Atzayaelh
Torres.
He leído cómo muchos se cortan las
venas por las adjudicaciones directas que va a llevar a cabo Pemex para
ejecutar su ambicioso plan de producción y exploración en este sexenio, que
tiene como misión URGENTE detener y revertir el irresponsable nivel de
producción en materia de hidrocarburos que dejó el gobierno anterior.
Sin embargo,
recordemos que el hecho de licitar no
exime de corrupción, vaya, no es garantía de que el proceso se lleve a cabo de
la manera más transparente. Por años Pemex fue un ejemplo.
Así, casos nos han sobrado en este espacio para
sostener que muchos procesos de licitación pública eran adjudicaciones directas
disfrazadas, es decir, procesos amañados donde los ganadores resultaban ser
empresas de reciente creación, sin experiencia en la riesgosa industria
petrolera, que demostraban su experiencia en papel y recurrían a la adquisición
de empresas quebradas en Estados Unidos, Colombia, etc., o en su defecto, a
presentar propuestas conjuntas en asociación a fin de demostrar experiencia con
documentos falsos.
De esta forma se asignaron contratos
millonarios a diestra y siniestra; incluso, muchos de esos contratos no han
llegado a un ejercicio ni del 20 por ciento de su monto autorizado, en mayor
medida porque las empresas no saben trabajar.
Bastan esos ejemplos para que el
gobierno de la Cuarta Transformación esté implementando lineamientos y
mecanismos dentro del margen de la ley para evitar que la historia se repita y
que los procesos de contratación se conviertan en contratos adjudicados a
empresas que contaminen aún más a Pemex.
Por esta
razón, el director de Pemex, Octavio
Romero Oropeza, y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, han sido tajantes en
cuanto a asignar contratos a empresas listas para comenzar a trabajar, lo que
adicionalmente reducirá el tiempo en la ejecución del mismo.
Legalmente, Pemex tiene la obligación de llevar a cabo
contrataciones que le beneficien y aquí es donde las famosas ‘invitaciones
restringidas’ se convierten en la opción, pues la inspección de los concursantes
es más expedita y se puede tener mayor control sobre el proceso.
Como
adelanté en este espacio, el primer
paquete saldrá el 15 de enero para 75 pozos en seis campos, entre ellos el
Ixachi. Vendrán otros dos paquetes de contratos para el 15 de febrero y 11 de
marzo.
Gasolina por
horas.
Los inventarios de gasolinas en la
Ciudad de México son de horas, mientras que en todo el país es de menos de tres
días, sumado a las compras de pánico, la bomba llegó a la capital.
A ver si con los problemas de abasto
de gasolina en la Ciudad de México por fin le dan todos los permisos necesarios
a varios privados que llevan años en el intento, me refiero de manera más
concreta a HST para que pueda poner su terminal de almacenamiento en la
México-Texcoco. Una terminal que es tres veces más grande que la que Pemex
tiene en Añil, al Oriente de la Ciudad.
Una terminal que lleva años de
retraso ante la burocracia conjunta de la Comisión Reguladora de Energía, la
ASEA y la propia Sener, de acuerdo con los involucrados, y que pudo haber hecho
la diferencia en esta situación que enfrenta el Valle de México.
El gobierno debe fomentar la
construcción de este tipo de infraestructura por parte de privados. El ejemplo
lo dio Mobil, quien no paró de suministrar a sus clientes en el Bajío porque
tiene sus propias terminales.
Con los
dedos en la puerta.
El pasado 28
de diciembre se llevó a cabo la Sesión Extraordinaria número 54/2018 del grupo
de ampliación de convenios de Pemex Exploración y Producción, que implementó
Juan Javier Hinojosa Puebla, exdirector de la subsidiaria.
Me informan que intencionalmente
ponían piedras en el camino a los nuevos procesos de contratación que eran
solicitados por las Subdirecciones de Producción y de Servicios para buscar
alguna ventaja de los convenios.
Sin embargo,
el sexenio se les terminó, y agarró con
los dedos en la puerta a la nueva administración, quien no tuvo más opción que
dar continuidad a está practica y ampliar dadas las urgencias operativas, de
seguridad y sobre todo de mantenimiento de la producción, y ampliar 28
contratos de los 30 casos presentados.
Ampliaciones que huelen raro, razón
por la cual se hace necesario que la nueva administración elimine de tajo
dichos “Grupo de Trabajo” y acelere la contratación mediante procesos de
invitación restringida que le permitan verificar cien por ciento las
capacidades técnicas, equipo y personal de las contratistas.
¿Ven a lo
que me refería arriba?
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