Dolia
Estévez.
En dos visitas a Washington este año,
Andrés Manuel López Obrador restó importancia a una posible intervención
externa para tratar de frenar su triunfo en las elecciones de 2018. “No lo van
a lograr, porque serán los mexicanos quienes decidan”, me dijo cuando le
pregunté si teme intromisión en el proceso electoral mediante herramientas
digitales similares a las que Rusia usó para asegurar la victoria de Donald
Trump.
La intromisión, sin embargo, ya había
comenzado cuando AMLO la desestimó. Cambridge Analytica, cuestionada
empresa sin la cual Trump quizá no hubiera ganado abrió changarro en México en
mayo pasado. Cinco meses después, Arielle Dale Karro, especialista en una
nueva generación de marketing digital conocida como “demand generation”,
publicarrelacionista, ex modelo y poeta estadounidense a cargo de las
operaciones de la empresa en México, lanzó
por Facebook una temeraria convocatoria laboral dirigida a interesados en
trabajar en las campañas para Gobernador en ocho estados: Guanajuato, Morelos,
Puebla, Chiapas, Yucatán, Tabasco, Veracruz y Quintana Roo, así como para Jefe
de Gobierno de la Ciudad de México. Los solicitantes, a quienes Karro ofreció
sueldos de entre 25,000 y 70,000 dólares anuales, deben ser “profesionales
bilingües, con experiencia política y de preferencia maestría”. El anuncio lo
dirigió al grupo “Foreigners in Mexico City” de Facebook, formado por
“expatriats” o extranjeros.
Karro no respondió a mis preguntas
sobre quien o quienes (¿partidos, candidatos, aspirantes independientes,
empresarios?) la contrataron y si la empresa también tiene planes de reclutar
operadores para la campaña presidencial.
El presidente del Senado, Ernesto
Cordero, quien abiertamente respalda a Margarita Zabala, es la única conexión
documentada de Karro con la clase política nacional.
En abril, Cordero convocó a la exposición colectiva
de arte contemporáneo “No hay fronteras suficientemente grandes para caminar”,
en la que pese a no ser artista plástica, Karro participó con sus poemas. “El
senador Ernesto Cordero Arroyo le invita cordialmente a la exposición de arte
contemporáneo… conformada por obras de los artistas Artemio Rodríguez, Barry
Wolfryd, Carla Rippey, Francisco Muñoz, Abraham Mascorra y Arielle Dale Karro”,
dice la invitación del grupo parlamentario del PAN.
Cordero, quien ha dicho que “con toda
tranquilidad y conciencia” votará por Zabala pese a seguir militando en el PAN,
publicó una serie de fotografías del evento en su cuenta de Twitter y Facebook
en las que aparece junto a Karro. En su perfil de LinkedIn, Karro presume que el Senado de la República recientemente le publicó
unos poemas que fueron “comisionados” por Cordero. El vinculo de Cordero con la
joven, quien en el pasado trabajó como modelo de prendas de vestir de marca y
en campañas republicanas en su estado natal de Carolina del Norte, es un
enigma.
Cambridge Analytica, la cual está
siendo investigada en conexión a la injerencia rusa en la campaña presidencial
de 2016, fue parte decisiva en el andamiaje digital que llevó a Trump a la
presidencia. La firma se especializa en el uso de datos sustraídos del Internet
para interpretar los sentimientos de las votantes. Las huellas digitales que
dejamos millones de usuarios en las redes sociales, como likes, tweets o
retweets, son usadas para crear perfiles psicológicos. De entre estos perfiles
la empresa escoge electores a quienes dirige mensajes a modo.
Durante la
campaña, la firma identificó a votantes susceptibles a recibir la narrativa
negativa de Trump. En su portal,
Cambridge Analytica se jacta de tener el perfil psicológico de 200 millones de
electores estadounidenses y de haber operado en 100 campañas en “cinco
continentes”.
Jared Kushner, el yerno de Trump con
quien Luis Videgaray forjó un extraño contubernio, resaltó los méritos de
Cambridge Analityca en la victoria electoral de su suegro. “Nos dimos cuenta de
que Facebook y la selección digital [de electores] era la manera más eficaz
para alcanzar audiencias… [para eso] trajimos a Cambridge Analytica. Fue un
starup masivo. Básicamente construimos una operación de 400 millones de dólares
con 1,500 personas en 50 estados en cinco meses… empezamos de cero”, dijo Kushner a la revista Forbes.
Cambridge
Analytica tiene una relación simbiótica con las redes de la derecha
alternativa. En 2016, Steve Bannon, el ex estratega de Trump quien sigue siendo
uno de sus asesores externos más influyentes, tenía acciones de hasta 5
millones de dólares en la empresa de la cual era vicepresidente. En abril,
Bannon se deshizo de su inversión, pero no de sus lazos con la firma los que
cultiva a través del multimillonario Robert Mercer, fundados de Cambridge
Analytica. Mercer, el mayor benefactor de la campaña de Trump, y sus hijas, son
copropietarios de Breitbart News, la publicación trumpista cuya dirección
Bannon retomó luego de su salida de la Casa Blanca.
Como si el panorama electoral
mexicano no estuviera suficientemente revuelto, entra a la escena una firma que
tiene la capacidad de manipular a su antojo el rumbo de las elecciones de 2018.
México jamás ha experimentado el tipo
de intromisión externa que está tramando Cambridge Analytica. La clásico compra
de votos es juego de niños en comparación a las implicaciones que tendría el
involucramiento de la empresa en los comicios. La presencia de Cambridge
Analytica en nuestro país debe ser motivo de alarma para quienes se sientan
aludidos y de acción inmediata por parte de la autoridad electoral. El tiempo apremia.
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