Tatiana
Clouthier.
Sí es cierto
que en Sinaloa se soltó al hijo del Chapo Guzmán.
Sí es cierto
que hubo nueve muertos además de un sin número de incendios y tiroteos, así
como destrozos en Culiacán.
Sí es
cierto que el gobernador de Sinaloa no dio la cara so pretexto que a él no le
tocaba.
Sí es cierto
que el gobierno del estado canceló clases previo aviso por lluvia, sin que esto
sucediera.
Sí es cierto
que las imágenes que vimos superan la realidad.
Sí es
cierto que doce horas después de los hechos el secretario de Seguridad de
Sinaloa no se animó a decir nada sobre lo ocurrido.
Sí es
cierto que durante las cuatro horas de crisis en Culiacán, una mayoría de la
población pedía liberaran al Chapito.
Y aquí me
detengo.
Me
detengo porque hubo cosas que no sucedieron.
Nadie le
ha pedido cuentas al gobernador.
Nadie le
preguntó al gobernador en que participó y sobre la fuga del penal.
Nadie le
ha preguntado al gobernador actual ni a los anteriores cómo es que no se dieron
cuenta de la existencia de armas de esos calibres.
Nadie ha
preguntado a las autoridades locales qué hicieron para prevenir a la ciudadanía
durante los hechos.
Nadie
sabe dónde estaba Tránsito para desviar el tráfico de las zonas en peligro.
Nadie ha
preguntado a los anteriores gobernadores de Sinaloa qué hicieron con los
recursos que se les dieron para bajar la inseguridad.
Ahora
preguntamos:
¿Estamos
ante un Estado doblegado por el narco?
¿Fue
mejor parar la masacre y entregar al Chapito?
¿Cuántos
soplones hubo en el operativo?
¿Quiénes
tendrán que irse de sus puestos por incapaces?
¿Qué
aprendizaje nos dejan los hechos?
Ahora
propongo la urgencia de: Legalizar la droga.
Cerrar
las puertas y apretarles a los americanos en cuanto a la entrada de sus armas
al país.
Corresponsabilizar
a las autoridades locales en sus tareas diarias de seguridad.
Operativos
para detener el lavado de dinero en Culiacán ante la venta abierta de dólares
en sus calles sin ton ni son.
Citar al
gabinete de seguridad federal y al gobernador de Sinaloa a la Cámara de
Diputados para que rindan cuentas y expliquen lo que sucedió y lo que seguirá a
partir de los hechos.
Exigir
que muestren pruebas de confianza de policías y tránsitos en los estados más
calientes de la República, así como de las fiscalías y correr a quienes se
requiere de todos los niveles.
Invitar a
la sociedad a conocer las acciones con las que coopera indirectamente a
fortalecer las finanzas del narco.
El INE
deberá revisar a más detalle los apoyos a campañas políticas de candidatos
presentes y futuros.
Cuestionarnos
ante los hechos y como legisladores si debemos seguir apretando en las leyes
vs. quienes generan trabajo.
Cerrar
filas como sociedad con gobierno para emprender un camino unificado a la
recuperación de la confianza, la seguridad y el control de las calles en
nuestro país.
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