Darío Celis.
Atrás de la
embestida contra Guillermo y Alfredo Álvarez y Víctor Garcés, a quienes se les
acusa del desvío de unos 1, 200 millones de pesos, están Víctor Manuel
Velázquez y José Antonio Marín.
La semana
pasada se escribió un capítulo más de esta añeja historia de pleitos por el
control de la Cooperativa Cruz Azul, en que interviene ya la Unidad de
Inteligencia Financiera (UIF) con su clásico proceder.
La instancia
que comanda Santiago Nieto bloqueó las cuentas de aquéllos, pero en las
próximas horas deberá descongelar algunas que impedían el pago de sueldos de
unos 900 cooperativistas.
Velázquez y
Marín llegaron a máximas posiciones de la Cooperativa en agosto de 2019, el
primero como presidente del Consejo de Vigilancia y el segundo como presidente
del Consejo de Administración.
Pero los
Álvarez acusaron que fue mediante una asamblea espuria que a la postre fue
suspendida y ambas partes siguen litigándola en tribunales. El antecedente es
importante porque explica el contraataque.
Durante
el breve, pero lucrativo paso de ambos disidentes, se abrieron las arcas a
terceros que hoy están jugando un papel relevante en esta histórica lucha que
por lo visto no tiene para cuándo acabarse.
Con
Velázquez y Marín una nueva red de intereses y de distribuidores de cemento se
fue creando. Dos personajes irrumpieron así, en la trama: Eduardo Osorio y
Fernando Martínez García de León.
El
primero es hermano del exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong,
exgobernador de Hidalgo, que vio nacer a la Cooperativa Cruz Azul y donde está
instalada la principal planta de cemento.
El
segundo es un famoso abogado, que según varias denuncias, es socio de aquél y
uno de los principales actores jurídicos que buscan arrebatar a los Álvarez el
control de la asociación de trabajadores.
Se ha
documentado que como interventor designado a la caja, en esa misma segunda
mitad del 2019, Marín usurpó las funciones de administrador y sólo en un día
retiró 78 millones de pesos.
La
denuncia de lavado de dinero y desvío de mil 200 millones de pesos no es nueva.
Es la versión de Velázquez, que fue director comercial de Cruz Azul y fue
corrido por su tío, Billy Álvarez, por malos manejos.
Pero desde
2019 la pugna cobró nuevos bríos con la alineación de una sólida batería de
abogados, cuyas tarifas de honorarios por hora es impagable con el sueldo
promedio de un cooperativista disidente.
Fabián
Aguinaco Bravo, prestigiado abogado litigante, recién fue incorporado al
trabuco legal pro Velázquez y Marín. Opera sus mejores oficios en la Suprema
Corte de Justicia y ante Arturo Zaldívar.
El hijo
del exministro Vicente Aguinaco Alemán en el sexenio de Felipe Calderón sumó al
bufete de Guillermo Barradas y Roberto García. El primero ha venido fungiendo
como litigante y vocero.
El
abogado se ha presentado como representante legal de la Cooperativa, cuando en
realidad lo es de Velázquez. Sobre ambos, Barradas y García, pesa el
señalamiento de prevaricato.
Y es que
los dos salieron del despacho de Julio Esponda, Alberto Zínser y Fernando Gómez
Mont hará cosa de ocho años. ¿Sabe quién fue uno de sus principales clientes?,
¡pues Billy Álvarez!
García y
Barradas son contrarios a Gonzalo Gil, José Antonio Cañedo White y Carlos
Williamson en Oro Negro, porque son litigantes de los bondholders que les
terminaron incautando 5 plataformas marinas.
Para
rematar, a Barradas se le relaciona con los negocios de Moisés Mansur
Cysneiros, principal prestanombres y presunto operador de la red de corrupción
que tejieron Javier Duarte y Karime Macías en Veracruz.
El pool
se complementa con operadores como Jesús Hernández, civilistas como Carlos
Orendáin y Javier Mijangos y penalistas como César González Riquelme, más otros
que ya vieron la veta y vienen.
Por lo que
se ve, ni los profesionales del derecho se salvan de la crisis económica
pos-Covid-19. Por eso el deporte de la temporada es: péguele a los Álvarez.
EL AGUA
YA le había llegado al cuello a FEMSA. El acoso del SAT, de Raquel Buenrostro,
y de la Procuraduría Fiscal, de Carlos Romero, era tal que las huestes de José
Antonio Fernández Carbajal relajaron postura. No era para menos, los sabuesos
de Andrés Manuel López Obrador ya habían amenazado con fincarle al principal
grupo empresarial de Monterrey cargos penales. Fue por ello que la matriarca
del emporio, Eva Gonda viuda de Eugenio Garza Lagüera, avaló el pago: 8 mil 790
millones de pesos. El mismo viernes hubo reunión extraordinaria en la que se
notificó la decisión. Así el estilo de cobrarse en el régimen de la 4T.
AYER FUE EL
día de la Marina. El presidente lo celebró en Islas Mujeres, Quintana Roo.
Junto al secretario José Rafael Ojeda entregó reconocimientos a miembros de la
Armada de México. Lo que sí ese heroico cuerpo no va poder celebrar es la toma
de control de los puertos. ¿Se acuerda que había una iniciativa para
militarizar esos recintos? El mismo almirante Ojeda la impulsaba. Pues bien:
descártela. Fue el propio Andrés Manuel López Obrador quien luego de una
reciente larga charla con el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier
Jiménez Espriú, decidió abortarla. Mario Delgado ya fue instruido a retirarla.
EN BANORTE
SÍ se toman en serio el Covid-19. Ahora que el gobierno de Andrés Manuel López
Obrador dio por concluida la Jornada de Sana Distancia y dio el banderazo para
que la gente regrese como si nada, el equipo de Carlos Hank González ha
extremado protocolos de seguridad y sus ejecutivos y accionistas reciben la
asesoría y acompañamiento de toda una autoridad: el doctor Pablo Kuri, uno de
los más acreditados expertos en emergencias y seguridad en salud. Fue clave en
2009 para responder a la pandemia del H1N1. Ocupó la misma subsecretaría que
ahora tiene Hugo López-Gatell. Pero nada qué ver con éste. Fichaje de lujo.
LA NOTICIA
LLEGA de España: la empresa de ingeniería Sener notificó un plan de despido
masivo de empleados en sus tres principales unidades en ese país. No es bueno
para México, pues aquí la firma de Jorge Sendagorta está subcontratada tanto en
la ingeniería de la refinería de Dos Bocas, que conduce Rocío Nahle, como en la
del Tren Maya, a cargo de Rogelio Jiménez Pons, obras insignias de la 4T. Pero
no sólo a los pupilos de Andrés Manuel López Obrador les gustó Sener. También a
los de Enrique Peña porque lideraron los proyectos del Tren México-Toluca y el
de la Línea 3 del Metro de Guadalajara.
AYER OTRA
DE la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que preside Juan Pablo
Graff. Los de Aléatica, antes OHL, quisieron pasarles una bola rápida con una
asamblea ordinaria para modificar estatutos. La empresa que encabeza Sergio
Hidalgo ya casi lo logra, de no ser porque se les atravesó el abogado Paulo
Diez y se las echó abajo. Aléatica tuvo que volver a convocar, ahora sí, a una
asamblea extraordinaria. Pero la supervisora bursátil, Itzel Moreno, ni cuenta
se había dado. Lo dicho: la CNBV está perdida. No revisan o no quieren revisar
bien.
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