Por Pedro
Matías.
Tras advertir que no dejarán que se pierdan
las culturas originarias “por la imposición irracional de un megaproyecto de
muerte”, organizaciones indígenas, académicos, colectivos y sociedad civil
rechazaron la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien de
manera “indignante” y “autoritaria”, subrayaron, está aprovechando la pandemia
para imponer el corredor interoceánico.
En
víspera de la visita presidencial –programada del 5 al 7 de junio en el sur de
Veracruz– para “dar el banderazo” al Tren Transístmico, más de 100
organizaciones no gubernamentales (ONG) recalcaron: “Los pueblos ya decidimos:
¡No al corredor interoceánico!”.
En una carta
dirigida al Ejecutivo federal, denunciaron que de manera totalmente indignante
y autoritaria, inaceptable en un país democrático, “el licenciado Andrés Manuel
López Obrador está aprovechando el confinamiento en casa por la pandemia, que
limita nuestros más elementales derechos, como lo es el derecho a la reunión, a
la protesta y movilización, para imponer la militarización del país y su propio
concepto de proyectos esenciales para la Nación, como el megaproyecto del
corredor interoceánico, entre otros, que sabemos son esenciales para el gran
capital y particularmente para Estados Unidos”.
Consideraron
que no existen las condiciones legales para dar el banderazo a las obras,
porque las “nuevas consultas” indígenas que se iban a realizar recientemente
fueron suspendidas por motivo del confinamiento, y existen amparos promovidos
por pobladores mixes, zapotecos e ikoots del Istmo en contra del corredor
interoceánico.
La carta,
también firmada por artistas, ambientalistas y personalidades de la sociedad
civil, calificó la visita presidencial como “totalmente inoportuna”, porque se
realiza en el contexto de la pandemia de covid-19, que asola particularmente al
corredor urbano industrial de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque.
De igual
forma, los firmantes repudiaron las obras de modernización de las vías del
Tren Transístmico, al no existir las condiciones legales para iniciar este
proyecto, porque se está violando el derecho a la libre determinación de los
pueblos indígenas afectados que no fueron debidamente informados para tomar sus
propias decisiones.
Para
reforzar su dicho, mencionaron que la consulta realizada el 31 de marzo de 2019
en Oteapan no cumplió con los estándares del derecho a la consulta estipulados
en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el
artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que
debe ser previa, informada, de buena fe y en el idioma de cada comunidad antes
de iniciar todo el proceso de licitación.
En sus actas
de asamblea, los pueblos indígenas nahuas y popolucas de la región
rechazaron el proyecto de ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, sin embargo, en
la pretendida consulta, sostuvieron, “invitaron sólo a algunas autoridades de
las comunidades indígenas de la región sin un previo proceso de información en
sus respectivas comunidades, por lo que las autoridades no podían hablar a
nombre de sus comunidades, que ni siquiera estaban informadas”.
Además,
hubo presencia intimidatoria del Ejército dentro y fuera del recinto donde se
realizó la supuesta asamblea consultiva.
“Consideramos
que este proyecto del corredor interoceánico con sus parques industriales será
la destrucción de la gran diversidad de las culturas originarias y afro
descendientes que conviven en la región del Istmo y que representan un
verdadero tesoro para los pueblos y para toda la humanidad”.
Destacaron
que el proyecto del Corredor Interoceánico en la región del Istmo consiste en
la ampliación de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, la modernización
de las vías del ferrocarril transístmico y la construcción de una
supercarretera entre los dos puertos.
Pero también
incluye parques eólicos e hidroeléctricas empresariales; la exportación,
transformación y transportación de hidrocarburos por métodos convencionales y
por fracking; actividades de minería toxica y la instalación de por lo menos 10
parques industriales con la ampliación de la infraestructura eléctrica que
estos requieren.
“Nos
preocupa en máximo grado que las actividades mencionadas son altamente
contaminantes y requieren millones de litros de agua para poder operar, cuando
ya existe un problema de escasez de agua en el corredor urbano-industrial del
sur de Veracruz debido a la contaminación y salinización insuperable de todos
los mantos freáticos de la región provocada por la explotación petrolera de
décadas, sin olvidar que el Río Coatzacoalcos tiene el récord del río más
contaminado del país y del mundo”, recalcaron.
Y advirtieron
que los pueblos nahuas, nuntaj+yi (popolucas), campesinos mestizos y
afrodescendientes están dispuestos a defenderse contra la invasión y
destrucción capitalista industrial, como lo han manifestado en más de 80 actas
de asambleas ejidales y comunitarias, en las que declaran que no permitirán en
sus territorios actividades de exploración y explotación de hidrocarburos, de
minería, de generación empresarial de electricidad, ni de privatización de
agua.
En tal
sentido, hicieron un llamado a López Obrador “a realmente poner primero las
necesidades de los pueblos y de los más pobres”.
“Sabemos
que hay muchas presiones de los más poderosos y de los mafiosos del mundo, y se
requiere de voluntad política, se requiere de valor social y de un ejercicio
verdaderamente democrático para dejar atrás este modelo económico neoliberal
que destruye la vida, la naturaleza y empobrece más a los pueblos”, finalizaron.
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