Georgina Morett.
En las horas de definición del
destape del candidato priista a la Presidencia de la República, se atraviesa el
nombramiento del gobernador del Banco de México, y como en la santa trinidad,
la casualidad juntó en este binomio de cargos a una misma persona.
Algunos
aseguran que la elección del candidato presidencial del tricolor será el 27 de
noviembre, y uno de los políticos con más colmillo en nuestro país, Emilio
Gamboa, señala que puede ser en noviembre o a principios de diciembre.
Y explica
que “hay gente que se está inquietando, los mismos medios, los mismos senadores
y senadoras; pero, démosle tiempo al partido. El partido tiene tiempos y ritmo,
y yo seré respetuoso de ello”.
Pero la verdad es que
independientemente de los tiempos del PRI, la condición del tapado más
destapado, José Antonio Meade, pone en una situación difícil la definición del
nuevo gobernador del Banco de México, porque, en definitiva, será una señal
para la definición del candidato.
En un momento de fuerte tensión
económica por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, y con el dólar a
$19.30, es imposible pensar en dejar hasta el último momento la designación del
gobernador de Banxico o dejarla vacante.
Como lo han
señalado los líderes en el Senado del PAN, Fernando Herrera, y del PRD, Luis
Sánchez, es indispensable que el
presidente Enrique Peña envíe su propuesta a la brevedad para que haya tiempo
de analizarla y no provocar incertidumbre económica.
Esperemos que este cargo no se sume
todos los que están en el limbo, como el del fiscal de delitos electorales; el
embajador de México en Estados Unidos; el procurador General y tantos otros en
esta larga lista que es resultado de la falta de acuerdos.
Pero
volvamos a lo importante. Entre los más fuertes para aspirar a Banxico están,
por supuesto, José Antonio Meade; el subgobernador Alejandro Díaz de León
Carrillo, y el subsecretario de Hacienda, Miguel Messmacher.
Y, al
parecer, esta definición tendrá que
darse antes de la del candidato presidencial del tricolor, ya que la fecha
límite impostergable es el 31 de noviembre.
Por lo que si el presidente propone
al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, significará una gran pérdida
para el hombre más fuerte de este sexenio, Luis Videgaray, quien ha apoyado su
candidatura presidencial.
Es cierto
que Videgaray Caso tiene otra carta muy
fuerte en el gabinete, la del secretario de Educación, Aurelio Nuño, pero es
también muy cercano al presidente Peña Nieto y no le debería tanto al
canciller.
Y, sin duda,
si el nombre que llega al Senado para ocupar el cargo de gobernador del Banco
de México es el Meade Kuribreña, quien
de inmediato se fortalecería, al menos ante la opinión pública, sería el
secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ya que sería una señal de
que ganó la política a la economía.
Es así como,
en los tiempos priistas, se puso como dique la renuncia de Agustín Carstens e
impactará en la definición del candidato presidencial.
Si no es Meade, quien tiene grandes
posibilidades es Alejandro Díaz de León, quien funge como subgobernador desde
el 1 de enero de este año y es un político más del grupo ITAM.
Tiene
maestría en Administración Pública y Privada de la Escuela de Administración de
Yale (Yale School of Management). Inició su carrera en el Banco de México, fue
responsable de la creación e inicio de operaciones del Fondo Nacional de
Pensiones de los Trabajadores al Servicio del Estado (Pensionissste) y director
general del Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT) en este sexenio.
Sin duda,
este nombramiento es parte de un mensaje, pero la definición del candidato
priista sólo le corresponde al presidente.
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