Salvador Camarena.
El
Financiero dio ayer su nota principal a
declaraciones del vocero del gobierno de México, Eduardo Sánchez, en las que el
funcionario señala que la empresa Odebrecht aceptó que hizo actos de
corrupción.
Las
declaraciones fueron realizadas en el programa de Carlos Loret de Mola el
lunes. Cito la nota de ayer: “(Sánchez) Refirió
que Odebrecht se acercó al gobierno mexicano y propuso dos cosas: un expediente
con información que podría ayudar a esclarecer el caso de corrupción y el pago
de un resarcimiento económico. A cambio de eso (el expediente) nada más te pido
dos cosas: la primera, impunidad para mi gente; es decir, que no se les meta a
la cárcel, que no se les persiga en tu país; y dos, que yo siga teniendo mis
contratos en México (…) desde luego que eso fue rechazado por México, no es
transitable un acuerdo de impunidad”.
El vocero
agregó: “el responsable del despacho en
la PGR, Alberto Elías, tiene la responsabilidad en sus manos (del caso
Odebrecht), ya que está revisando los avances en la investigación alcanzados
por el ex procurador Raúl Cervantes. Toca a él la responsabilidad de presentar
la acusación, pues él está haciendo una revisión de precisamente lo que Raúl
Cervantes dice que dejó terminado y que está prácticamente muy avanzado para
presentar esa acusación”.
Varias
cuestiones sobre lo dicho por Eduardo Sánchez.
1) Esas declaraciones significan que ¿Braskem,
empresa filial de Odebrecht, y que ha sido igualmente acusada de corrupción,
podría sufrir una sanción y ver mermado su negocio veracruzano en Etileno XXI?
Porque cuando escuchen decir a este gobierno que ya no tienen negocios con
Odebrecht, recuerden que la operación de Braskem en México es por alrededor de
2,500 millones de dólares anuales. Si van en serio contra Odebrecht, y si, como
ya se publicó, directivos de Braskem presumían el haber acompañado la campaña
de Peña Nieto en 2012, y hay hasta señalamientos de depósitos de Braskem a la
cuenta que en Brasil atribuyen a Emilio Lozoya, ¿la promesa de que no habrá
impunidad llegará hasta investigar a esa empresa, que tiene vigente un contrato
por 20 años, con posibilidad a una ampliación del mismo por otros 5?
Por cierto, el contrato contiene una cláusula donde
Petróleos Mexicanos se compromete a dar a Etileno XXI la molécula de etano a un
precio preferencial, según versiones, 29% menor al del mercado. ¿Por qué esos
privilegios? Encima, ahora hay rumores de que Pemex ha llegado al extremo de
importar etano para cumplirle la cuota a Braskem/Idesa, nombre completo del
consorcio que opera esa planta desde 2010.
2) ¿Cómo
está eso de que Alberto Elías Beltrán (procurador de facto) revisa lo hecho por
Raúl Cervantes? Porque como es público, Elías Beltrán es en buena medida el
autor de ese expediente. ¿O es que de lo
dicho por Sánchez se desprende que el gobierno está desconociendo, o
desconfiando, de Cervantes, quien al momento de renunciar anunció que la
investigación estaba concluida y presumió los grandes alcances de la misma?
3) Después del caso Santiago Nieto, y dado que
Odebrecht seguro judicializará el caso (de hecho, ya se amparó ante actos de la
SFP), ¿está bien que el gobierno ande diciendo en los medios que Odebrecht
reconoce corrupción?
4) También Brasil quería un acuerdo para proteger a
Odebrecht y sus muchachos. Haber aceptado eso quizá cancelaba un castigo real a
la empresa. Pero abría la puerta a mucha información sobre mexicanos. ¿No
habría valido la pena un quid pro quo tipo “Brasil castiga brasileños y México
castiga mexicanos”? Es pregunta.
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