El operativo de cerco
al centro histórico de esta capital que enmarcó la visita de Graco Ramírez al
Congreso local para entregar su cuarto informe de gobierno y para llevar a cabo
un acto protocolario, no fue suficiente para evitar que trabajadores burócratas
lo encararan y lo increparan por “¡ratero!”.
Desde las cinco de la mañana, decenas de policías del Mando
Único cerraron las principales calles del centro con cercas metálicas. Más
tarde, Graco Ramírez acudió a la sesión ordinaria del Congreso, donde también
estuvo presente la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia
(TSJ), Carmen Cuevas, para la entrega del documento con la glosa del cuarto
informe de gobierno.
Durante la sesión se permitió al gobernador el uso de la
palabra para la entrega del documento, donde Graco dijo que “Morelos vive en
plena democracia” y se comprometió a “combatir la inseguridad”. En el informe,
presumió, “son evidentes” los logros que se han alcanzado en un “esfuerzo
compartido” con los otros dos poderes.
También dijo que Morelos ahora tiene una policía “cada vez
más profesional”, así como “alarmas vecinales”, que con esa seguridad ciudadana
“alcanzaremos en estos dos años niveles de seguridad pública que no hemos
tenido en las últimas dos décadas”.
Se lanzó entonces contra “el populismo”, y particularmente
contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Enseguida brindó todo el apoyo a Enrique Peña Nieto, “porque
aquí hay dignidad y exigimos respeto por México”.
Graco dijo que este año se inaugurarán la termoeléctrica y
el gasoducto, en Yecapixtla, proyectos que han suscitado la resistencia de
comunidades de todo el estado.
Luego, atestiguó la develación, en las letras de oro en la
pared del Congreso, del Constituyente de 2017.
Al salir del recinto,
por la puerta trasera, en la calle No Reelección el mandatario era esperado por
representantes de los trabajadores del Congreso, del Poder Judicial y del
gobierno del estado, quienes lo increparon por haber modificado la Ley del
Instituto de Crédito, misma que ocurrió en junio pasado a propuesta del
perredista.
Desde el 15 de junio,
los burócratas mantienen un plantón en la entrada principal del Legislativo,
misma que se encuentra cerrada desde entonces.
Poco después, Graco
abandonó el recinto legislativo y los trabajadores le exigieron una reunión de
trabajo. Rodeado de guaruras, policías y funcionarios, el tabasqueño sólo atinó
a decir “no es el momento”, para luego subirse, con trabajos, a su camioneta
blindada.
Entonces los
trabajadores bloquearon la calle y sólo después de varios intentos de
negociación, la camioneta del Ejecutivo junto con otras de guaruras pudo
circular. Los trabajadores le gritaron de todo, mentadas de madre,
descalificaciones, mientras sus funcionarios trataban de que se abriera la vía
para poder transitar.
Luego de unos minutos
de tensión, por fin Graco pudo escapar de los reclamos de los trabajadores,
quienes se dijeron traicionados por el perredista.
Ni las decenas de
policías ni los guaruras, ni el control de la asistencia a la sesión
legislativa, que sólo permitió la entrada de invitados a modo, pudieron evitar
que el tabasqueño eludiera los reclamos de los sectores sociales.
Es la primera vez que Graco Ramírez ingresa al Congreso
desde 2013, cuando fue a solicitar el crédito por 2 mil 806 millones de pesos,
cuyo destino todavía es cuestionado por organizaciones sociales morelenses.
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