En la última
década, el Gobierno federal le ha
entregado a Carlos Romero Deschamps, dirigente nacional del Sindicato Nacional
de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) más de mil 600
millones de pesos para que organice el desfile del 1 de mayo, festeje la
nacionalización del petróleo y realice viajes, según una revisión de los
contratos colectivos de trabajo con Petróleos Mexicanos (Pemex). Pero hay un
dato que los mexicanos no podemos conocer: su salario.
SinEmbargo
realizó una solicitud de información al STPRM -mediante el Instituto Nacional
de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INA) conforme a la
nueva Ley General de Transparencia que a partir de mayo de 2016 obliga a los
sindicatos a la transparencia- para conocer cuánto gana Romero Deschamps. La respuesta: una demanda de amparo.
El legajo de este medio se acumuló a
un centenar en los archivos de los juzgados. El Sindicato de Pemex -para no
revelar el salario neto del hombre que representa a los petroleros- ha
entablado este recurso unas cien veces tanto en el marco de la antigua Ley de
Transparencia de 2001 como en la actual.
Lo que sí podemos vislumbrar es el
estilo de vida del líder sindical más poderoso de América Latina. Un cálculo de
este medio digital basado en sus propiedades, automóviles y joyas indicó que el
consumo del dirigente petrolero fue de 229.6 millones de pesos durante la
última década. Con un ingreso anual de 3 millones, al Senador le tomaría 75
años de trabajo poder pagar el estilo de vida de él y de su familia.
Sin haberse sometido en toda su vida
a una elección,
Romero Deschamps ha sido dos veces Senador de la República [1994-2000 y
2012-2018] y tres veces Diputado federal [1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003].
EL PRETEXTO
LEGAL PARA LA OPACIDAD.
Hace cuatro
años, el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos
Personales (INAI) –entonces llamado IFAI– le pidió al STPRM que diera a conocer
las versiones públicas de los recibos de pago de Romero Deschamps en los
periodos 1994-2000 y 2012-2013.
En lugar de
una réplica concreta a la petición legalmente vinculante, “Pemex manifestó que
Romero Deschamps es trabajador de régimen contractual planta sindicalizado,
jornada laboral 0 y nivel tabular 28”, como se lee en una tarjeta informativa
del INAI (2013).
Ese año, la
dependencia manifestó que la réplica de Petróleos Mexicanos (Pemex) contenía
“en forma genérica las prestaciones que le son otorgadas a los servidores
públicos”, aunque no refería “los montos efectivos que recibe Carlos Romero
Deschamps”.
Desde 1993, cuando se convirtió en el
Secretario General del STPRM, Deschamps ha reservado cualquier dato patrimonial
que uno intente obtener acerca de él. Y así, hoy, al escrutinio público le es
imposible saber con exactitud la riqueza que amasa o el salario bruto que
percibe mes con mes.
Entre mayo
de 2016 y septiembre de este año, el
Sindicato ha recibido 169 solicitudes de información a través del INAI. Sin
embargo, ninguna de ellas ha recibido respuesta.
El sucesor
del sindicalista Joaquín Hernández Galicia –mejor conocido como “La Quina” y
quien fuera encarcelado en 1989 por presunto homicidio y acopio de armas para
el uso exclusivo de las fuerzas armadas– es
tan celoso de su patrimonio que, incluso, todo intento por develar la magnitud
de su peculio mediante el INAI, es revirado con un recurso de amparo.
A pesar de
que en 2002 se expidió la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública Gubernamental –sustituida en 2015 por una Ley similar– que
obliga a las instituciones que reciben recursos públicos federales a
transparentar la información sobre el uso y destino de su presupuesto, de
agosto de 2013 a la fecha, el STPRM ha
promovido más de 47 demandas de amparo en contra de los peticionarios ante el
INAI, para evitar que alguien sepa a cabalidad cómo se mueve el dinero en su
interior.
En agosto de
este año, SinEmbrago le pidió al Sindicato que le revelara el salario y las
prestaciones que percibe Carlos Romero Deschamps. La respuesta a la solicitud
número 6013300007217 nunca llegó, a pesar de que la institución tenía como
fecha límite de entrega el 4 de septiembre de 2017.
Pero el STPRM no sólo no respondió,
sino que inició un auto de suspensión en contra de la solicitud mediante el
amparo 1240/2017, a cargo del Juzgado Sexto de Distrito en Materia
Administrativa en la Ciudad de México.
Algo similar
le ocurrió a este medio digital hace tres años, cuando el juez Sexto de
Distrito en Materia Administrativa, Francisco Javier Rebolledo Peña, resolvió
darle la razón al Sindicato, al conceder la suspensión definitiva de la
solicitud 1857200156414.
El alegato que utiliza el Sindicato
para evitar la entrega de la información solicitada por este diario digital a
través del INAI es que la petición viola el Artículo 16 constitucional, mismo
que establece, entre otras consideraciones, que “Toda persona tiene derecho a
la protección de sus datos personales”.
Asimismo, el Sindicato se apoya del convenio
internacional del Comité de la Libertad Sindical de la Organización
Internacional del Trabajo para sostener que la libertad sindical implica
“organizar su administración y actividades sin injerencia alguna de las autoridades”
[párrafo 426 del convenio citado].
Por ello,
concluye el STPRM, “una disposición que
reserve al Gobierno el derecho de verificar los fondos sindicales es
incompatible con el principio generalmente aceptado de que los Sindicatos deben
de tener el derecho de organizar su administración”.
Y, en
consecuencia, “las autoridades deben de
abstenerse de toda intervención que tienda a limitar ese derecho o a entorpecer
su ejercicio legal” [párrafo 440].
De acuerdo
con la información que consta en los juzgados y en el INAI, existen tres datos que el Sindicato
defiende a capa y espada: el monto de las transferencias bancarias de Pemex
hacia el Sindicato; los convenios multimillonarios entre ambos; el salario de
los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del STPRM; y las cuotas
sindicales que brindan los trabajadores petroleros.
Pese a que
la defensa del Sindicato se basa en el derecho a la defensa de los datos
personales de Romero Deschamps y en el derecho de autonomía sindical, tiene la responsabilidad -por leyes como el
Artículo 6 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información
Pública- de rendir cuentas por ser una institución que recibe y ejerce recursos
públicos.
SALARIO Y
VIDA DE LUJOS.
Romero
Deschamps no es una persona que esconde
su opulenta vida. En 2008, se supo que gustaba de los relojes caros de la marca
Aude Piquet valuados hasta en 7 millones de pesos (mdp) -al tipo de cambio de
entonces-; que contaba con un departamento en Cancún valorado en 18.7 mdp;
además de dos propiedades de lujo en The Bath Club en Miami, con un valor
aproximado de 110.8 mdp [en conjunto].
Hasta hace cuatro años, el otrora
Diputado [1979-1982; 1991-1994; 2000-2003] era el orgulloso dueño de tres
yates: el “Indomable”, un regalo hecho a su hija Paulina por un costo
aproximado de 16.4 millones de pesos -al tipo de cambio de 2007, cuando fue
adquirido–; el “Guly”, una embarcación valuada en 14 mdp (2013) que le obsequió
a su hijo Alejandro; y el “Güero”, mismo que cuesta cerca de 28 millones de
pesos (2013).
El líder sindical es, también, un
padre que consiente a sus hijos –Paulina, Alejandro y José Carlos–. Viajes en
aviones privados; gustos y aderezos que van desde la compra de unos brazaletes
de la marca Cartier –con un costo de 2 millones de pesos– hasta la adquisición
de coches de lujo, como el que recibió José en 2013: un Ferrari Enzo valuado en
26.2 millones de pesos –al tipo de cambio de ese año–, mismo que se sumó al
vehículo que ya tenía: un Lamborghini Aventador de 6.5 mdp.
En nuestro
país, únicamente el 6.1 por ciento [3.2 millones de personas] de la población
económicamente activa [52 millones de ciudadanos] gana más de 12 mil pesos
mensuales, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(Inegi). Esto equivale al 2.6 por ciento de la población total de México [123.5
millones de personas].
De acuerdo con los datos del
tabulador del Contrato Colectivo 2013-2015, por una jornada laboral 0 de nivel
tabular 28 –lo que Pemex asegura que Deschamps ganaba en 2013–, el líder
sindical cobraba un aproximado de 13 mil 780 pesos al mes, lo que equivale a
452.40 pesos diarios.
En la
actualidad, según el tabulador del más reciente Contrato Colectivo del STPRM
(2017-2019), no es posible saber cuánto
gana el Secretario General del Sindicato –los montos fueron sustituidos por un
número de “clasificación”–.
Además de su
salario, Romero Deschamps tendría
derecho a recibir “cuotas de renta de casa” como integrante del personal
sindicalizado de Pemex. Así, el político priista se embolsaría 98.98 pesos
diarios adicionales, o lo que es igual, 3 mil 019 pesos al mes.
Sin embargo,
el monto que cada mes se embolsa el
líder sindical de Pemex, a través de “apoyos” para gastos administrativos,
operativos, de mantenimiento de instalaciones y de transporte, nos hace a la
idea de las cantidades que componen sus ingresos.
El Contrato
Colectivo 2017-2019 estipula que cada integrante del Comité Ejecutivo Federal
del STPRM –73 personas, además de
Deschamps– tiene derecho a 107 mil 742.47 pesos mensuales en “ayudas”. O lo que
es lo mismo, un millón 292 mil 909.59 pesos al año sólo para ese rubro.
Asimismo, como Senador de la República, Romero
Deschamps recibe un ingreso mensual de 117 mil 400 pesos y un aguinaldo de 156
mil 520 pesos.
Entre sus
prestaciones, también figuran un seguro
de vida institucional por cuatro millones 696 mil pesos; un seguro de gastos
médicos mayores por 3 millones 285 mil pesos; y la mitad de un seguro de
separación individualizado que cobrará al término de su encargo legislativo en
2018.
En conjunto, el funcionario federal
percibe al menos 241 mil 941.47 pesos mensuales netos [en efectivo], además de
prestaciones. Al año, como mínimo, el líder sindical cobra 3 millones 059 mil
817.64 pesos netos [con aguinaldo incluido].
Para ponerlo
en perspectiva, sólo el 1.7 por ciento de la población económicamente activa de
México [884 mil personas] gana más de 20 mil pesos mensuales, según cifras del
Inegi.
Sin embargo,
los montos “oficiales” de sus ingresos
no coinciden con los montos erogados en lujos. Sólo si sumamos el valor
aproximado de su reloj Aude Piquet, las tres propiedades millonarias, los
yates, los brazaletes y los coches deportivos –por poner un ejemplo–,
tendríamos que entre 2007 y 2017 invirtió, al menos, 229.6 millones de pesos.
Esta
cantidad millonaria equivale al monto total de la inversión destinada en 2016 a
los programas del Fondo para el Apoyo a Proyectos Productivos en Núcleos
Agrarios y Productividad de la Mujer Emprendedora (Promete) de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) de
Coahuila. O lo que los 500 integrantes de la Cámara de Diputados gastaron el
año pasado en “Vales de Despensa, Alimentación y Gasolina”.
Con su salario –estimado en 3
millones de pesos anuales–, al Senador priista le tomaría 75 años de trabajo
poder solventar su vida y la de su familia.
LA IMPUNIDAD
DEL LÍDER SINDICAL.
Carlos
Romero Deschamps es un hombre
imperturbable. Controla al STPRM a través de estatutos legales como la cláusula
de exclusión de Pemex, que de acuerdo con una investigación (2014) coordinada
por Patricia Kurczyn Villalobos y Rafael Tena Suck del Instituto de
Investigaciones Jurídicas de la UNAM, es “una concesión de control y
sometimiento de los trabajadores, a cambio del fortalecimiento en todos los
órdenes de los líderes sindicales”.
Los investigadores consideraron esta
situación como “nociva”, pues hace del sindicato un instrumento al servicio de
los líderes del gremio, e inclusive, lo vuelve un “mecanismo corporativo de
control político”.
El poder de
Romero Deschamps es tan grande, que a pesar de que instituciones como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Alianza Nacional
Democrática de Trabajadores Petroleros, la Gran Alianza Nacional Petrolera, la
Unión Nacional para el Desarrollo Social de Trabajadores de la Industria
Petrolera y el movimiento Petroleros Activos en Evolución por un México Nuevo,
entre otros, han presentado denuncias en los últimos 20 años ante la
Procuraduría General de la República (PGR), su Unidad de Inteligencia
Financiera (UIF), e inclusive ante la Subprocuraduría Especializada en
Investigaciones de Delincuencia Organizada (SEIDO), no han prosperado.
De este modo, al Senador le es fácil
moverse con tranquilidad y disfrutar de comidas en restaurantes de lujo –como
en The Palm, donde una comida individual con entradas, plato fuerte y bebidas
puede costar hasta 3 mil pesos–.
Tiene los bolsillos holgados. Y lo
mejor de todo: no tiene por qué rendir cuentas. Ejemplo de ello fue el denominado
“Pemexgate” que, a 17 años de haber sido destapado, no ha sido resuelto y
mantiene pendientes algunos juicios de amparo.
Un hecho que
implicó el desvío de 500 millones de pesos por parte del sindicato petrolero
para financiar la campaña del ex candidato priista Francisco Labastida Ochoa,
quien contendió y perdió las elecciones del año 2000 frente al panista Vicente
Fox Quesada.
Así, con
holgura, Carlos Romero Deschamps manipula los fondos que Petróleos Mexicanos le
destina a su sindicato, ya sea para gastos por concepto de los festejos del
desfile del 1 de mayo; del aniversario de la expropiación petrolera; además del
dinero que le brinda para viáticos de los miembros del Comité Ejecutivo y para
la revisión de los contratos colectivos -celebrados cada dos años-.
De 2005 a 2015, Romero Deschamps no
rindió cuentas por los 976 millones 441 mil 852.30 pesos que recibió por parte
de Pemex para los cuatro rubros anteriormente mencionados –monto que equivale
al aumento del gasto en seguridad, a nivel federal, para el primer trimestre de
2015, según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público-.
Los montos
estipulados para festejos y gastos del Comité Ejecutivo sindical, para el
periodo 2015-2017 y 2017-2019, no son revelados en los últimos contratos
colectivos, pues fue removida la cláusula 251 Bis, que señala que antes del 18
de marzo de cada año se entregará un importe en millones de pesos por concepto
de “ayuda para gastos derivados de los festejos relacionados”.
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