miércoles, 6 de febrero de 2019

El sector eléctrico supura.


Atzayaelh Torres.

Dos directivos de la gigante eléctrica italiana Enel Green Power acudieron el 1 de febrero a comparecer ante la Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Delitos Financieros de la Ciudad de México por un conflicto entre Prodiel, uno de sus proveedores, y Codisa, subcontratista que fue castigada por negarse a inflar precios que terminaría pagando Enel en Villanueva, el parque solar más grande de Latinoamérica.

Ya en entregas pasadas he dado seguimiento a este caso, que hoy adquiere de nueva cuenta relevancia porque el sector eléctrico está en el ojo del huracán, luego de la cancelación de la cuarta subasta de largo plazo del Mercado Eléctrico Mayorista, decisión que anunció el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) la semana pasada, a solicitud de la Secretaría de Energía.

Subastas de las que precisamente Enel obtuvo el contrato para vender la energía del parque solar fotovoltaico Villanueva, en Coahuila, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

También adquiere relevancia porque las versiones descritas por ambos directivos de Enel se contraponen. Por un lado, Rafael Burgos, encargado de las relaciones institucionales, acudió a declarar para decir que desconocía la situación, pese a que se tienen pruebas de que leyó mensajes de WhatsApp, y fue copiado en comunicaciones con otros directivos.

En sentido contrario, Gerardo Cervantes, director comercial de Enel, quien en su declaración del pasado 1 de febrero, de la que tengo prueba documental como parte de la carpeta de investigación CI-FDF/T/UI-1 S/D/01005/11/2018, dijo estar enterado de la situación.

“Ella me habló (Diana García, directora de Codisa) para decirme que estaban teniendo problemas con Prodiel y mencionó retención de maquinaria… mencionó también que la disputa surgió porque CODISA no acepto temas de corrupción de Prodiel... (lo que Codisa ha venido denunciando como el moche consistente en inflar indebidamente facturas que los directores de obra de Prodiel-Novamper le exigían), a lo que yo le manifesté a Diana que para nuestra empresa Enel el código de ética es un tema importante, ya que lo que se acusaba era muy grave pero que yo no soy la persona facultada para atenderla pero que la pondría en contacto directo con el responsable de la construcción del proyecto, el señor Luca Ceci” .

Como mencioné en entregas pasadas, en el citatorio para esta ronda de declaraciones también estaban Paolo Romanacci, CEO de Enel México, y Luca Ceci, Project Manager de Villanueva, quienes aún no se han presentado a declarar, y por supuesto tampoco han cumplido con la entrega de sus pasaportes como lo han ordenado diferentes autoridades. Este sería su cuarto desacato a un citatorio.

Si este tipo de problemas los presenta el parque solar más grande de Latinoamérica, proyecto estrella de la primera subasta, ¿qué podríamos esperar de otros proyectos?

El sector eléctrico está comenzado a supurar. Tradicionalmente, a la sombra de los escándalos petroleros, se cocinan historias terribles de alto voltaje que muchos prefieren omitir ante la complejidad técnica de sus orígenes, pero que se traducen en ineficiencias y sobrecostos que poco a poco salen a flote.

Apenas el lunes por la mañana el presidente López Obrador aseguró que hay empresas eléctricas operando con “subsidios” que contratan expresidentes y exsecretarios de Energía (en una clara alusión a la española Iberdrola y a sus subsidiarias).

Las subastas, dijeron cuando se promocionaban en el sexenio pasado, ofrecían la electricidad más barata del mundo. Una afirmación que maravilló a muchos y fue el principal argumento la semana pasada para defenderlas de una decisión cuestionable, pero que adquiere peso si tomamos en cuenta el aroma de corrupción que dejó impregnado el gobierno pasado a todo lo que tocaba.

PEP a la deriva.

La salida de Miguel Ángel Lozada de Pemex Exploración y Producción (PEP) fue un duro golpe al veloz ritmo que se le intentó imprimir a la subsidiaria más importante de la petrolera para alcanzar las metas que trazó el 15 de diciembre pasado el presidente López Obrador en Tabasco.

Hoy, PEP se encuentra a la deriva y no han faltado los oportunos que impulsados por diversos intereses, empezaron a asomar las narices para apuntarse y venderse como la mejor opción.

El que más grilla es Gustavo Hernández García, quien apenas el 1 de febrero en un comunicado enviado por Global Energy (a quien le dio contratos exclusivos para comunicar Congresos Mexicanos del Petróleo), enlistó 18 puntos para según él, alcanzar una producción de 2.4 millones de barriles.

Pero la pregunta más grande que le haríamos es: ¿por qué no lo puso en práctica en su periodo como director general de PEP en los tiempos de Lozoya?, las cifras oficiales arrojan que de febrero de 2014 a mayo de 2015, la producción de crudo en el país pasó de 2.5 a 2.2 millones de barriles por día.

Otro que se asoma al piso 44 es Fluvio Ruiz Alarcón, quien a pesar de su probada calidad académica, la 4T no lo ve como un ejecutor de la estrategia del gobierno en materia petrolera.

El otro 'autodestapado' es Heberto Ramos Rodríguez, quien fungió como subdirector de PEP en la Región Sur, a quien le vemos nulas posibilidades dados sus resultados invisibles durante su gestión.

El tiempo pasa y los resultados son necesarios, pues la pinza perfecta que podría revertir la pésima imagen que tienen de Pemex en Wall Street, será revertir los vergonzosos resultados que heredaron de aquellos tecnócratas del pasado; aunque es deber mencionar que desde el 17 de enero hay suspensión de pagos a proveedores y contratistas de todo Pemex pues no hay flujo de efectivo. Eso lo complica todo.

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