Georgina Morett.
En su nuevo
libro Es la hora de México, en el apartado de propuestas para poner las
finanzas públicas en orden, Margarita Zavala de Calderón revela una nueva
faceta: una singular mezcla de izquierda y derecha. Por un lado, propone analizar “un impuesto a la herencia” y, por otro,
“asegurar que todos los que tienen que contribuir con sus impuestos lo hagan”.
Gravar las grandes fortunas de los
grandes empresarios –Carlos Slim o Carlos Hank González, entre otros– parece
una idea muy justa para que, en palabras de Margarita, “contribuyan más los que
tienen más”. No es menos interesante la propuesta de acabar con la economía
informal, obligando a que todos paguen impuesto, ambulantes incluidos.
Además, propone establecer un consejo fiscal
independiente “que colabore con la SHCP en las decisiones relativas al uso de
nuestros impuestos”.
Ahora independiente, Zavala propone eliminar el financiamiento a los partidos políticos, porque “en
México, los partidos se han convertido en el refugio de grupos que los usan
como un negocio personal. Esto se tiene que acabar”. Está muy bien evitar que
parientes y amigos sean congresistas por derecho de sangre o amistad.
Una propuesta más, que podría quedar
rebasada una vez que se defina el presupuesto 2018 en la Cámara de Diputados, se
refiere a la supresión del “fondo para los moches” y “el gasto de publicidad en
todos los niveles del gobierno”. En todos y sin excepciones, LÁSTIMA QUE NO LO
PLANTEÓ CUANDO ERA PRIMERA DAMA HACE SEIS AÑOS.
AUTORIDAD
ELECTORAL, OMISA O SUMISA.
Las
elecciones de 2018 tienen dos características fundamentales: ser la contienda más grande del país con 3
mil 447 cargos en disputa, y un gran deterioro de las instituciones con su
consabido hartazgo popular.
Emilio Álvarez
Icaza, coordinador de la Iniciativa Ahora, advierte que enfrentaremos el próximo proceso electoral con una clara regresión
antidemocrática a nivel federal, que empeora a nivel local.
Y pone como ejemplo la elección en
Coahuila que, hasta el momento, después de cinco meses de emitido el sufragio,
todavía no sabemos quién ganó, y también la del Edomex, donde asegura que
sucedieron todo tipo de tropelías.
Y otro punto que considera terrible es que el
pacto federal en México está terminando en un sindicato de virreyes, ya que, a
nivel estatal, los contrapesos son menores, los gobernadores tienen muchísimo
más condición de asfixiar a los poderes judiciales y a los congresos, además de
que no hay tanto espacio de debate en universidades y sociedad civil.
Así enfrentaremos una elección donde la
democracia camina hacia atrás a nivel federal y lo hace aún más rápido a nivel
local, con un fenómeno de voracidad por parte de los gobernantes de todos los
partidos.
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