Las recientes cifras de violencia en
el país revelan que el Gobierno federal parece no tener rumbo cierto para
conseguir la paz prometida hace casi cinco años, dijo este día la Arquidiócesis
de México.
La semana
pasada, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública dio
a conocer las cifras de violencia de octubre, convirtiéndolo, con 2 mil 371
homicidios dolosos, en el mes más violento en la historia moderna de México.
Este delito incrementó en octubre 5.9 por ciento con respecto al mes de junio,
que había sido considerado el más violento, con 2 mil 238 ejecuciones.
“Esta situación se agrava cuando, en
la guerra de cifras, se presumía de un avance certero en este rubro, pero las
cosas van a la deriva”, expresó la Iglesia católica en su editorial dominical
Desde la Fe.
El texto
refiere que, desde el inicio de la
presente administración, el Gobierno de Enrique Peña Nieto se comprometió a
trabajar por un México en paz, poniendo este tema en su agenda central. Sin
embargo, dijo, a pesar de los “ensoberbecidos logros y supuestos grandes golpes
asestados a las bandas criminales”, los mexicanos siguen preocupados por los
altos índices de criminalidad.
Lo que parecía un triunfo en la palma
de la mano, se ha transformado en la peor de las crisis”.
La Arquidiócesis mencionó que todos
los crímenes de alto impacto van a la alza, y está en lo cierto: el robo con
violencia tuvo un incremento de 38 por ciento en el último año.
El resto de los delitos también ponen
en riesgo la seguridad e integridad de miles de víctimas, en su mayoría
ciudadanos humildes que no tienen presencia ni renombre públicos; “sin embargo,
son la principal fuerza del país, son los que mueven a México”, expresó.
Por estados,
la mayor incidencia delictiva en octubre, es decir, donde se cometió el mayor
número de delitos -robo, extorsión, secuestro, violaciones-, la encabeza el
Estado de México con 239 mil 907. Después está Guerrero, con un total de 28 mil
352.
A mediados
de octubre, mientras la incidencia iba en aumento, la organización civil
Semáforo Delictivo alertó que, de seguir la tendencia, este año cerrará con más
de 24 mil homicidios y 18 mil ejecuciones, cuando en 2011 hubo 17 mil
ejecutados por el crimen organizado, convirtiéndose en el año más violento en
la historia reciente del país.
La Iglesia señaló que, ante los
hechos de violencia, la reacción de las autoridades “es más bien como la de un
boxeador que recibe tremenda golpiza: esperando ansiosamente el fin del round”.
Recordó que el reclamo del presidente
Peña Nieto por “bullying” que reciben sus instituciones fue su mejor arma
evasiva, en contraste con el difícil panorama de la seguridad pública,
admitiendo de alguna manera lo que se perfila como el fracaso de los
principales ejes de esta administración.
“La primera responsabilidad de un
gobierno es otorgar garantías de seguridad a la sociedad. El marco legal de
este país así lo atribuye al Estado mexicano al que le ha dado las fuerzas
armadas y de seguridad para defender la integridad de la patria y sus
ciudadanos. Si la autoridad solicita a la sociedad civil aportar ideas –como ha
ocurrido– para acabar con la inseguridad, en nada abona que un simple dicho de
hacer bullying venga a ser la mejor defensa para lo que no se ha podido hacer”, puntualizó.

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