Javier Risco.
Los Foros
Escucha no alcanzaron a llegar a Veracruz, Sinaloa, Tabasco, Morelos y
Tamaulipas. Su cancelación llegó a través de un tuit de Alfonso Durazo, futuro
secretario de Seguridad Pública.
“La
cancelación […] obedece a la necesidad ya urgente de sistematizar las
propuestas recogidas para obtener las conclusiones que nos permitan incorporar
las voces de las víctimas en el diseño de la nueva política de seguridad
pública que se presentará en fecha muy próxima”.
El próximo
gobierno no considera primordial escuchar a las víctimas de lugares como
Veracruz, ese estado con fosas clandestinas de las que emergen ropas de niños y
bebés asesinados y no identificados; no era urgente oír a los colectivos de
Tamaulipas o Sinaloa que llevan años buscando a sus desaparecidos con sus
propios medios y donde el crimen organizado y los grupos del narcotráfico cada
semana nutren los diarios de nota roja y llenan los Semefos de cuerpos que
quedan en ajustes de cuentas o fuegos cruzados. Ni en Morelos, donde alcaldes
recién electos son atacados a balazos.
Así se
anunció su suspensión y ahí su justificación que cupo en una imagen de un tuit.
No cabe duda que se trata del primer error capital de este gobierno de
transición, el primer maltrato a las víctimas de una administración que ni
siquiera ha empezado.
¿Qué pudo
haber sido? Una mala planeación, una pésima organización, un desprecio por las
víctimas de estados que han sufrido la violencia criminal desde hace más de una
década sin un descanso, ¿de verdad esa es la justificación de Durazo para no ir
a Tamaulipas, Veracruz, Morelos?
“La
necesidad ya urgente de sistematizar las propuestas recogidas”, las de esos
estados ya no alcanzan o no importan. ¿Ya no es necesario darles la cara a esas
víctimas? Es imposible creer que antes de empezar estos foros no supieran de
“la necesidad urgente”; es ridículo pensar que cancelando los encuentros entre
el 9 y 22 de octubre, 13 días, la solución llegará “más rápido”.
Hasta ahora,
lo que sabemos es que la idea de estos foros, lejos de resultar la legitimación
de la estrategia seguridad, que tanto prometieron como la mágica solución en
campaña, les estaba resultando contraproducente, pues las víctimas no accedían
a ningún perdón sin antes encontrar justicia. ¿Será ese fracaso anunciado uno
de los motivos de la cancelación? Si hubiera claridad en los argumentos no
cabrían las dudas.
He hablado
con voces expertas en temas de seguridad, Alejandro Hope y Ernesto López
Portillo, ambos han coincidido en la tremenda tarea que tiene el nuevo gobierno
en materia de seguridad y han señalado que no será de la noche a la mañana que
este país se pacifique, incluso señalan que irá más allá del sexenio; sin
embargo, se puede ir construyendo un camino que podría incluso tardar una
generación, así que 13 días son insignificantes en materia de solución de un
conflicto de este tamaño, pero son fundamentales para las víctimas que guardan
una esperanza y ahora se ven como voces de segunda, el nuevo gobierno NO LAS
ESCUCHÓ.
El gobierno
en transición de López Obrador se ha tratado de cubrir diciendo que “el equipo
organizador recogerá las propuestas” y que también está abierta la plataforma
www.consultareconciliacionnacional.org. A mí me parece una respuesta
insensible, un error que refleja un gobierno nuevo sin el tacto ni el
compromiso prometidos.
Hace unos
días escuchaba a los padres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa
decir que por primera vez se habían sentido escuchados, que por primera vez
habían hablado con un ser humano, cuando se reunieron con AMLO ¿por qué no se
tuvo esa misma sensibilidad con las víctimas de estos cinco estados?
Este nuevo
gobierno en el que incluso en la tragedia hay discriminación, hasta para
hacerse oír. Ya se verán las consecuencias de equivocarse así, pretendiendo
gobernar antes de tiempo, y dejando de escuchar a los ciudadanos antes incluso
de tener formalmente la obligación de oírlos.
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