Javier Risco.
No recuerdo
otro diario que haya puesto la nota en sus páginas. Lo hizo El Financiero ayer
en interiores, en la página 46, y es necesario traerlo a la conversación
nacional otra vez, no perder la tragedia
de los feminicidios en una agenda voraz dictada cada mañana desde Palacio Nacional,
donde definitivamente no caben todos los temas. La nota es preocupante:
Feminicidios se duplicaron en los últimos cuatro años, la firma el periodista
David Saúl Vela: “Los feminicidios en México se duplicaron entre 2015 y 2018,
al pasar de 407 a 834 casos, revelan las más recientes cifras del Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. De acuerdo con los datos
difundidos el domingo por el organismo dependiente de la Secretaría de
Gobernación, en esos cuatro años hubo en el país 2 mil 560 feminicidios”.
Mientras
esto se da a conocer, los medios inundan
sus portales con el seguimiento de una declaración desafortunada, la de la
diputada morenista por Veracruz, Ana Miriam Ferráez Centeno: “Las mujeres
tenemos que cuidarnos y estar todas protegidas, tomar medidas, ser más
conscientes de que estamos en riesgo, de que salir a la calle es delicado… un
toque de queda para que las mujeres no salgan después de las 10 de la noche”.
Nada que agregar, tardó 24 horas en pedir perdón y en retractarse de su torpe
iniciativa.
¿Pero, por qué los feminicidios se
duplicaron? ¿Qué está fallando en la implementación de la alerta de género?
¿Por qué falla el gobierno en proteger a las mujeres? Gran parte de las
respuestas a estas preguntas las contestó el reportaje de la periodista Marcela
Nochebuena, publicado esta semana en el medio digital Ruido en la Red. En él,
la periodista hace un análisis detallado de cómo los estados han fracasado en
la implementación de la alerta de género, en cómo, aunque en 27 estados se han
invertido 4 mil 169 millones de pesos no han logrado reducir la violencia
contra las mujeres porque no se han destinado en protocolos de protección ni en
la implementación real de programas de prevención y atención en violencia
contra la mujer, Nochebuena apunta: “no hay mecanismos de evaluación serios,
donde los gobiernos por los recursos que se gastan en materia de violencia,
rindan cuentas de cómo eso está mejorando, el acceso de las mujeres a una vida
libre de violencia. El problema que ha habido es que no hay una fiscalización
del dinero”.
Los ejemplos
de dispendio irregular son terribles:
•En la
Ciudad de México, de 32.5 mdp que se han
invertido en el proceso, la Secretaría de Gobierno gastó el 60 por ciento en
una consultoría administrativa para desarrollar un programa de contenido
emocional y un servicio de creatividad para publicidad.
•En el
Estado de México, de casi 61 millones
destinados a la alerta de género, el 40 por ciento no se ha ejercido y la
autoridad estatal planea invertirlo en 11 camionetas.
•En
Michoacán, de un total de más 754
millones ejercidos, el estado reparó el daño de tres víctimas con sólo 3 mil
558 pesos.
•En Nuevo
León, la mayor parte de los 146 millones
reportados son sueldos y gasto corriente del Instituto Estatal de la Mujer, recursos
que se habrían invertido con o sin el presupuesto de la alerta.
Sólo algunos ejemplos de planes
fallidos, de una alerta que no se fiscaliza y que se está convirtiendo en un
bono de regalo para estados a los que no les preocupa la vida de las mujeres.
No podemos perder los feminicidios de la agenda, debemos exigir al nuevo
gobierno acciones y a los estados un seguimiento puntual de cada peso no basta
con lamentos ni enérgicas condenas, nada nos indica que vamos en el camino
correcto contra la violencia a la mujer y eso es una emergencia nacional.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.