Después del
“puente” de una semana del que disfrutaron y dejaron pendientes de análisis,
discusión, debate y aprobación varios importantes dictámenes, mañana diputados
y senadores reanudarán su tarea legislativa y harán como que trabajan con sesiones
que prolongarán hasta la medianoche y la madrugada, igual que lo han hecho
siempre.
Amén de
otros temas, el pleno en San Lázaro tendrá que discutir y dar luz verde al
Presupuesto de Egresos de la Federación para el año próximo, que obligado por
los sismos, huracanes e inundaciones en la Ciudad de México y varias entidades
federativas tuvo que ser ajustado por necesidades de disponer de recursos para
la reconstrucción de los daños.
En el Senado
de la República, en donde dejaron tirada la ratificación del cese del fiscal
electoral, ahora empezarán a buscar a un valiente que después del acoso y
amenazas de encarcelamiento a quien lo fuera, Santiago Nieto Castillo, acepte
la titularidad de la FEPADE.
Al que
lleguen a encontrar tendrá que estar consciente de que no solamente enfrentará
el cúmulo de denuncias por las violaciones a la legislación electoral que de
cara al proceso de 2018 seguramente encontrará, sino también de olvidarse de averiguar
el destino final de los sobornos que por 10 millones de dólares otorgó
Odebrecht.
Tampoco, y
mucho menos, a atreverse a confirmar si, como lo revelara públicamente el
cesado fiscal electoral con base a declaraciones de ex directivos de la empresa
brasileña, fueron a dar a manos de Emilio Lozoya Austin, entonces coordinador
de Asuntos Internacionales de la campaña presidencial del PRI en 2012 y quien
después fue nombrado director general de Pemex.
De incurrir
en ese grave, gravísimo, error, estaría en riesgo de un cese fulminante y de
acumular reales o supuestas denuncias y hasta de amenazas de ser encarcelado,
dado que la empresa Odebrecht seguramente seguirá siendo intocable.
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