.
“Hemos
pedido que alguna autoridad de la región nos dé un documento en el que se hacen
responsables, que digan quién está pidiendo que regresemos a clases, pero que
sea alguna autoridad que representa la estructura de la SEG y del propio
gobierno del estado porque también hay magisterio estatal”, dijo.
En redes
sociales les dicen que no se presenten a laborar y advierten, “no queremos
lastimarlos y no nos están dejando alternativas”
Expuso que
demandan esta responsiva “porque desafortunadamente estamos viendo en Chilapa
que se está dando una situación complicada, tan es así que después de los
últimos acontecimientos que ha habido nos han mandado mensajes, además la
inseguridad que prevalece es evidente”.
Dijo que no
solamente buscan salvaguardar la integridad de los maestros, sino
principalmente la de los niños y jóvenes que están a su cargo durante el
horario escolar, “eso es lo más importante y, sobre todo eso es lo que tratamos
de garantizar, la niñez y la juventud”.
Aseguró que
los maestros están conscientes de que están afectando la educación de los niños
y jóvenes, pero que tampoco los quieren exponer.
El dirigente
magisterial reconoció que no ha habido agresiones directas hacia los maestros,
“pero sí muchas amenazas a través de anónimos y que le corresponde a la
autoridad investigar, además está implícita la inseguridad y violencia que se
está acentuando en la zona, y somos parte de una sociedad que en general está
lastimada por la violencia”.
Insistió que
a los maestros les corresponde trabajar, pero al gobierno brindarles la
seguridad correspondiente, “lo que no queremos es que el día de mañana haya un
mártir dentro del magisterio y hasta entonces las autoridades digan: pues sí,
tenían razón los maestros”.
Informó que
en el ambiente de violencia que se vive en su región lo que piden es que se
resuelva el problema en general, que no se le dé seguridad nada más al
magisterio, sino a los niños, “que es lo más preocupante, porque si llegara a
ocurrir una situación lamentable, desafortunadamente a los primeros que van a
culpar sería a los maestros, porque no advertimos y pedimos que mandaran a la
escuela a los niños”.
El dirigente
retó que, si la situación de violencia y el riesgo no es real, “entonces que
las autoridades de la región Montaña Baja no tengan miedo, que nos manden un
escrito en el que nos digan que nos presentemos a trabajar, para que así si
suceden las cosas, nosotros los maestros tengamos a quien responsabilizar en un
momento dado”.

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