Georgina
Morett.
Por fin a
alguien le entró la coherencia, porque el hecho de que la propia dirigente de
Morena, Yeidckol Polevnsky, asegure que suena mucho mejor PRIMor que PRIAN, es
una locura que contradice el argumento que tuvieron por años respecto a la
existencia de la “mafia en el poder”.
Ayer,
cuidadoso, el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, señaló
que respeta las palabras de la dirigente, pero aseguró que su partido por sí
solo, con sus aliados históricos y la sociedad civil, puede caminar.
También dejó
en claro que no le gusta meterse en asuntos que no le competen, y que él no
define la estrategia de vinculación política de Morena. Pero se agradece que
alguien se deslinde de las declaraciones a bote pronto que no abonan en nada.
De cualquier
forma, alguien debería cuidar que la presidenta del partido elija mejor sus
declaraciones, aunque es innegable que el PRI ha demostrado una gran adhesión
al gobierno actual, tanto en el Congreso, en donde aprobó temas como la
designación del fiscal general, como en la elección de Puebla, que aceptó como
interino a Guillermo Pacheco, priista que apoyó al candidato de Morena, Miguel
Barbosa, en la pasada elección.
Los
ciudadanos tampoco olvidamos todas las críticas que se hicieron durante años al
tricolor, tanto por Morena como por el actual presidente Andrés Manuel López
Obrador.
Además,
Yeidckol Polevnsky no debería olvidar que el gobierno anterior terminó con una
popularidad de las más bajas en la historia del país, y con gran parte de la
ciudadanía molesta por los altos niveles de corrupción.
Por lo que
no se hace a sí misma ni a su partido ningún favor al asegurar que se escucha
mejor PRIMor que PRIAN.
Suerte.
Como
sabemos, dos años antes de concluir su encargo como presidenta del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación, Janine Otálora renunció y se
quedó sólo como magistrada, y con ella también dejó el cargo el director de
comunicación social, Julián Andrade.
La
magistrada tuvo una presencia importante en las pasadas elecciones, e incluso
se llevó a cabo una conferencia conjunta con los consejeros del INE el viernes
previo a la jornada electoral, lo cual fue un mensaje de colaboración que sentó
un buen precedente para los comicios.
Pero también
la mano del entonces director comunicación social, Julián Andrade, en este
proceso electoral fue obvia, ya que la entrega de la constancia para el
Presidente electo se llevó a cabo sin ningún problema; y se logró una excelente
comunicación con su equipo, que permitió que se procesara bien la logística
para los medios de comunicación.
Otro de los
éxitos de esta área fue mantener la presencia constante del Tribunal en los
medios, con lo cual se abona a la justicia abierta a la ciudadanía, que en el
Poder Judicial es muy difícil de lograr.
Y se
procesaron bien los conflictos producto de las decisiones de la Sala Superior,
que no se convirtieron en una guerra en los medios, ni siquiera cuando el
magistrado electoral José Luis Vargas Valdez, anunció que presentaría ante el
Pleno de la Sala Superior del Tribunal Electoral un punto para discutir la
idoneidad de la permanencia de Janine Otálora Malassis en la presidencia del
organismo jurisdiccional.
Sin duda la
calificación de esta contienda y los nuevos tiempos políticos que se viven en
el país llevaron a la presidenta a tomar esa decisión, y a Julián Andrade a
dejar el cargo.
Mucha suerte
a Andrade Jardí, de quien sabemos que en su próxima encomienda hará un
excelente papel, ya sea en los medios o en las oficinas de comunicación.
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