Por
Redacción / Sin Embargo.
Después
de cinco años por fin salió a la luz el convenio de concesión que el Gobierno
de Rafael Moreno Valle entregó a la empresa Concesiones Integrales, ahora Agua
de Puebla, para operar el servicio del vital líquido en la zona metropolitana
del estado y uno de los apartados más importantes que vienen dentro del
contrato, es la proyección que la empresa realizó de los ingresos que puede
recaudar durante los 30 años que presten el servicio.
De
acuerdo con el título de concesión y cuya copia está en manos de Central, la
cifra de las ganancias de Agua de Puebla es exorbitante. De 2014 a 2043, la
empresa pretende tener ingresos por 173 mil 240 millones, lo cual cobraría por
el servicio del agua, drenaje, saneamiento, recargas y sanciones,
factibilidades, así como de medidores y otros ingresos.
Según el
documento, el consorcio conformado por Epccor, Agua de México, y la empresa
Tecnología Intercontinental, realizó una estimación de su recaudación anual. En
2014, proyectaron obtener mil 225 millones 766 mil pesos por los conceptos
citados anteriormente. Para 2043, el ingreso sería prácticamente 10 veces
mayor, al llegar a 10 mil 390 millones.
El documento
consta de 18 anexos y 940 hojas.
En este
contrato se revela el negocio de la concesionaria, pues Agua de Puebla
ofreció como contraprestación inicial por la concesión, la cantidad de mil 486
millones 899 mil pesos, además de 3 mil 844 millones 196 mil 167 pesos como
inversión para obras en la zona metropolitana del estado durante 5 años.
LOS MILLONES
QUE GANARÍA AGUA DE PUEBLA.
En el Anexo
2 del título de concesión, el consorcio que tiene a su cargo el servicio del
agua en el municipio de Puebla y su zona conurbada emitió el modelo financiero
con el que trabajarían. Dentro de este capítulo hay una tabla con proyecciones
de ingresos.
Cada año
incrementan sus estimaciones en la captación de recursos. En 2014, iniciaron
con una proyección de mil 225 millones y para 2043 la cifra sube
exponencialmente a 10 mil 390 millones de pesos.
Estas
cifras son ingresos por el cobro del agua, drenaje, saneamiento, recargas y
sanciones, factibilidades, así como de medidores y otros ingresos.
Del total de
recaudación, prácticamente el 50 por ciento corresponde al cobro por el
servicio del agua. El segundo servicio que más dinero les deja es el de
drenaje.
En los
documentos se aclara que la empresa concesionaria del agua tiene que
invertir anualmente el 10 por ciento de sus ganancias para obras de
infraestructura y mejoramiento del servicio.
El
aumento de ingresos concuerda con las quejas que han emitido los poblanos en
torno a que crecieron las tarifas sin control, y los cobros sin justificación
que les han aplicado.
CON DÍAS
CONTADOS.
Los días
para Agua de Puebla podrían estar contados ya que el Gobernador electo de
Puebla, Miguel Barbosa Huerta, aclaró que al Gobierno estatal no debe asustarle
la posibilidad de retirar la concesión y dejó en claro que tampoco se le debe
indemnizar a la empresa por la cantidad de 3 mil 500 millones de pesos.
Durante su
reunión con empresarios de la industria de la construcción, Barbosa Huerta
dijo que ya tuvo un encuentro con la empresa, pero presentará su opinión una
vez que tenga todos los elementos técnicos para retirar el título de concesión.
Fue en
diciembre de 2013 cuando el Gobierno de Moreno Valle concesionó el Sistema
Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) por 30 años al
consorcio Concesiones Integrales, conformado por tres empresas mexicanas y una
colombiana, Agua de México, Ecpor, Ticsa y el fideicomiso bancario de Grupo
Hermes.
En agosto de
2014, CENTRAL publicó que el ex gobernador panista entregó de manera ilegal
la operación del servicio del agua, debido a que Concesiones Integrales
participó en una licitación internacional y recibió la concesión cuando ni
siquiera existía jurídica y fiscalmente. De acuerdo a su Registro Federal de
Contribuyente (RFC), Concesiones Integrales fue constituida hasta el 23 de
diciembre de 2013 y obtuvo la millonaria operación del agua 11 días antes.
En noviembre
de ese año, la compañía decidió limpiar su imagen y cambió su nombre a Agua
de Puebla, pero resultó un fracaso para los poblanos pues acusaron aumentos
exorbitantes a las tarifas del servicio, además el suministro del vital líquido
sea ido reduciendo considerablemente.
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