Atzayaelh
Torres.
Un somero
esbozo del Plan de Negocios de Pemex bastó para darle el tiro de gracia a la
reforma en materia petrolera impulsada en el gobierno de Enrique Peña Nieto
(celebre o llore, según sea el caso), y con ello sus ambiciosas metas de abrir
la industria a las grandes petroleras mundiales.
La
desestimación de las alianzas estratégicas con privados, así como la
neutralización de la actividad en aguas profundas, confirman que la industria
petrolera mexicana volvió a ser Pemexcéntrica.
Razones para
preocuparse hay. La situación de la petrolera nacional es delicada: está a
un paso de que los mercados internacionales recomienden no acercarse a ella, a
la par que tiene los niveles de producción más bajo en casi cuatro décadas y
arrastra una abultada estructura operativa.
Sin embargo,
y a pesar de que el principal argumento de la reforma de 2013 fue que Pemex
no podía sola, sus resultados no fueron suficientes para defenderla; en 2016 se
publicó un Plan de Negocios de Pemex en el que se aprovecharían las
herramientas de aquella reforma, en especial los farmouts.
Ahí, se
habló de tener identificados al menos 60 proyectos en los que se podrían
participar con privados, y de los cuales 20 serían concursados en 2018 a través
de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). En la realidad solo tres se
lograron.
Esta
situación, de acuerdo con el documento que fue laureado y escrito codo a
codo por los directivos de Pemex con los expertos de la Gran Manzana, derivó en
que finalmente Pemex no consiguiera los 200 mil barriles esperados para
entregar la gestión de Peña con una producción diaria de al menos dos millones
de barriles de crudo. La dejaron en 1.8 millones y en caída libre.
En la
realidad no fue una falta de voluntad la que no dejó que operara la reforma en
su prometido esplendor, sino la imposibilidad de administrarla al ritmo al que
se comprometieron, tanto por parte de la propia Pemex y la Secretaría de
Energía, así como por parte de su regulador.
Recordemos
que el plan de 2017 fue aplaudido pero no funcionó; sin embargo, tenía algo que
el que fue presentado ayer carece: detalles y resultados esperados en proyectos
específicos.
Al final,
lo importante de un plan es que se lleve a cabo, y aquí el Pemex de la #4T
tiene todo para lograrlo. Nadie le estorba. Incluso las metas de producción
están palomeadas por la propia Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).
Ahora
toca que se apliquen, y sobre todo, que se responsabilicen de sus resultados y
tengan la suficiente humildad de hacerle los ajustes necesarios en los casos
que así requieran, pues no olvidemos que su plan es reactivo, con resultados de
corto plazo, y con esa misma rapidez será medido.
Urge
presidente en la CRE
Este
viernes sesionará el Órgano de Gobierno de la Comisión Reguladora de Energía
(CRE) y se despacharán alrededor de 50 asuntos, en su mayoría permisos. Ahí, es
urgente que se nombre a un Comisionado Presidente, que alinee los intereses de
los demás integrantes del cuerpo colegiado y ayude a dar certeza a sus
regulados de que no solo pagaron por entrar al juego, sino que se les darán sus
cartas a tiempo.
Lo que
sabemos es que la terna está lista y en Palacio Nacional ya tienen gallo para
el cargo, no gallina.
¿Repetirán
elecciones del sindicato petrolero?
El
sindicato-Deschamps tendría que repetir las pasadas elecciones que llevó a cabo
a finales del año pasado en algunas de sus 36 secciones, por las múltiples quejas
interpuestas por los propios trabajadores ante las instancias laborales,
algunas de ellos señaladas en este espacio.
Sin embargo,
lo que muchos leerían como otro golpe que ronda a la organización sindical y
a su líder, en realidad ellos lo aprovecharían como una oportunidad de darle
entrada a gente cercana con el partido en el poder, y así ganarse algo de
confianza en Palacio Nacional. Aún así, no creo que se las den.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.