Atzayaelh
Torres.
Dos directivos de la gigante
eléctrica italiana Enel Green Power acudieron el 1 de febrero a comparecer ante
la Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Delitos Financieros de
la Ciudad de México por un conflicto entre Prodiel, uno de sus proveedores, y
Codisa, subcontratista que fue castigada por negarse a inflar precios que
terminaría pagando Enel en Villanueva, el parque solar más grande de
Latinoamérica.
Ya en entregas pasadas he dado
seguimiento a este caso, que hoy adquiere de nueva cuenta relevancia porque el
sector eléctrico está en el ojo del huracán, luego de la cancelación de la
cuarta subasta de largo plazo del Mercado Eléctrico Mayorista, decisión que
anunció el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) la semana pasada, a solicitud
de la Secretaría de Energía.
Subastas de las que precisamente Enel
obtuvo el contrato para vender la energía del parque solar fotovoltaico
Villanueva, en Coahuila, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
También adquiere relevancia porque las versiones
descritas por ambos directivos de Enel se contraponen. Por un lado, Rafael
Burgos, encargado de las relaciones institucionales, acudió a declarar para
decir que desconocía la situación, pese a que se tienen pruebas de que leyó
mensajes de WhatsApp, y fue copiado en comunicaciones con otros directivos.
En sentido
contrario, Gerardo Cervantes, director
comercial de Enel, quien en su declaración del pasado 1 de febrero, de la que
tengo prueba documental como parte de la carpeta de investigación CI-FDF/T/UI-1
S/D/01005/11/2018, dijo estar enterado de la situación.
“Ella me habló (Diana García,
directora de Codisa) para decirme que estaban teniendo problemas con Prodiel y
mencionó retención de maquinaria… mencionó también que la disputa surgió porque
CODISA no acepto temas de corrupción de Prodiel... (lo que Codisa ha venido
denunciando como el moche consistente en inflar indebidamente facturas que los
directores de obra de Prodiel-Novamper le exigían), a lo que yo le manifesté a
Diana que para nuestra empresa Enel el código de ética es un tema importante,
ya que lo que se acusaba era muy grave pero que yo no soy la persona facultada
para atenderla pero que la pondría en contacto directo con el responsable de la
construcción del proyecto, el señor Luca Ceci” .
Como
mencioné en entregas pasadas, en el
citatorio para esta ronda de declaraciones también estaban Paolo Romanacci, CEO
de Enel México, y Luca Ceci, Project Manager de Villanueva, quienes aún no se
han presentado a declarar, y por supuesto tampoco han cumplido con la entrega
de sus pasaportes como lo han ordenado diferentes autoridades. Este sería su
cuarto desacato a un citatorio.
Si este tipo de problemas los
presenta el parque solar más grande de Latinoamérica, proyecto estrella de la
primera subasta, ¿qué podríamos esperar de otros proyectos?
El sector eléctrico está comenzado a
supurar. Tradicionalmente, a la sombra de los escándalos petroleros, se cocinan
historias terribles de alto voltaje que muchos prefieren omitir ante la
complejidad técnica de sus orígenes, pero que se traducen en ineficiencias y
sobrecostos que poco a poco salen a flote.
Apenas el lunes por la mañana el
presidente López Obrador aseguró que hay empresas eléctricas operando con
“subsidios” que contratan expresidentes y exsecretarios de Energía (en una
clara alusión a la española Iberdrola y a sus subsidiarias).
Las subastas, dijeron cuando se
promocionaban en el sexenio pasado, ofrecían la electricidad más barata del
mundo. Una afirmación que maravilló a muchos y fue el principal argumento la
semana pasada para defenderlas de una decisión cuestionable, pero que adquiere
peso si tomamos en cuenta el aroma de corrupción que dejó impregnado el
gobierno pasado a todo lo que tocaba.
PEP a la
deriva.
La salida de
Miguel Ángel Lozada de Pemex Exploración y Producción (PEP) fue un duro golpe al veloz ritmo que se le
intentó imprimir a la subsidiaria más importante de la petrolera para alcanzar
las metas que trazó el 15 de diciembre pasado el presidente López Obrador en
Tabasco.
Hoy, PEP se encuentra a la deriva y
no han faltado los oportunos que impulsados por diversos intereses, empezaron a
asomar las narices para apuntarse y venderse como la mejor opción.
El que más grilla es Gustavo
Hernández García, quien apenas el 1 de febrero en un comunicado enviado por
Global Energy (a quien le dio contratos exclusivos para comunicar Congresos
Mexicanos del Petróleo), enlistó 18 puntos para según él, alcanzar una
producción de 2.4 millones de barriles.
Pero la pregunta más grande que le haríamos es:
¿por qué no lo puso en práctica en su periodo como director general de PEP en
los tiempos de Lozoya?, las cifras oficiales arrojan que de febrero de 2014 a
mayo de 2015, la producción de crudo en el país pasó de 2.5 a 2.2 millones de
barriles por día.
Otro que se asoma al piso 44 es
Fluvio Ruiz Alarcón, quien a pesar de su probada calidad académica, la 4T no lo
ve como un ejecutor de la estrategia del gobierno en materia petrolera.
El otro 'autodestapado' es Heberto
Ramos Rodríguez, quien fungió como subdirector de PEP en la Región Sur, a quien
le vemos nulas posibilidades dados sus resultados invisibles durante su
gestión.
El tiempo pasa y los resultados son
necesarios, pues la pinza perfecta que podría revertir la pésima imagen que
tienen de Pemex en Wall Street, será revertir los vergonzosos resultados que
heredaron de aquellos tecnócratas del pasado; aunque es deber mencionar que
desde el 17 de enero hay suspensión de pagos a proveedores y contratistas de
todo Pemex pues no hay flujo de efectivo. Eso lo complica todo.
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