Alfredo
Jalife-Rahme.
Dos años
después no variaron tanto los cuatro escenarios que postulé sobre el epílogo de
Trump (https://bit.ly/2mD2MR4). Lo que sí varió es la fractura entre demócratas
y republicanos que pasó de la “guerra civil soft” (https://bit.ly/2XBNWYZ) al
borde de una “guerra civil casi hard”.
El día del
anuncio de la investigación con fines de defenestración ( impeachment) en la
Cámara de mayoría demócrata, Trump había fustigado a los globalistas en la ONU.
Trump
retwitteó las amenazas del pastor bautista Robert Jeffress
(https://bit.ly/2mMa9pC), quien advirtió que su impeachment “causaría una
guerra civil (sic) como fractura (…) de la que nuestro país nunca sanará”
(https://bit.ly/2p4Y5R4). Robert Jeffress es pastor del bautismo sureño de la
Primera Iglesia Bautista en Dallas, que aglutina a 13 mil feligreses y es
ferviente partidario de Trump a quien aconseja en materia religiosa.
La apertura
de la embajada de EU en la parte palestina de Jerusalén ocupada por Israel fue
avalada por los evangelistas sionistas texanos Robert Jeffress y John Hagee
(https://bit.ly/2ocZbtF).
A juicio de
Robert Jeffress, los demócratas saben que no podrán ganarle al presidente en
2020 por lo que el “ impeachment es el único instrumento que tienen para
deshacerse de Trump”, ya que a los demócratas no les importa si incendian y
destruyen al país.
Comentó que
nunca había visto a los evangelistas más furiosos en un tema como este intento
de defenestrar en forma ilegítima al presidente de su puesto, como anular la
elección de 2016 y negar los votos de millones de evangelistas.
En búsqueda
del influyente voto de los judíos, el mismo pastor imprecó que serían
maldecidos con sus hijos por Dios si votasen por los demócratas, en eco a la jeremiada
de Trump quien espetó que los judíos que votasen por los candidatos demócratas
eran desleales –no especificó si a EU y/o a Israel–.
Han resonado
más las incriminaciones criminales del Partido Demócrata contra Trump que las
brutales inculpaciones en contra de Hunter, el hijo pródigo del ex
vicepresidente Joe Biden, sobre sus tratativas mafiosas en Ucrania, con la
gasera Burisma, y en China donde descolgó mil 200 millones de dólares en forma
clandestina.
El Partido
Demócrata se ha ido con todo y ha citado al procurador William Barr y al
secretario de Estado, Mike Pompeo.
Los
Republicanos no están mancos y Rudolph Giuliani, implacable abogado privado de
Trump, se ha ido a la yugular de Joe Biden quien solicitó a las televisoras que
le impidan discutir sus escándalos en Ucrania (https://bit.ly/2mGhg2D).
El mismo
Trump ha despotricado de traición contra el jefe de la Cámara de Espionaje,
Adam Schiff, vinculado a George Soros (https://bit.ly/2nziLjH) y financiado por
el contrabandista de armas ucraniano Igor Pasternak (https://bit.ly/2mTizeP).
Destaca que
el israelí-estadunidense Stephen Miller, consejero político de Trump y
connotado mexicanófobo, arremetió contra el anónimo delator ( whistleblower),
aunque indicó que es un operador del Deep State (Estado Profundo) –¿la CIA?–y a
quien Trump retó a salir de su clandestinidad.
El
whistleblower anónimo explotó el ucraniagate contra Trump, quien presuntamente
chantajeó al presidente de Kiev para ventilar los expedientes criminales de
Hunter Biden a cambio de la ayuda militar de EU.
Se trata de
una batalla épica de feroces ataques y contrataques donde la percepción de los
ciudadanos y el flagrante favoritismo de los multimedia tendrán un enorme
impacto, no se diga las traiciones en ambos partidos, al unísono de la métrica
cuantitativa de los donativos.
Si los
Demócratas no consiguen defenestrar a Trump después de haber abierto la Caja de
Pandora de Ucrania, cuando ya les falló el russiagate, es probable que sufran
un efecto bumerán (https://bit.ly/2nyDt3b).
Quien salga
menos mancillado y menos herido de muerte del lodazal jurídico y de espionaje
que se ha desatado será el vencedor de la batalla pírrica, donde Trump, gran
aficionado al box y consejero financiero del campeón de peso pesado, Mike
Tyson, combatirá hasta el último round (https://bit.ly/2nxvsLK).
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