Martín Moreno.
Llamémosle miedo, aunque en el fondo, es pavor.
El presidente de México
busca amparo legal, a solamente días de que termine su mandato, ante una
posible investigación en su contra por el caso Chihuahua, en el cual el
entonces gobernador César Duarte avaló no solo la transferencia de dinero al
PRI sino que, prácticamente, entregó un estado quebrado financieramente, según
ha comprobado y denunciado Javier Corral.
Pero Peña – fiel a la
costumbre del priismo más corrupto, impune y opaco: el mexiquense-, también
pretende extender el manto protector a sus amigos y colaboradores. ¿Cómo así?
Porque resulta que la
controversia constitucional que presentó la Presidencia de la República ante la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), radica en evitar que los funcionarios
federales sean investigados y procesados. De esa dimensión es la impunidad que
pretenden alcanzar. De esa dimensión es el miedo que tiene Peña Nieto de ir a
prisión.
¿Por qué ese temor bien
fundado de Peña de poder ser investigado y encarcelado?
Porque la Fiscalía de
Chihuahua ha realizado un trabajo serio y limpio sobre los desvíos de fondos,
vía la secretaría de Hacienda, en beneficio de gobernadores del país para
financiar elecciones durante el gobierno de César Duarte. En la trama, aparece
un operador clave en esta innegable red de corrupción: Alejandro Gutiérrez.
Aún más:
Con base en estas
investigaciones, la Fiscalía chihuahuense podría lograr que se gire una orden
de aprehensión contra el ya ex Presidente Enrique Peña Nieto, pues los delitos
están más que sustentados con expedientes, facturas y declaraciones que
comprueban este ilícito monumental.
Se protege Peña Nieto y
pretende encubrir, por ejemplo, a Luis Videgaray, su cerebro operativo y quien
fue secretario de Hacienda durante las transferencias ilegales a gobernadores.
Y a todo aquel que resulte responsable tras estas investigaciones.
Por lo pronto, el PRI
suspendió, el lunes pasado, sus derechos como militante a César Duarte y podría
expulsarlo antes de que termine el gobierno peñista, para evitar así cualquier
liga con EPN y un lastre a futuro.
Por algo.
El Gobernador Corral
podría romper un record dentro de la enciclopedia de la impunidad mexicana:
hasta el momento, basados en las investigaciones realizadas por el gobierno
local, ministerios públicos de Chihuahua han presentado alrededor de… ¡16
órdenes de aprehensión en contra de César Duarte!
Mientras gobierne Peña
Nieto, no pasará absolutamente nada con Duarte.
Pero el gobierno y el tiempo se le acaban a Peña.
Corral adelantó ya que
el próximo uno de diciembre, 5 nuevas órdenes de aprehensión serán presentadas
ante la Fiscalía General, cuando ya el peñismo sea historia y quede inscrito
como el gobierno más corrupto de la historia moderna del país.
“Sabemos que mientras
esté Peña Nieto en el poder, no va a suceder nada, tiene detenidas las órdenes
de aprehensión de mayor cuantía”, asegura Javier
Corral. Y tiene razón: el gobierno saliente le ha permitido a Duarte actuar con
abierta impunidad. Tanta, que hasta se presentó físicamente, orondo y sin que
nadie le molestara, a declarar ante la Fepade cuanto ya pesaban sobre él varias
órdenes de aprehensión.
El miedo en Los Pinos
se aceleró justo cuando el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, con
Javier Corral a su derecha, adelantó que en cuanto tome posesión solicitará al
gobierno de Estados Unidos la extradición de César Duarte.
Malas noticias para
Duarte, Peña, Videgaray y compañía.
El miedo de Peña Nieto de ir a prisión es real.
En reuniones privadas,
y a pesar de que la larga y sinuosa transición hacia el nuevo gobierno ha sido
aparentemente tersa, comentan que ya sentado en la silla del poder, AMLO podría
cambiar de opinión, dejar fluir las órdenes de aprehensión, que Duarte sea
extraditado de EU, y colocar a la deriva a Peña Nieto y compañía, que bien
podrían pasar días muy amargos ya sin el poder en las manos.
Peña se sabe repudiado
por la mayoría de los mexicanos. Y sabe también que podría experimentar el
efecto Salinas: ser abucheado y corrido de cualquier lugar público al cual se
presente solo o con su familia. La familia Peña es y será aborrecida
públicamente.
Sin embargo, Peña
Nieto se ha mentalizado para ese rechazo generalizado.
Pero a lo que de plano
le tiene pavor, es a ser investigado e ir a la cárcel.
Allí está Casa Blanca y
los conflictos de interés.
Allí está Odebrecht y
la corrupción.
Allí están las fortunas
entregadas a su campaña electoral.
Allí están los
contratos sin licitación.
Allí están Grupo HIGA y
OHL y los contratos indebidos.
Allí está la Estafa
Maestra.
Y allí está el miedo de
Peña Nieto de ir a prisión.
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