Por Martín
Moreno.
La frase fue
demoledora. De frente a López Obrador, el aún director general del IMSS, Germán
Martínez Cázares, se la soltó sin miramientos. Su renuncia ya estaba decidida:
– Yo no voy
a despedir a los doctores. La gente se va a morir en las calles…
Mientras
esto ocurría, los hechos le daban la razón a Germán: mientras esperaba ser
atendido en el área de urgencias durante varias horas, un hombre de 57 años
moría de un infarto en la clínica 27 del IMSS, ubicada en el municipio de
Purísima del Rincón, en Guanajuato.
Las palabras
quemantes de Martínez Cázares fueron el preludio de una carta durísima con
dedicatoria a AMLO, mediante la cual realizó breve pero preocupante radiografía
de lo que ya no es un secreto a voces: el Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), vive la peor crisis de su historia por el recorte presupuestal ordenado
por Andrés Manuel y por una austeridad mal planeada, mal entendida y mal
aplicada, que es calificada, inclusive, de “inhumana” en contra de los
mexicanos más necesitados del país. “Ahorrar y controlar en exceso el gasto en
salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los
mexicanos más pobres”, advierte Martínez Cázares.
Acusa,
directamente, a López Obrador de proclamar el fin del neoliberalismo…pero aplicando
medidas neoliberales en el IMSS.
Acusa,
directamente, a la Secretaría de Hacienda, encabezada por el disminuido Carlos
Urzúa, de tener una injerencia negativa en el accionar del IMSS.
Acusa,
directamente, a la mal llamada Cuarta Transformación de privilegiar sus
intereses personales y de grupo, apoderándose de cargos en el Instituto por
encima del bienestar de los derechohabientes.
La renuncia
de Martínez Cázares al IMSS es un torpedo en la línea de flotación de la mal
llamada Cuarta Transformación. ¿Por qué? Porque exhibe que la proclamada
“pobreza franciscana” de López Obrador, es una medida miserable y demagoga que
está restando bienestar y cobrando hasta vidas de mexicanos. Desempleo.
Inseguridad. Una austeridad que raya en el trato inhumano – como advierte
Martínez Cázares -, en perjuicio de los derechohabientes.
Una cosa es
ser austero. Otra cosa es ser miserable.
El IMSS de
la mal llamada Cuarta Transformación, en la peor crisis de su historia.
La carta
pública de Martínez Cázares sobre la situación actual del IMSS, es demoledora.
Vale la pena rescatar algunos párrafos más que alarmantes:
“Quiero
decirlo lo más claro que puedo y debo: algunos funcionarios de la Secretaría
Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la
vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios
de salud que tiene el Seguro Social…
“El
Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en
el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más
ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño
institucional donde importa más el ‘cargo’ que el ‘encargo…
“Claro que
el IMSS se debe transformar, como lo ordena el Presidente. En el IMSS no se
desobedece al Presidente. Sólo creo que el eje de su reforma deben ser las
personas que se atienden en el IMSS, y no los funcionarios que trabajan en el
IMSS…
(Algunos funcionarios
de Hacienda) “intentan una remodelación cosmética del IMSS, dónde, por ejemplo,
se pretende reformar el Reglamento para colocar funcionarios administrativos en
los Estados desde la Secretaría de Hacienda, y así anular a los Delegados que
este Consejo Técnico aprobó. Buscan nombrar, en todo el país, una suerte de
‘delegados administrativos estatales’, fuera de este Consejo, para que ellos,
en los hechos, administren desde lo local al IMSS…
“Mientras se
discute la remodelación del IMSS, muchos trabajadores siguen sin certeza
laboral, otros sin contrato, algunas vacantes aumentan, el rezago en
infraestructura es brutal, -en 2019 prácticamente está en 0 por ciento el
avance de obras y el pago a proveedores-, los contratos y convenios de
servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad
y eficiencia, las compras de equipamiento paradas, las reclamaciones y litigios
aumentan; y si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y
en algunos lugares pende de un hilo. De tales omisiones se ha dado aviso a las
autoridades correspondientes, porque este Consejo Técnico y el Director
General, serán responsables – dice el artículo 276 de la Ley del Seguro Social
– de que el Instituto cumpla con lo aprobado por el Congreso de la Unión…
“Ese control
del gasto tiene dos consecuencias fatales: una directa para el IMSS: pasillos
de espera llenos de personas adoloridas y mal trato o retraso en la atención a
pacientes; y un segundo efecto indirecto todavía peor: el fortalecimiento de
los servicios de salud privados, que ocasionará mayor ‘gasto de bolsillo’ de
las familias cuando sus seres queridos tengan un padecimiento…
“El
IMSS-BIENESTAR que otorga, como ordenó el Presidente López Obrador,
medicamentos y consultas gratuitas a personas sin seguridad social, en cifras
reales, al día de hoy, tiene menos recursos que el último año del Gobierno
anterior, porque le deben más de mil millones de pesos, del llamado “componente
de salud”, que le correspondía del desaparecido programa Prospera. Pregunto.
¿Han gestionado los funcionarios de Hacienda la ayuda a los más desfavorecidos
que atiende el IMSS?”.
Hasta aquí,
la carta de Martínez Cázares publicada en el sitio oficial del IMSS.
Un
diagnóstico descarnado. Preocupante. Profundamente preocupante.
“Llegué al
IMSS por una lesión en la rodilla. Fuerte el dolor. Era mediodía. Me avisaron
que me atenderían nueve horas después. Un albañil que estaba con un hueso fuera
de su lugar, me dijo: Yo llegué aquí a las ocho de la mañana, y ni siquiera me
han recibido…”, se comentó a esta columna. Es una muestra de la innegable
descomposición del IMSS qué si bien no es nueva, sí se ha agravado durante la
mal llamada Cuarta Transformación.
La renuncia
de Martínez Cázares es una fuerte llamada de atención a esa austeridad
lopezobradorista convertida en miseria para millones de mexicanos, con una
atención de salud pública miserable, humillante.
Una cosa es
la austeridad. Otra, muy diferente, es ser miserable.
Y AMLO y su
mal llamada Cuarta Transformación están siendo miserables con millones de
mexicanos: sin salud, sin empleos, sin seguridad.
Pésimo
arranque.
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